DAL Comunicación

El receso estival

Fecha de Publicación: 13 - 01 - 2011.

La mayoría interpreta, con la mejor de las intenciones, que estar de vacaciones es no cumplir con los horarios de la rutina laboral, la universidad o del colegio.

Sobre tal premisa dan rienda suelta a muchas actividades que por diferentes motivos en el transcurso del año no han hecho ó no están acostumbrados a realizar. Los miembros de la familia esperan disfrutar ansiosos lo planificado con mucho agrado tiempo atrás para este momento, excursiones simplemente para conocer otros horizontes, cruceros, actividades tipo turismo aventura, etc.

Dada la intención de disfrutar cada día al máximo, se levantan temprano y luego de una jornada repleta de actividades finalizan yendo a bailar, al cine, al teatro o al casino, acostándose a horas poco habituales para su ritmo de vida anual. En otros casos y por su característica personal, “no sabe que hacer con el tiempo libre”, los avances de la tecnología, bien sea por Internet o la telefonía celular, le juega en contra al estar conectado a sus tareas habituales. Sólo cambiaron de entorno.

El término vacaciones procede del latín Vacare, significa estar libre, desocupado, darle al cuerpo y la mente un tiempo de descanso y relax total en todo sentido. Al mal interpretar la palabra vacaciones, no se presta atención al ritmo circadiano y por ende a los tiempos que necesita el cuerpo para adaptarse a los diferentes cambios, de localidad, aire, agua y clima; su consecuencia, el organismo sigue acumulando tensión.

Nuestra experiencia nos indica que la mayoría regresa con mayor cansancio acumulado, el nivel de estrés ha variado muy poco. Al llegar al consultorio manifiestan “Necesito vacaciones de las vacaciones.”
Les acotamos que si bien han cambiado de entorno, realizaron un sin número de actividades que no estaban habituados con lo cual el organismo se resiente y pasa factura.

En nuestra tarea terapéutica lejos de amedrentar, incentivamos a nuestros consultantes a disfrutar del esparcimiento a pleno, respetando los tiempos necesarios de adaptación del cuerpo, a fin de optimizar su descanso, acompañando el accionar de las Esencias Florales que le corresponda, de acuerdo a la situación que esta vivenciando.

El Dr. Edward Bach decía: “Cada uno de nosotros tiene una misión divina en el mundo y nuestras alma utiliza nuestra mente y nuestro cuerpo como instrumento para llevar a cabo ese trabajo, de forma que cuando esos tres elementos trabajan al unísono el resultado son una salud y una felicidad perfectas”.  

Miriam Initello
Alejandro Zumbo 
Centro Amiz – Terapias Vibracionales 
www.centroamiz.com.ar  

Publicado en Enero de 2011   

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