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El Santo

Fecha de Publicación: 27 - 02 - 2006.
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SOBRE LA VIDA DE SAN ISIDRO LABRADOR

San
Isidro Labrador fue un Santo tan humilde que no sabemos nada, ni de sus
padres, ni de su infancia ni de su juventud. Sus principales biógrafos
son Juan el Diácono, Hurtado de Mendoza y Alfonso de Villegas. Pero más
que auténticas biografías son un catálogo de milagros, para expresar su
poder de intercesión ante Dios en favor de su prójimo.
Su pequeña
historia ha sido resumida así: “Allá en el siglo XII, mientras España
forjaba con gloriosas hazañas la magna epopeya nacional y se abría a
una civilización nueva, un labrador ignoto, vecino de Madrid—la Villa
ganada a los moros por Alfonso VI—araba las tierras de su amo”.

Isidro
nace en Madrid hacia el 1095. Se casa en Torrelaguna con María Toribia,
de Uceda—Santa María de la Cabeza—. Tienen un hijo, hijo del milagro y
de la santidad. Trabaja para Iván de Vargas en tierras de Carabanchel
Bajo y de Getafe, en las riberas del Manzanares y del Jarama. Reza en
el campo, en San Andrés, en Nuestra Señora de Atocha, en la Almudena.
“Antes de labrar el suelo ¡oh tardanza de amor llena! en la Virgen
Almudena labraba piadoso el cielo”. Es un Santo sencillo, todo
simplicidad, al que no le cuadran muy bien la seriedad y dureza de los
aguafuertes de Goya. Pero Dios derriba del trono a los poderosos y
enaltece a los humildes, y se complace en revelar a los pequeños sus
maravillas.

Por eso, cuando nadie se
acuerda ya de su contemporáneo Alfonso VI, Madrid sigue celebrando
todos los años con regocijo al Celestial Patrono de la Villa y Corte,
Patrono también de los labradores y ganaderos españoles. Así le cantó
su paisano Calderón: “Madrid, aunque tu valor Reyes lo están
aumentando, nunca fue mayor que cuando tuviste tal Labrador”. El otro
gran vate madrileño, Lope, no le fue a la zaga en elogios.

Su virtud está entretejida de oración, caridad y honrado trabajo. No
intenta nada extraordinario, pero todo lo hace extraordinariamente
bien. Eso sí, los milagros le llueven de las manos. Dios se complace en
ello. Parecen una anticipación de las Florecillas de San Francisco de
Asís…

“Suben las aguas del pozo, para devolverle a su hijito caído en el
fondo. Revive el borriquillo y mueren los lobos que le dentellaron. Se
multiplica el trigo que su piedad ofrece a los pájaros ateridos. No se
agota la olla de la que socorre a los pobres. Brota el agua del
pedernal, al golpe de su aguijada milagrosa…” Y el milagro más
famoso: Isidro es acusado por envidia de abandonar el trabajo por ir a
Misa. Iván de Vargas quiere comprobarlo y ve, asombrado, cómo
descienden los ángeles a empuñar la esteva, mientras Isidro oye Misa en
la Almudena.

Junto a la ermita del Manzanares está la fuente milagrosa. La devoción
popular ha colocado estos versos ingenuos: “Pues San Isidro asegura que
si con fe la bebieres y calentura tuvieres volverás sin calentura”.

El año 1170, silenciosamente, entregó su alma a Dios. Su cuerpo
incorrupto se conserva en la iglesia de San Andrés. “¡Oh arado, oh
esteva, oh aguijada de San isidro, sois tan inmortales como la tizona
del Cid, el báculo de San Isidoro, la corona de San Fernando y la pluma
de Santa Teresa! “.

El 12 de mayo de 1622 fue un gran día para España.Gregorio XV
canonizaban con San Isidro, a tres españoles más: Ignacio de Loyola,
Francisco Javier y Teresa de Jesús.

Fuente:
Texto Servicio Católico

Imagen Congregación San Isidro

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