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Dilemas de una mujer actual

Fecha de Publicación: 07 - 02 - 2006.

Hoy
en día, el rol de la mujer ya no es algo fijo y estático. Esto implica
muchos beneficios, pero también complicaciones, que no por último se
relacionan con la maternidad.

Todos
sabemos que en nuestra sociedad occidental, durante muchos siglos, la
mujer estuvo totalmente supeditada al hombre. En el derecho romano, por
ejemplo, la autoridad del “pater familias” era total y absoluta y se
ejercía sobre la esposa y los hijos por igual. La mujer también tenía
muchas limitaciones legales, de las cuales ahora prácticamente no
persiste ninguna: sin autorización del marido no podía contratar, tener
cuenta corriente, obtener pasaporte y otras cosas por el estilo. Hoy
nos resulta increíble que Krafft-Ebbing, un gran sexólogo del siglo
pasado, describiera como características de la mujer virilizada su
capacidad de silbar o su gusto por la cerveza y el cigarrillo.
No
obstante, si bien sufría severas restricciones en el terreno sexual y
social, una mujer del siglo XIX no tenía dudas acerca de qué era “ser
mujer”. Sabía a qué atenerse y tenía una idea clara sobre lo que se
esperaba de ella en la vida. Las niñas leían novelas que terminaban con
un casamiento y toda su fantasía se concentraba en la futura vida
matrimonial y en la crianza de sus hijos.
Actualmente el cuadro ha cambiado. En este último siglo la mujer de
nuestra sociedad adquirió una libertad social y sexual totalmente
desconocida apenas tres generaciones atrás. Las jóvenes saben manejar
autos, ambulancias y hasta aviones, pero pareciera que, a la vez, se
encuentran muy desorientadas respecto de sí mismas y de su condición de
mujer.
El filósofo español Julián Marías nos dice en su libro “La mujer en el
Sigo XX” que los cambios sociales -tan característicos de nuestro
tiempo- han sido mucho más fuertes y súbitos para las mujeres que para
los hombres. Necesitan elegir entre posibilidades muy numerosas y
alojar en ellas una vida que no tiene todavía una forma clara, sino
que, como dice el autor, “requiere un esfuerzo -y un talento-
considerable de invención”.

Avances de la ciencia y llamados de la naturaleza:

Un
factor fundamental en la vida de cualquier mujer y que hoy es un
potencial fuente de conflicto, es su papel de madre. Aunque suene
antipático decirlo, actualmente la maternidad ya no es tan deseada.
Dada nuestra organización social, el nacimiento de un hijo es sentido
muchas veces como un estorbo económico y social, en vez de cómo una
alegría. En este sentido, varios autores que se ocuparon del tema
opinan que han ocurrido cambios trascendentales cuyas consecuencias son
imprevisibles y que recién estamos “empezando a digerir”. Uno de estos
cambios se refiere a la posibilidad que tiene hoy la mujer de controlar
la concepción. La aparición de métodos anticonceptivos eficaces
significó una verdadera revolución en la sexualidad de la mujer y esto
repercutió, por supuesto, en su vida de pareja.
Pero Marie Langer,
una conocida psicoanalista argentina, nos recuerda que desde la
aparición de la menstruación hasta la menopausia -es decir, durante la
parte más importante de su vida- se desarrollan en la mujer procesos
biológicos destinados a la maternidad. Por la actuación endocrina de
los ovarios, la mucosa de la matriz se prepara todos los meses para
recibir el óvulo fecundado y albergar el feto. Se ha observado que
aparece un aumento del deseo sexual en la época anterior a la
ovulación, la de máxima posibilidad de fecundación. Parece, pues,
existir en la mujer un deseo instintivo de ser fecundada y de concebir
un niño.

La solución es la creatividad:

Parece
indudable que la mujer, aunque utilice medios anticonceptivos y
descarte concientemente durante el coito la posibilidad de quedar
embarazada, percibe en su inconciente un vínculo constante entre la
relación sexual con su compañero y la fantasía de un embarazo.
La
mujer moderna, al adquirir más libertad sexual y social, ya no sufre
tanto de cuadros neuróticos típicos como la gran histeria. Pero Langer
manifiesta su preocupación y dice que, según sus observaciones en la
clínica, la mujer, restringida en sus funciones como madre, padece
frecuentemente de trastornos psicosomáticos en sus funciones
procreativas. Es bien sabido por los ginecólogos que la mayoría de las
mujeres que sufren, por ejemplo, de tumores en la matriz, nunca han
tenido hijos y se están acercando a la menopausia.
Vemos, entonces, que la mujer de nuestros tiempos tendrá que encontrar
una manera saludable de integrar sus actividades profesionales o
laborales con su vida amorosa y de madre. Esta no será una tarea fácil,
ya que no existen pautas claras a que atenerse. Cualquier mujer
necesitará para este desafío una gran dosis de creatividad y de
imaginación.


Lic. Dorrit Busch
Psicóloga

CURSO DE MEDICINA PSICOSOMÁTICA
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