Red Seguros

El Arte te convierte, tiene algo de religión, es pura pasión Diego Manuel. Argentino

Fecha de Publicación: 19 - 10 - 2006.

Diego Manuel habla sobre cómo ser artista argentino y
vivir en el intento.

Diego
Manuel, platense, de 36 años, es un artista íntegro;
con todas las letras. Es egresado de la Facultad de
Bellas Artes Universidad Nacional de La Plata –UNLP- y
del Taller de Aurelio Macchi de Capital Federal, donde
terminó de perfilar su vocación y estilo propio.

En la actualidad, sus
obras se encuentran en diversas colecciones
particulares en Sudamérica, Europa, Estados Unidos, y
Hong Kong. En esta nota, cuenta sobre su arte y el
modo en que un artista se las ingenia para vivir de su
vocación en nuestro país, en los tiempos que corren.

-¿Cuándo comenzaste a pintar?

No tengo memoria de un día. Mi madre me enseñaba a dibujar animales desde muy
chico: a los 3 ó 4 años, quizás antes. Recuerdo muy lejanamente dibujar
animalitos; ella me agarraba la manito para dibujarlas.

-¿Tuviste maestros en esto ó especies de mecenas que te hayan apoyado
especialmente?

Entre mis maestros puedo nombrar a dos de Escultura: Aurelio Macchi y Rubén
Elósegui, uno había sido discípulo del otro. Cuando falleció Rubén tuve la
inquietud de completar lo que me inculcaba con su maestro Aurelio. Lo de
estudiar Escultura fue un poco de casualidad. Me acuerdo que estaba en el
secundario de Bellas Artes de la UNLP y Elósegui iba a visitar a veces a las
profesoras de grabado. Le caí bien; quizás le habían contado que tenía
potencial. Luego, en la Facultad, él me insistió para que siguiera en su cátedra
-era jefe de cátedra de Escultura-. Teníamos muy buena onda. En el año y medio
que lo conocí, nos hicimos un poco amigos. Le planteaba en su cátedra un
ambiente que más se parecía a un grupo de arte; nos trataba como a iguales, como
a colegas, nos daba confianza, había una mística. El Arte es algo que te marca,
no existe otra cosa en el mundo. Te convierte, tiene algo de religión, es pura
pasión.

-¿Cuándo pasaste, de ser un pintor “por amor al arte” a poder ponerle precio
a una obra y definitivamente vivir de eso?

Fue paulatino. Hace 7 años que vendo mis pinturas: primero por el medio de
Internet a través de mi sitio web www.diegomanuel.com.ar, y en los últimos años,
por medio de galerías también. En Estados Unidos me representan una galería en
California y otra en New York. Todos mis compradores son de EE.UU. y Europa,
pero últimamente se acercan compradores del medio local, lo que me da mucha
ilusión.

-¿Cuán fácil o difícil es vivir del arte en Argentina? ¿Cómo influyó
económicamente la salida del uno a uno, el aparente auge del arte en nuestro
país y la posibilidad de mostrar y vender tu arte al resto del mundo, también
por Internet?

El cambio de la moneda ayudó mucho, igualmente vender arte es azaroso. En mi
caso no me puedo quejar: tengo el privilegio de vivir de mi profesión.

-Tus temas son variadísimos. A la hora de pintar, ¿Siempre lo hacés en tu
taller ó sos de los que se trasladan y salen a buscar sus musas?

Pinto en el taller pero siempre voy con una libretita haciendo apuntes. La
creatividad es un misterio, trato de divertir al niño que tengo dentro. Quizás
eso sea lo importante: no olvidar a nuestro niño interior y como niños, tratar
de ser esponjas de conocimiento. Ser artista además tiene una gran cuota de
ingenuidad, de falta de autocrítica a la hora de hacer, nada de escepticismo y
de creérsela un poco, aunque sea por unos minutos.

Aclaro que cuando digo “artista” hablo de la profesión no de la palabra
“artista” a la qu e algunos le dan una condición de inalcanzable y de
consagratorio; hablo de ser artista más que todo en una forma primaria. Hablo de
poseer un oficio, entonces puedo decir “soy artista”. De la otra forma nadie lo
podría decir porque los que unánimemente lo son, están todos muertos. Tengo una
pintura que describe esto; es una isla con pequeños retratos de grandes
creadores de todos los tiempos: artistas con cabeza humana y cuerpos de pájaros
resucitaron como pajaritos; Mozart, Beethoven, Goya, El greco, Hendrix, entre
otros, todos en un árbol, entonces ahora pueden cantar a los cuatro vientos
“¡somos artistas!”.

-¿Es sencillo mostrar tus obras y lograr su venta? Es decir, ¿Cómo pintor
tenés que estar continuamente haciendo exposiciones o dándote a conocer vía
Internet lo lográs sin esfuerzos?

Lo principal es la obra. Si la obra interesa es todo más fácil. En mi caso,
tengo mi propia galería en Internet que tiene mucho tráfico y he logrado
clientes directos, además de las ventas por galerías. Es un trabajo aparte el de
promocionar y vender las pinturas, pero el secreto verdadero está en ellas
mismas, porque la palabra final la tiene el público.

-Tengo entendido que también das clases. ¿Cómo hacés como maestro para
enseñar a tus alumnos a que descubran su propio estilo sin copiar a otros? ¿Se
comienza copiando estilos y luego buscando los propios?

Les trato de enseñar los fundamentos, ejercicios clásicos y académicos; mis
caprichos los dejo para mis obras. Lo peor que puede pasar en un taller es que
todos se parezcan al maestro. Pienso que básicamente la enseñanza es siempre la
misma: el arte no evoluciona, el mundo cambia y como nos nutrimos de ello es
natural que el arte parezca cambiar, pero el cambio es aparente, hablamos de las
mismas cosas hace siglos, las mismas preguntas sin respuesta. En resumen, lo que
hay que enseñarles a los alumnos es a abrir los ojos a lo que nos rodea.

Más información en www.diegomanuel.com.ar

Laura Zavoyovski

Destacados

Nuestro Hacer

Diana Alvarez

DaL Comunicacion

Migrante de Los tiempos

Municipalidad de San Isidro

Municipalidad de Vicente Lopez

Etc. Magazine Diana Alvarez (Todos los derechos reservados)
Términos y condiciones - Publicidad
Sitio producido por DAL COMUNICACION Rediseno exclusivo de Cubbo