LA CREATIVIDAD Y EL PENSAMIENTO
El misterio del genio se manifiesta a través de los hombres y sus obras con múltiples ejemplos que perduran en el tiempo.
El descubrir como se despierta el genio ha sido el desvelo de muchas mentes en los ámbitos de la ciencia y de la cultura.
Sería oportuno luego, aplicarlo a la pedagogía para que la mayoría de los seres humanos avanzaran integralmente en su proceso de evolución para el cual han sido creados.
Mucho se ha escrito sobre el factor casual en los descubrimientos; pero en realidad no se ha profundizado en ello; si bien cada efecto responde a una causa, la mente del investigador está orientada hacia una meta y en el transcurso encuentra otra que será el germen de grandes descubrimientos; es esa misma mente, la que preparada y adiestrada para observar detalladamente el objeto de estudio, descubre semillas que antes no había pensado; el esfuerzo de dicha habilidad posibilitó la expresión “ ¡Eureka!” (lo encontré).
En el hombre corriente aparecen destellos de genialidad alguna vez en su vida, como por ejemplo haber resuelto un dilema al amanecer del día siguiente, cuando lo creía imposible.
La necesidad y el sufrimiento también son disparadores de cambios mentales profundos posibilitando emprendimientos, que más adelante podrán coronarse como hitos en la vida del ser, convirtiéndose en un antes y un después del hecho.
El hombre creativo y creador, ¿nace o se hace?...
En el organismo humano, la herencia cumple un rol protagónico, pero no el único. Existe la predisposición a tal o cual afección de orden físico y/ o psicológico; así mismo las diferentes habilidades pueden explicarse por la rama hereditaria. También está el ambiente cultural donde ese ser se desarrolla, favoreciendo o no esa predisposición. Pero a esta altura, aparece otro factor que llamaremos ‘el creador ‘, que hace a la diferenciación entre los seres haciéndolos únicos e irrepetibles.
Ese factor creador va acompañando al ser, siendo consciente o no de la obra emprendida al nacer: la construcción de su propia vida.
En la medida que descubra sus propios misterios podrá, voluntariamente, generar cambios que lo lleven a otros destinos; mientras amplíe sus capacidades obtendrá mejores herramientas para encontrar las causas ocultas en esa misma vida. Y en tanto que acepte la posible existencia de otro mundo además del físico, el de las sensaciones y percepciones, el factor creador potenciará la sensibilidad utilizándola como otra herramienta de conocimiento.
Así está planteado el desafío: la creación de un hombre nuevo a partir de los cambios que él mismo produzca por la necesidad visceral de evolucionar.
En el camino de la vida, la creatividad es como el oxígeno al organismo; las sensaciones placenteras que van apareciendo cuando se encuentran los destellos de genialidad provocan un estado de felicidad que pareciera que proviene de otra naturaleza, tal vez, extra física.
El poder trasmitir esas sensaciones y estados resulta complejo; al que lo escucha sólo con la mente, le sonará teórico e idealista; el que se reconoce , el que siente que alguna vez también lo vivió, dará su voto de confianza.
Pero lo cierto es, que si aceptamos que el hombre tiene la oportunidad de ser dueño de su propio destino, independientemente de las posiciones sociales, ideológicas y/ o religiosas, el poder crearse a sí mimo permite descubrir tesoros donde el pensamiento creador servirá de brújula hacia otros mundos que están más cerca de lo que creemos.