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Cuadros de Madonas, su fuerza sanadora

Fecha de Publicación: 13 - 01 - 2011.

La gran cantidad de impresiones de todo tipo, (visuales y auditivas, ambientales, etc.), a las que adultos y niños estamos sujetos actualmente, impregnan profundamente nuestras almas con inseguridades y nos siembran futuros miedos.

No es posible apartarse de este mundo. Ni de los profundos dolores anímicos que todos estamos sintiendo hoy en día. No podemos tampoco ignorar que existen fuerzas destructivas y enfermas. En comunidades libres, tenemos la enorme tarea de incorporar fuerzas curativas en estos momentos de la humanidad.
Así las fuerzas de la confianza, contenidas en el centro del alma, estarán más claras y disponibles. Este trabajo actúa en el alma, le permite respirar,  para que ella pueda fortalecer su auto-confianza y disolver posibles miedos. 


En muchas ocasiones, Rudolf Steiner nos indicó sobre las fuerzas curadoras de las Madonas, en especial de las Madonas de Rafael. La secuencia de cuadros elegida se originó en 1911. Cuando Dr. Félix Pipers, responsable médico del un sanatorio en Munich desde
1906 a
1915, y  el Dr. Rudolf Steiner reordenan y organizan esta serie. 

Contemplar estos cuadros con un gesto interno de silencio y apertura, hará que algo de la belleza, armonía y sabiduría de estas obras de arte se nos revele y nos muestre un camino hacia la salud. 

Para desenvolver una acción terapéutica de estos cuadros, el espectador deberá activar la voluntad propia. 

Muy importante es ver esta secuencia de los 15 cuadros, como un gran cuadro que se va a ir modificando, como una secuencia de motivos que se van moviendo. Esto al principio no es fácil pues el movimiento de un motivo a otro, deberá suceder internamente, es decir percibir la dinámica de cada cuadro individualmente y la dinámica del conjunto. 

En la serie tenemos representaciones plásticas de la “Madre con el hijo” las cuales son exceptuándose el bajo relieve, de Donatello y la escultura Michelangelo, de autoría de Rafael.  En dos casos se trata de un corte de la transfiguración. En diversos cuadros aparecen otros personajes, los cuales bajo el punto de vista terapéutico aquí presentados pueden ser considerados sin efecto. Una excepción es el niño Juan que es responsable por el mismo como persona y también para toda la humanidad. 

No podemos imaginar el niño sin lo materno, uno no puede estar sin el otro, el papel principal de esta serie de Madonas es la relación madre hijo. El Niño se relaciona eternamente y enteramente conla Madre, recorriendo un camino en forma de estrella de cinco puntas. Todos los espacios, y los ámbitos de su corporalidad son visitados por el niño. Detrás de todo lo que sucedela Madonasiempre aparece como una fuerza envolvente y compañera.  

 La venida de Cristo marca un nuevo periodo para los hombres. Un Dios se hace presente, ahora hombre entre hombres, por intermedio de Maria, su progenitora. La relación que aquí se hace es como la imagen de un nuevo arco iris sellando este vínculo sagrado. Ahora, no como fenómeno en la naturaleza, sino en el alma humana, en cuyos gestos podemos distinguir todos los colores. Vemos a María como vínculo entre el cielo y la tierra. María como imagen del alma que sigue al encuentro de su ser superior. Un Arco Iris de posibilidades único para cada ser, cuya belleza se revela en el embate eterno entre la luz y la oscuridad. 

La apreciación y contemplación de esta serie, armoniza nuestra organización vital y anímica. Hoy nuestra salud depende entre otros factores de la armonización y equilibrio de estas organizaciones. 

Lic. María Laura Gutiérrez

Publicado en Etc. Magazine en febrero de 2011

Nota relacionada: Arquitectura Antroposófica 

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