YOGA Y TERCERA EDAD
Uno de los temores que manifiestan las personas mayores al comenzar la práctica de Yoga es el no poder levantarse de la colchoneta. Hago mi propia interpretación de la situación que a veces es real, pero a mi entender lo que mas cuesta es asumir la actitud de entrega que significa estar tendido en el suelo. Tendido sobre la colchoneta, boca arriba, en estado de indefensión, nos conecta con experiencias ocurridas en la lejana primera infancia, experiencia que nuestro cuerpo “recuerda”como a todos los acontecimientos acaecidos en nuestra vida. Como paliativo propongo realizar el trabajo en la silla, sentados. Todo trabajo comienza con una breve relajación en la que nos deprendemos de los acontecimientos del día y nos conectamos con el presente La música suave alivia la mente de preocupaciones y acaricia los oidos y la piel .
Luego de algunos minutos estamos listos para empezar.
Una práctica de Yoga en la silla
Suave trabajo de cuello, flexibilizando la columna cervical.
Movimiento de hombros, lento y suave.Si es posible acompañando con la repiración consciente.
Movimientos de apertura de pecho para descontracturar la espalda y liberar el tórax.Inspirar y exhalar profundamente
Extensión de piernas y trabajo de los pies.
Elevar la pierna acercando la rodilla al pecho y sosteniendo con las manos entrelazadas.Acercar y alejar aliviando la cadera.
Cambiar de lado.
Extensión de los brazos hacia arriba y flexionar la columna hacia un lado y el otro.Abrir la zona lateral, permanecer un momento en la postura ampliando la zona respiratoria de uno y otro lado.
Cruzar la pierna y apoyar la mano sobre la rodilla que esta arriba, la mano contraria al frente .Inspirando llevar la mano hacia atrás,girando el tórax hasta donde resulte cómodo, exhalando regresar.
Cambiar de pierna y repetir la torsión hacia el otro lado.
Separar las piernas, extender los brazos hacia arriba y caer con el pecho sobre una rodilla, relajar en la postura, los brazos caídos hasta el piso.Enderezarse lentamente.
Repetir del otro lado.
Entrelazar las manos detrás del respaldo de la silla y abrir el pecho, la columna se separa de la silla.Permanecer un momento en la postura.Observar la respiración.Desarmar.
Estirarse, desperezarse,bostezar, todo lo que el cuerpo pida y prepararse para la relajación.
Es posible relajarse con toda comodidad en la silla, aprendiendo que podemos disfrutar de la relajación en donde estemos, solo con aprenderlo. Repasando el trabajo observaremos que hemos trabajado todos los grupos articulares, la respiración y la columna en todas sus posibilidades:flexión hacia delante y atrás,lateral, torsión.
Nuestra práctica en la silla ha sido completa.
Cada práctica debe dejarnos no solo el beneficio de la actividad del cuerpo, sino tambien modificaciones en nuestra manera de pensar, de ver la vida.Es decir cambios en nuestra mente.
La práctica en silla nos enseña que es posible adaptarse a casi todas las situaciones, enfrentar con resultados positivos los inconvenientes que nos pone la vida día a día.