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El duelo como parte de la vida

Fecha de Publicación: 07 - 02 - 2006.


“Interiormente yo vivía demasiado mal conmigo mismo
para soportar por mas tiempo esa fractura entre lo que era
y lo que parecía ser: dado que no me reconocía en
la mirada del otro y que además no existía en
mi propia mirada ¿dónde y como podría verme bien?”

Pierre Rey

Esta frase que leí hace un tiempo en una novela del escritor francés
P. Rey me hizo pensar en lo difícil y casi diría imposible, que nos
parece a veces la posibilidad de soportar la vida.
Recordé, también, mis primeros pasos por el hospital publico en la
década del 80, encontrarme con personas, personas que me contaban su
sufrimiento, yo en aquel tiempo era anónima.
Había comenzado un Análisis con un muy buen analista, (me habían
dicho), así como mi formación como psicoanalista, esto es: practica
clínica, supervisiones de dicha practica, y presentación mis trabajos
en cuanto congreso o encuentro entre Analistas ocurría.
Tanta intensidad daba resultado.

Recuerdo otra cita de la novela de Rey: “Cuando me recetan un
antibiótico ignoro por completo el nombre y la dosificación de los
ingredientes que contiene. Me limito a comprobar que me baja la fiebre.
Y existe la misma relación de causa efecto en el análisis: eso funciona.
En el momento en que uno es capaz de verbalizarlos, los síntomas
neuróticos que habían llevado al paciente hasta el diván se
desvanecen”. P. Rey

Recuerdo una paciente que desbordada de angustia y miedo, y con
síntomas corporales como eneurésis e insomnio, pensaba en el suicidio
como corte definitivo a su tortura.
Luego de un tiempo de entrevistas, recordó algo que ella creía un
deber, y no algo significativo: había dormido junto a su madre durante
toda la enfermedad agonizante de esta.
Otro paciente que me fue derivado por clínica medica: él pensaba que
iba a morir de un ataque cardiaco, su angustia lo paralizaba de día, y
no lo dejaba dormir de noche.
La relación con su madre era de mucha culpa. Cuando pudo verbalizar la
frase que su madre repetía ” si no haces lo correcto, me muero “
desplegó una historia que se pudo rearmar de otra manera y como
consecuencia vivir, que era lo que él quería.

El duelo es un trabajo psíquico que se pone en funcionamiento cuando
perdemos algo o alguien que ocupa el lugar del ideal de la persona.
El duelo es lento y penoso, es un proceso cuyo tiempo interno se medirá
en cada caso siempre después que ha sido elaborado como lo ilustran los
casos mencionados, el duelo se elabora.
¿Cómo?. Al detenernos en cada punto de enlace que nos ligan a el, en
cada recuerdo, en cada esperanza, en cada momento compartido.
En el duelo, se pone en evidencia que aquello que perdimos sostenía nuestra falta.
Si alguien que amamos nos deja: el mundo se desmorona.
Cuando esto ocurre, sentimos no tener consuelo, y creemos que nada ni
nadie podrá llenar ese desolado vacío.
Digo que un duelo no elaborado siempre produce síntomas, síntomas en el
cuerpo y en el alma: angustia, depresión, insomnio, el mundo pierde
interés.

Tanto la depresión como la tristeza son un estado pasajero en tanto y
en cuanto son síntomas en relación al duelo, y pueden tranformarse
hablando sobre ello a quien sepa interpretarlo.
Es cierto que en el trabajo de duelo nos encontramos con cierta
ambivalencia: al ser una persona amada la reconstruimos en nuestro yo;
al ser odiado(lo amábamos y nos dejo) el Yo ve obstaculizado el
encuentro de un sustituto.
Entonces todos los reproches caen sobre el propio yo, no sobre el ser querido.
Los duelos pueden llamarse normales o patológicos, depende del tiempo que duren.

También, es necesario relacionar al duelo con nuestra infancia perdida,
o los padres perdidos de nuestra infancia que ya no son los héroes
fuertes capaces de cargar el mundo en sus espaldas y salir victoriosos.
Con el agregado de que esta etapa siempre es ambivalente: el amor a uno
y el odio (Inconsciente) al otro por celos, nos deja detenidos en un
estadio de nuestro pasado.
Esta es una de la razón por la que a veces se siente que ninguna
empresa llega a la concreción que imaginábamos o que aquello que tanto
deseábamos nunca llega a realizarse.

La única salida posible es la realización del Deseo: es lo que nos
aparta de la culpa, y como consecuencia, a la manera en que el
antibiótico hace lo suyo en nuestro cuerpo, esa otra escritura que
vamos escribiendo en nuestro inconsciente al hablar nos libera de los
síntomas y de vacíos imposibles de llenar.

Lic. Vilma Cabrera de Lagache
Psicoanalista

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