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El poblamiento de Irlanda.

Fecha de Publicación: 08 - 02 - 2006.
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Oh mujer, cuando estés en mi poderoso país, portarás una corona de oro sobre tu cabeza… Oh, bella mujer, ¿ vendrás conmigo?”. El cortejo de Etaine.
La historia de cómo los irlandeses llegaron a ser lo que son es más fantástica que complicada. Sabemos que la condición de insularidad protegió a la isla de los romanos y de los efectos de la cultura latina. Mas no dejó para algunos investigadores de tener influencia de los griegos. A juicio de Artois de Jubainville hay un patrón similar entre el doblamiento y la conquista de Grecia y la Irlanda. El patrón es de las razas de oro, plata, bronce y hierro, en orden declinante de perfección, de mayor a menor respectivamente. Lo acontecido es que una suplanta a la otra sin dejar descendencia. Aunque se puede admitir en superficie un cierto paralelismo que pudo haber sido incorporado bajo la influencia griega, el orden de perfección se ve alterado con el patrón irlandés. Simplemente, Irlanda fue poblada sucesivamente por las siguientes razas: Partolón, Nemed, Fir-Bolg, Tuatha De Danann y finalmente, los hijos de Milé. Para Artois de Jubainville, los De Danann se correspondería con la raza de oro de los griegos, Partolón con los de plata y Temed con los de bronce. Como vemos, hay que forzar el orden de llegada y caída de estos seres divinos y humanos.

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Por otro lado, debemos tener en cuenta que Irlanda se vio favorecida por su insularidad de la catástrofe que aconteció con la caída del imperio romano y todo el movimiento de pueblos indoeuropeos que asolaron el continente hasta el siglo IX. Por otro lado, nunca los vikingos pudieron coronar a un rey suyo en la verde Eire. Tempranamente evangelizada por San Patricio, en el 432, Irlanda se constituyó en formadora de clérigos evangelizadores, portadores de la cultura clásica y de los preceptos y conductas clericales. Por lo tanto, en los monasterios irlandeses, estuvieron a salvo las semillas de la cultura occidental y desde allí, partieron para revitalizar lo perdido con Roma.

Ahora bien, por más liberalismo que pudiera esgrimir la iglesia celta frente a la romana, no se podía trazar una historia de Irlanda que no arrancara del centro del cristianismo, y el centro de la tradicción judeo-cristiana es el Génesis. Todas las historias circulaban en forma oral ya desde el siglo V por Irlanda y se escribieron no antes del siglo XII. Esto nos priva de la veracidad de las fuentes escritas, pues, los celtas se vieron compelidos a dejar la palabra escrita de lado. No la ignoraban, pero la prédica de los druídas era contraria a la palabra escrita. Ella debilita la memoria y por otro lado, la palabra escrita tiene un oscuro fatalismo: una vez escrita es inmodificable y por otro lado, puede caer en manos impías causando un gran daño. Por lo tanto nos hallamos ante un doble problema: la lejanía de las acciones y la poca fiabilidad de los monjes en seguir fielmente la historia que se apartaba o que repelía a la sensibilidad cristiana.

El relato del doblamiento de Irlanda está escrito en el Libro de las Invasiones ( Lebar Gabala: Leabhar Gabhála), que data del siglo XII, aunque ya en el siglo X se cita por primera vez a Cessair, de quien hablaremos enseguida.

Para los viejos historiadores irlandeses, Gildas por ejemplo, la historia de Irlanda comenzaba con Partolón. El monje-poeta que recopiló la historia en el Libro de las Invasiones comienza diciendo sobre la historia de Partolón: ” Nadie de la raza de Adán ocupó Irlanda antes del Diluvio”. Tampoco fueron cuidadosos los recopiladores de la Biblia cuando juntaron dos tradiciones distintas en el Génesis 1 y Génesis 2.

Como afirmamos antes, era importante que la historia de Irlanda comenzara con los descendientes de Adán. Para eso detallan una historia en donde, uno de los hijos de Noé, Bith parace no haber hecho las reservas con tiempo dentro del Arca. Por lo tanto, Bith y su hija, Cessair se quedan sin lugares y deciden salir desde Tierra Santa en tres navíos. En una versión algo más pagana, Cessair adoraba un ídolo que la incentivó para viajar hacia Irlanda y de paso, la fue guiando en el tiempo y trayecto. Estuvieron deambulando por los mares durante siete años y tres meses, desembarcan en Irlanda, en lo que hoy se conoce como Corca Guiny. Por lo tanto, los primeros habitantes de Irlanda son Cessair y su padre Bith, otros dos hombres más, Ladru y Fintan y finalmente, cincuenta mujeres. En resumidas cuentas, se reparten las mujeres en tres lotes. A los cuarenta días del desembarco, se desata el Diluvio Universal. El agua crece y se destan tormentas inmensas. Irlanda no tiene picos elevados donde refugiarse y el agua alcanza a los grupos cuyas montañas bajas y abovedadas que no acuñan el trueno y el rayo, van tomando el nombre de los jefes de lotes: Ard Ladran de Ladru, Sliab Betha de Bith, Cuil Cesra de Cessair. El único sobreviviente es Fintan, el poeta Fintan. Antes de seguir con la interpretación del relato, me gustaría comentar que los números tres y siete son fuertemente míticos y siempre que aparecen hay que destacarlos: tres días de agonía, resucitar a los tres días, tres barcos sobre la mar. Tres noches no hay ninguna especie de luna en el firmamento y eso para estos viejos lectores del cielo, era un fuerte indicio. Lo mismo podemos decir del número siete, pues siete son las notas musicales, los colores del arco iris, los días de la semana, etc. Siete es un número que agrupa el tres que es masculino y el cuatro, que es femenino. Por otro lado, cuarenta también es un número mitológico y potente: cuarenta días de diluvio, cuarenta años de vagabundeo judío en el desierto, los días que Jesús se retiró al desierto, y la cuaresma, etc.

La figura de Cessair se extingue dejando un nombre brumoso como atributo. Eso es todo el final, pero no el principio. Las mujeres -se dice- han tenido un destacado papel dentro de la cultura celta. Ya conoceremos detalles, pero para mantenernos en el tema de Cessair, puede ser una remembranza de la gran diosa Banba, antiguo nombre de Irlanda, y antigua trilogía femenina junto a Fotla y Eriu, de donde viene el nombre Eire, que es el nombre de la república de Irlanda. Cessair, una gran diosa, una gran maga, una gran mujer.

Pero el personaje enigmático es Fintan, el único sobreviviente de esta aventura. Se dice que vivió por más de cinco mil años, y es el verdadero testigo de los inicios de la historia humana en Eire. Siempre hay un ojo humano que traduce lo que ve para las generaciones que siguen; siempre hay alguien en el mundo que conoce toda la historia humana pues el tiempo del mito no es el tiempo lineal tal como lo concebimos hoy, el tiempo del mito es circular y todo vuelve a repetirse y todo lo que hay que hacer es colgarse de un árbol, y desde la rama cantar la vieja historia humana solo desconocida por los propios humanos en su honda soberbia de creer que el mundo empieza en cada nacimiento. El mundo es ancestral y si tuviéramos la oportunidad de vivir dos millones de años con un puñado de tierra en la mano, volveríamos a ver la historia en cada uno de sus detalles asombrosos. En la próxima entrega completaremos la historia de Fintan, pues tiene su paralelo con Turan, el testigo de turno en la llegada de los otros invasores.

Lic. Guillermo Echavarría Molloy

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