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El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda parte III

Fecha de Publicación: 16 - 12 - 2005.

Estos
reyes se encontraban en guerra contra un monarca llamado Claudas,
entonces Arturo les propuso que a cambio de que lo ayudaran, ?l los
socorrer?a luego. Ban y Bors llegaron a Inglaterra con trescientos
hombres, y tiempo más tarde Arturo cumpli? su promesa y socorrió a sus
aliados franceses en la batalla contra Claudas.

Una tarde, Arturo se encontraba cabalgando cuando un caballero de aire
arrogante lo intimí a luchar con ?l si deseaba utilizar ese camino. La
pelea fue encarnizada, y más allí de la fiereza del rey de Inglaterra,
el desafiante, que se llamaba Pellinore, no solo lo venci? si no que
también le rompi? la espada. Arturo se preocup? más por su espada que
por la derrota, pero Merl?n le asegur? que había una mejor para ?l.
Entonces se fueron a un lago cercano en el cual, de una manera
misteriosa, estaba un brazo erguido que empu?aba una espada. “Ah? está
tu espada”, dijo Merl?n. Arturo no sabía como llegar a la espada y
entonces vio a lo lejos una balsa con una joven vestida de blanco.
“Ella es la Dama del Lago, debes convencerla para que te d? la espada”,
le dijo el mago.

Aquella
se acerc? y Arturo le pidi? la espada, ella le dijo que se la dar?a si
le concedía un deseo. El rey de Inglaterra acept? y la Dama del Lago le
dijo: “toma mi barca y navega hasta donde está el brazo, ?l te dar? la
espada, mi deseo, te lo pedir? después”. Cuando Arturo tomó por fin la
espada not? que en la hoja podía leer una inscripción que decía:
“Excalibur”, más abajo decía: “T?mame”, y del otro lado de la hoja:
“Arr?jame lejos”. Esa espada ser?a muy importante en el futuro del rey.
Cuando éste estuvo en edad de casarse, le cont? a Merl?n sobre la
hermosa hija del rey de Camelliard, Ginebra. Arturo la conoc?a por una
visita a ese reino, y había quedado enamorado de ella.
El padre de
Ginebra se alegr? con la noticia de que Arturo desposara a su hija, y
además de entregarle su mano, le regal? una mesa redonda que había sido
un obsequio de Uther Pendragon.

Pero el destino le jug? una mala pasada a Arturo, pues envi? a su mejor
caballero, sir Lancelot, para que acompañara a Ginebra al castillo,
pero al verse, ambos se enamoraron perdidamente, aunque por un tiempo
reprimieron sus deseos. La mesa redonda se coloc? en un gran sal?n, y
Arturo decidi? que en ella se sentar?an los mejores caballeros del
reino, que antes deberían hacer un juramento a Camelot, la iglesia y
las buenas costumbres. El nombre de cada caballero estaba grabado en
una silla, y la mesa era redonda para que no hubiese categor?as
diferentes, todos serían iguales. La caballerosidad que reinaba en esa
época sumada al respeto por Arturo, hacía que ?l no necesitase una
ubicación preferencial en las reuniones con sus más bravos, fieles y
valientes caballeros.

Solo una traición sufri? de ellos, pero la misma no atent? contra su
poder ni se llev? a cabo en una batalla, si no que el golpe cay? sobre
su corazón, pues Lancelot y Ginebra no soportaron eternamente el mutuo
deseo y enga?aron al rey. Arturo también había incurrido en adulterio
con su media hermana Morgana, aquella que había sido desplazada cuando
Uther Pendragon e Igraine se casaron. De esa relación naci? un hijo
llamado Mordred, quien fue utilizado por Morgana para vengarse del
maltrato del padre de Arturo.

Jorge Castro

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