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Equinoterapia

Fecha de Publicación: 27 - 07 - 2011.

En el amplio espectro de terapias para mejorar la salud, la equinoterapia se convierte en una posibilidad para las personas con capacidades diferentes, y para algunos destinos una alternativa al desarrollo turístico.

En principio vale la pena considerar qué entendemos por equinoterapia; y el concepto aportado por la Asociación Argentina de Equinoterapia nos dice que “es un método terapéutico que utiliza el caballo, las técnicas de equitación y las prácticas ecuestres dentro de un abordaje transdisciplinario en las áreas de equitación, salud y educación, buscando la rehabilitación, integración y desarrollo físico, psíquico y social de personas con capacidades diferentes”.

El concepto muestra una serie de características particulares, que permiten a esta actividad enmarcarse dentro de una modalidad para el desarrollo turístico. En primer lugar, considerar que esta terapia es tomada por el paciente como una diversión; pero principalmente, y ello es lo que hace propicio enmarcarlo dentro de la actividad turística, se desempeña en entornos al aire libre, en el medio rural podría decirse, donde no sólo se disfruta el montar el caballo, sino que el entorno también es un complemento a la efectividad de la terapia.

Dentro de los principios terapéuticos de la Equinoterapia encontramos:

·          Transmisión del calor corporal del caballo: que va a permitir la distensión y relajación de la musculatura. Va a favorecer el sistema circulatorio, beneficiando la función fisiológica de los órganos internos.

·          Transmisión de sus impulsos rítmicos: los impulsos rítmicos generan una cantidad de ajustes posturales necesarios para mantenerse estable, que resultan un excelente estímulo de las reacciones de defensa, enderezamiento y equilibrio. De acuerdo al andar del animal (paso, trote, galope) los impulsos aumentan en frecuencia e intensidad, modificando la respuesta del jinete a los mismos.

·          Transmisión de un patrón de locomoción equivalente al de la marcha humana

·          El andar a caballo permite trabajar con personas sin movilidad pero que a pesar de ello podrán desarrollar a futuro una buena estabilización de tronco y de la cabeza.

·          Durante la monta, el movimiento que el jinete recibe se graba en el cerebro y con el tiempo se automatiza. Cuando el paciente logra adaptarse al movimiento del caballo, siente que puede recuperar la confianza en si mismo y en su entorno.
 

Daniel Sist

Publicado en ETC. Magazine en Julio de 2011

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