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Algunas sales de schüessler

Fecha de Publicación: 06 - 12 - 2005.
Para Schüessler las sustancias inorgánicas que se encuentran en la sangre y
en los tejidos, alcanzan para curar cualquier enfermedad que sea curable.

Establece la necesidad de 12 sales o medicamentos bioquímicos:

A estos añade algunos suplementarios y deja la lista abierta a la acción de
otros elementos, como cromo o vanadio que encuentra en cenizas de
eliminaciones o huesos humanos. Normalmente la aplicación de estas sales se
realizan a una dilución homeopática: la potencia más usada suele ser la 6D
(sexta decimal) y en otras ocasiones a la 12D.

Cada sal tiene su propia clínica e indicación aunque pueden aplicarse también
en asociación o con criterio de desbloqueo y regulación.

Cloruro Sódico (Natrum Muriaticum)

Esta sal está ampliamente difundida por todo el organismo, incluso en las
partes sólidas y, junto con el potasio, regula el equilibrio osmótico de las
células, favoreciendo el crecimiento y regeneración de las mismas. Su
carencia produce una distribución anormal de los líquidos orgánicos con una
mayor eliminación renal, así como dificultades digestivas, deshidratación y
serosidad de mucosas. Su exceso, mucho más conocido, produce edemas,
hipertensión, hidropesía y rotura de glóbulos blancos y rojos.

Se encuentra en la mayoría de los alimentos, especialmente en las almendras,
ciruelas, moras, naranjas, peras, uvas y avellanas. También en la remolacha,
lenteja, manzana, achicoria, apio, arroz, pescados, carnes y huevos.

Indicado en: Hipotensión, debilidad muscular, deshidratación, lumbago,
dolores de cabeza, estreñimiento por sequedad intestinal y anemia. Jaquecas
matutinas.

Floruro Cálcico (Calcarea fluorica)

Lo encontramos en las células del tejido conjuntivo y fibroso, el
periostio, los dientes, los tendones, el cristalino y la piel. Lo contienen en
cantidades importantes el tomate, trigo, uva, arroz, cebada, papas, espárrago,
espinaca y el té.

Actúa sobre todos los tejidos de sostén, especialmente los ligamentos, el
esmalte dentario y la médula ósea. Su carencia provoca retraso en el
desarrollo óseo, flojedad ligamentosa, várices y hemorroides.

Indicacado en: Insuficiencia venosa, osteoporosis y tobillos frágiles.

Fosfato Cálcico (Calcarea phosporica)

Por su radical fosfórico forma parte de todas las células orgánicas,
llegando a ser imprescindible en la producción de energía, la renovación de
las células sanguíneas, la salud del sistema nervioso y todo el sistema óseo.
Se encuentra en las cerezas, las ciruelas, las naranjas, las peras, los
limones, las uvas, las nueces y las bananas. También en el apio, el arroz,
los cereales, las cebollas, los champiñones, los espárragos, las espinacas y
las coles. Su carencia provoca alteraciones en el desarrollo intelectual,
debilidad muscular y retraso en el desarrollo óseo.

Indicacado en: Reumatismos, crecimiento, anemias, hemorragias frecuentes, niños
que crecen demasiado y les duelen los huesos.

Fosfato de Hierro (Ferrum phosphoricum)

Elemento esencial en la sangre y la hemogoblina, interviniendo en la
maduración de las células del bazo y la médula ósea, ayudando además al
transporte del oxígeno a través de la sangre. Se encuentra en los músculos
y la sangre. Su carencia produce anemia, amigdalitis, debilidad muscular,
dientes transparentes, vasodilatación y hemorragias, principalmente nasales.
Paradójicamente, su exceso también produce hemorragias diversas. Los
alimentos más ricos en hierro son los berros, las carnes rojas, las
espinacas, el hígado, las legumbres, los cereales y el pescado.

Indicado en: Anemia, mala circulación sanguínea, esguinces, estreñimiento,
bronquitis aguda, sinusitis.

Fosfato magnésico (Magnesia phosphorica)

Componente esencial de la célula y la médula espinal, forma parte también
de los músculos, huesos y dientes, ejerciendo una acción euforizante sobre
el sistema nervioso central. Interviene en el metabolismo de los glúcidos y
mejora las funciones biliares. Es decisivo en la coagulación sanguínea y la
transmisión neuromuscular. Los alimentos que lo contienen en cantidades
significativas son la espinaca, lechuga, queso, trigo y cereales. También las
almendras, nueces, pan, pera, ciruelas y cerezas.

Indicado en: Arteriosclerosis, neuralgias, contracturas musculares, espasmos,
calambres.

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