Red Seguros

El libro de fotos de Paloma Herrera

Fecha de Publicación: 18 - 05 - 2007.

Expresión artística de fotografía y ballet.

El artífice de “Encuentro” fue el fotógrafo Jorge Fama, quien ha trabajado casi obsesivamente para lograr mostrar en este libro, su faceta más natural.
La Sala Jorge Luis Borges de la 33° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires resultó el sitio ideal para presentar “Encuentro”, el libro de fotografías de la primera bailarina del American Ballet Theatre, Paloma Herrera, quien para ello viajó especialmente desde Nueva York.

En contacto con su público, y en compañía de Jorge Fama, frente al que posó en innumerables ensayos, backstages y ocasiones especiales para las que se vistió de gala, contó cómo fue la experiencia de mostrar su parte más humana. La homenajeada agradeció a los presentes y dijo sentirse “feliz de estar en Buenos Aires con familia y amigos. Esta es una muy buena excusa para compartir con la gente que uno realmente quiere”.

¿Qué los llevó, a Jorge y a vos, a encontrarse haciendo un libro?
Este proyecto salió un poco de casualidad. De la nada. Resulta que veníamos haciendo juntos un documental en DVD con un material muy loco e interesante, del día a día, los ensayos en Nueva York, las funciones acá en Buenos Aires, entrevistas, backstages de sesiones de fotos, y nos encontramos con que teníamos mucho material fotográfico con el que podíamos hacer algo. Así fue como empezó, y así fue saliendo el libro. Es una manera de acercar al público a la “Paloma persona” más que a la bailarina; la personalidad se refleja en el libro, y eso me gusta mucho.

¿Cómo fue verte en tantas fotos, unas tan distintas de otras?
Estoy bastante acostumbrada a que me saquen fotos. Algunas me gustan; otras, a veces, no. En el caso de las fotos que aparecen en el libro, muestran quién soy, y en ellas, me veo reflejada. Son una gran oportunidad de estar en contacto más cercano con el público. Uno es una persona común y corriente y eso es importante transmitirlo. Soy una persona de carne y hueso; no de un cuento de hadas. 

¿Pudiste intervenir en la elección de las fotografías?
Sí. Confieso que soy bastante perfeccionista; me gusta ver las cosas y estar contenta con el producto que sale. No me gusta hacer las cosas a las apuradas; me gusta hacerlas porque las siento. Así soy en el escenario y así también fuera de él. Para mí no existe el “a medias”. Y en el libro también opiné sobre todo. Pero la idea en sí, el formato y el modo de mostrar, me gustaron mucho, así es que no tuve que meterme demasiado.

¿Te fuiste del país muy chica… ¿te costó adaptarte a vivir afuera?
Fui muy inconsciente, creo. Hoy quizás lo hubiese pensado más. A los 15 años, la idea era irme primero a estudiar, y volver. Pero antes de volverme me enteré de que había audiciones y me presenté. Así fue que llamé a mi casa para decir “audicioné y me quedo”. ¡Había firmado un contrato y era tocar el cielo con las manos! No tuve miedo de adaptarme ni de estar fuera de mi país. Hoy no sé en qué estaba pensando; en ese momento, me salió y estaba feliz, aunque extrañaba muchísimo, por supuesto. Mis papás me criaron libre; ellos sabían que eso me iba a hacer feliz y me dejaron dar ese paso. Fue lo mejor que me pudo haber pasado. ¡Era lo que quería!

¿Cómo lográs transmitir tu arte a la gente?
El otro día leí, de casualidad, algo que comentaba un coreógrafo conocido; él decía que un bailarín no es alguien a quien le gusta bailar, sino alguien que necesita bailar. Eso es lo que me pasa: amo lo que hago y necesito bailar. Lo siento así desde los siete años, cuando empecé. Hoy, después de muchos años arriba del escenario, y de hacer lo mismo, si se quiere, sigue siendo una pasión. Necesito hacer esto; es lo que amo. Esa es la diferencia entre la gente que baila, simplemente, porque le gusta, y la que lo hace porque realmente lo ama. Eso no se da solamente en el baile, sino en muchas profesiones u oficios. Por eso me siento muy afortunada de sentir, hasta el día de hoy, la misma pasión del primer día.

Al salir a escena, ¿qué es lo que sentís?
Siento la sensación de mucha tranquilidad y no-nervios; esa es la ventaja de haber ingresado a una compañía a los 15 años: me dio la libertad de salir al escenario y disfrutar cada segundo del propio escenario, de la música, del partener, de la gente… Eso lo que a la gente realmente le llega. Creo que uno trabaja tanto, y tan duro, en los ensayos y las clases para no preocuparse por nada en ese momento. De todas maneras, se siente cierta adrenalina que disfruto muchísimo.

¿La música lleva al cuerpo o el cuerpo hace la suya mucho más allá del ritmo?A uno, como bailarín, la música debe inspirarlo muchísimo; de todas maneras, hay muchas coreografías que están hechas sin música. Eso depende mucho del ballet, del coreógrafo, del bailarín; no todos los bailes son iguales. Hay muchos coreógrafos que arman lo suyo y luego intentan poner música a eso, y otros que se guían exclusivamente por la música: la escuchan y se inspiran. Cada situación es singular. 

Al bailar, ¿sentís que podés manejar el tiempo o la percepción de ese tiempo?Yo siempre me guié por la música. Hay gente que baila según su “uno, dos, tres, cuatro”… Yo jamás pude hacer eso. Siempre escucho la música, y si va más lenta, voy más lento; y si va más rápido, voy más rápido. O sea, si el director de orquesta una noche está más acelerado, uno lo debe seguir, aunque le de bronca por no hacer los tiempos que uno quisiera. No puedo hacer la mía y olvidarme de la música. Estoy completamente compenetrada. ¡Es más fuerte que yo! Eso hace al artista, su musicalidad y el manejo de su cuerpo.

¿Cuál sería tu consejo para quienes tienen tu misma pasión y aún recorren el largo camino hacia la fama?
Me gustaría poder decir que trabajando duro, se llega; pero no es así. Es una carrera difícil y se necesitan muchas cosas, además de trabajo y talento. Se precisan de buenos maestros, condiciones, ganas de trabajar; se tienen que dar muchos factores. Nada está asegurado y no hay recetas para esto. Cada uno tiene que recorrer su camino. Creo, de todas maneras, que dando el 100%, se puede llegar. Yo pude, pero igualmente, no creo tener la carrera asegurada. Por eso disfruto mucho el día a día. 

Sobre tus próximas presentaciones, ¿cuándo vas a bailar otra vez en el país?No hay nada concreto todavía. Sí estoy tratando de ver la posibilidad de bailar en el interior del país, que hace muchísimo que no lo hago. Para mí sería muy importante poder hacer una gira.

Aquí estaremos esperando a esta grande de tan solo 31 años. Ella egresó del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón con las más altas calificaciones y con tan solo 15 años fue contratada por el American Ballet Theatre, la gran compañía de ballet de los Estados Unidos (una de las más importantes del mundo), donde aún trabaja gracias a su creciente talento.

Laura Zavoyovski

Más info: www.palomaherrera.com / www.fotoartefama.com.ar

 

Destacados

Nuestro Hacer

Diana Alvarez

DaL Comunicacion

Migrante de Los tiempos

Municipalidad de San Isidro

Municipalidad de Vicente Lopez

Etc. Magazine Diana Alvarez (Todos los derechos reservados)
Términos y condiciones - Publicidad
Sitio producido por DAL COMUNICACION Rediseno exclusivo de Cubbo