Tango Todo

El Sapo y el Ratón

Fecha de Publicación: 01 - 04 - 2006.

Había una vez…un sapo tocando su flauta a la luz de la luna, cuando se
acercó un ratón y le dijo:

– ¡Hola, don Sapo! El sonido de tu flauta no me deja dormir. ¡Por qué no te
vas a tocarla a otro sitio?

Lo miró el sapo con sus ojos saltones y después de un rato contestó:

– Lo que pasa es que sientes envidia porque no puedes cantar como yo.
– Pero en cambio puedo correr – dijo el ratón – y hacer otras muchas cosas
que tú no puedes. Y se metió en su cueva, muy orgulloso.

El sapo se quedó pensando cómo podría vengarse de la insolencia del ratón y
luego de un rato se acercó a la cueva de éste y comenzó a tocar nuevamente
la flauta.

Salió el ratón dispuesto a castigar al músico, pero el sapo lo contuvo
diciendo:

– Vengo a desafiarte a correr.

El ratón por poco se muere de risa al oir semejante cosa pero el sapo añadió
dando un brinco:

– ¡ A que avanzo yo más por debajo de la tierra que tú por encima, hasta el
otro lado del monte! ¿Quieres apostar?

– Apostaremos la casa – dijo el ratón dando por hecha su victoria – si gano
yo te vas con tu flauta a donde yo no te oiga y si ganas tú, te quedas con
mi cueva y yo me iré por el mundo en busca de mejor fortuna.

– ¡Apostado! contestó el sapo resueltamente. Espérame un rato que voy a
prepararme para la carrera.

Y fue a buscar a un sapo amigo, contándole de la apuesta y la forma en
que pensaba ganarla.

– Tú te vas al otro lado de este monte – le dijo al sapo amigo – y te metes
en un agujero. Cuando veas que va llegando el ratón, sacas la cabeza y
dices: ¡Ya estoy aquí!

Luego hizo un agujero al lado de la cueva del ratón y cuando tuvo todo
preparado, le dijo a éste:

– Podemos empezar cuando quieras.

– Por mí, ahora mismo, contestó el ratón.

Se colocaron a la par y al tercer toque de flauta del sapo, comenzaron a
correr. El ratón apenas daba tiempo a sus patas para apoyarse en el suelo
pero el sapo, apenas dados tres pasos, se ocultó en el agujero que había
hecho.
Cuando el ratón iba llegando al otro lado del monte, sacó la cabeza el otro
sapo diciendo:

– ¡Ya estoy aquí!

El ratón quedó asombrado y emprendió el regreso a mayor velocidad,
diciéndole al sapo:

– Sígueme, que ahora sí que no me alcanzas.

Pero cuando ya estaba cerca de su cueva, asomó la cabeza el sapo de la
apuesta, que con voz tranquila le dijo:

¡Ya estoy aquí!

El ratón por poco se desmaya del susto.

– Descansaremos un poco y echaremos otra carrera, dijo con voz ahogada.

– Como quieras, contestó el sapo poniéndose a tocar su flauta con toda
tranquilidad.

Cuando el ratón se sintió descansado, preguntó:

– ¿Estás dispuesto?

– Sí, sí, contestó el sapo. Ya puedes echar a correr que yo voy ya mismo.

El ratón parecía volar, sin cuidar siquiera sus uñas, que iba perdiendo
entre las piedras del monte. Cuando le faltaban dos pasos para llegar a la
meta, el sapo amigo surgió de su escondite:

– ¡Pero hombre, hace ya bastante tiempo que espero!

Dio la vuelta el ratón y antes de llegar al punto de partida, oyó la flauta
del sapo, que al verle le dijo:

– Me aburría de tanto esperar y me puse a cantar para pasar el tiempo.

El ratón no contestó palabra. Con el rabo roto y sin uñas, echó a andar
camino adelante. Iba por el mundo triste y dolorido, en busca de mejor
fortuna.

De Folklore Infantil (Félix y Marta Coluccio)

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