Tango Todo

El surgimiento y caída del imperio maya

Fecha de Publicación: 07 - 02 - 2006.


Satélites espaciales revelan uno de los misterios del mundo antiguo

Una
gran civilización floreció hace muchos años, donde hoy existen las
selvas tropicales de Guatemala. La gente de la sociedad maya construyó
grandes ciudades, templos suntuosos y pirámides elevadas. Mucho se ha
debatido sobre su desaparición, pero recientes estudios de científicos
de la NASA han concluido que fue la escasez crónica de alimento y agua,
debida a cierta combinación de la sequía natural y la deforestación
ocasionada por los seres humanos, los que provocaron esta catástrofe
.
En
su esplendor, alrededor del año 900 d.C., la población maya se estimaba
en unas 200 personas por km2 en las áreas rurales, y más de 800 en las
ciudades, comparable al moderno condado de Los Angeles. Este vibrante
“Periodo clásico” de la civilización maya prosperó durante seis siglos.
Entonces, por alguna razón, se derrumbó. Por mucho tiempo, la caída de
los mayas ha sido uno de los grandes misterios del mundo antiguo. Es,
sin embargo, algo más que una curiosidad histórica. A la vista de las
ruinas mayas, en la región de Petén, en Guatemala, cerca de la frontera
con México, la población se está incrementando de nuevo, y está talando
la selva tropical para convertirla en tierra de cultivo.

“Estudiando qué fue lo que los Mayas hicieron bien y qué hicieron mal,
tal vez podamos ayudar a los habitantes locales a encontrar formas
eficientes de cultivar la tierra, sin llegar a los excesos que
condenaron a los Mayas”, dice Tom Sever del Centro Marshall de Vuelos
Espaciales.
Sever, arqueólogo de la NASA, ha estado utilizando satélites para
analizar las ruinas mayas. Al combinar esa información con
descubrimientos convencionales arqueológicos de las excavaciones, Sever
y otros han logrado descifrar gran parte de lo que realmente ocurrió.
Por el polen atrapado en antiguas capas de sedimento del lago, los
científicos se han enterado de que hace aproximadamente 1200 años,
justo antes de la caída de la civilización, el polen de los árboles
desapareció casi por completo y fue reemplazado por polen de maleza. En
otras palabras, la región se encontraba deforestada casi en su
totalidad.

Sin
los árboles, la erosión habría empeorado, llevándose la capa de suelo
fértil. La cambiante superficie habría aumentado la temperatura de la
región hasta en 6 grados, de acuerdo con simulaciones por computadora
efectuadas por el científico del clima Bob Oglesby de la NASA, colega
de Sever. Esas temperaturas más cálidas habrían secado la tierra,
haciéndola aún menos propicia para cultivos. El incremento en las
temperaturas también habría desestabilizado los patrones de
precipitación pluvial, dice Oglesby. Durante la temporada seca en el
Petén, el agua escasea, y la subterránea está demasiado profunda -más
de 150 metros- como para perforar pozos. Morir de sed es una amenaza
real. Para sobrevivir, los Mayas debieron recurrir a agua de lluvia
almacenada en estanques, de tal manera que una alteración en las
lluvias habría tenido consecuencias fatales.

Estudios recientes demuestran que están ocurriendo cambios en la
formación de nubes y en las lluvias sobre partes deforestadas de
América Central. ¿Se repite la misma historia? Usando técnicas clásicas
de arqueología, los investigadores han descubierto que los huesos
humanos de las últimas décadas, anteriores al colapso de la
civilización, muestran signos de una desnutrición severa. “Los
arqueólogos solían debatir acerca de si el derrumbe de los Maya se
debió a sequía, guerra o enfermedad, o a un número de otras
posibilidades tales como la inestabilidad política”, comenta Sever.
“Ahora creemos que todos estos factores estuvieron implicados, pero
eran solamente los síntomas. La causa principal fue una escasez crónica
de alimento y agua, debida a cierta combinación de la sequía natural y
la deforestación ocasionada por los seres humanos”.

En la actualidad, la selva tropical está cayendo otra vez bajo el
hacha. En los últimos 40 años, se ha destruido casi la mitad de la
selva, cortada por los granjeros que practican la agricultura de “tala
y quema” se derriba una parte de la selva y se quema para exponer el
suelo con el fin de sembrar cultivos. Es la ceniza la que le da
fertilidad al suelo, de tal manera que en un plazo de 3 a 5 años el
suelo se agota, obligando al granjero a seguir avanzando, derribando
una nueva sección. Este ciclo se repite indefinidamente… o hasta que
la selva se termine. Si continúan los índices actuales de destrucción,
para el 2020, solo quedará del 2% al 16% de la selva tropical original.
Al parecer, la gente moderna está repitiendo algunos de los errores de
los Maya. Pero Sever cree que se puede evitar el desastre si los
investigadores logran descubrir lo que los Maya hicieron correctamente.
¿Cómo pudieron prosperar por tantos siglos? Una pista importante llega
desde el espacio.

Sever y su colaborador Dan Irwin han observado fotos satelitales y en
ellas localizaron indicios de antiguos canales de drenaje y riego en
áreas semi-pantanosas cerca de las ruinas Mayas. Los residentes
actuales hacen poco uso de estos pantanos de baja altitud (a los que
ellos llaman “bajos”), y por mucho tiempo los arqueólogos dieron por
hecho que los Mayas tampoco los habían aprovechado. Durante la
temporada de lluvias de junio a diciembre, los bajos son muy fangosos,
y en la temporada seca se deshidratan. Ninguna de las dos condiciones
es buena para cultivos. Sever supone que estos canales antiguos fueron
parte de un sistema diseñado por los Mayas para dirigir el agua hacia
los bajos de modo que pudieran cultivar esta tierra. Los bajos cubren
el 40% del paisaje; la utilización de esta inmensa área de tierra para
la agricultura habría dado a los Mayas un mayor y más estable
suministro de alimentos. Habrían podido cultivar la región montañosa
durante la temporada lluviosa y los bajos durante la temporada seca.
Además habrían podido cultivar los bajos año tras año, en lugar de
derribar y quemar nuevas secciones de selva tropical.

¿Pueden los actuales granjeros de Petén aprender una lección de los
Mayas y sembrar sus semillas en los bajos?
Es una idea inquietante. Sever y sus colegas están estudiando esta
posibilidad con el Ministerio de Agricultura de Guatemala. Colaboran
con Pat Culbert de la Universidad de Arizona y Vilma Fialko del
Instituto de Antropología e Historia de Guatemala para identificar
áreas en los bajos con suelo apropiado. Entre sus planes está el
plantar cosechas de prueba en esas áreas, con canales de riego y
drenaje inspirados por los Mayas.
Un mensaje del año 900 a.C.: nunca es demasiado tarde para aprender de nuestros antepasados.

Fuente: ciencia@NASA

Destacados

Nuestro Hacer

Diana Alvarez

DaL Comunicacion

Migrante de Los tiempos

Municipalidad de San Isidro

Municipalidad de Vicente Lopez

Etc. Magazine Diana Alvarez (Todos los derechos reservados)
Términos y condiciones - Publicidad
Sitio producido por DAL COMUNICACION Rediseno exclusivo de Cubbo