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Esos problemas de aprendizaje que en realidad no lo son

Fecha de Publicación: 08 - 02 - 2006.

En
general, a los recién nacidos no se les realiza un examen especializado
para detectar problemas auditivos. Hay muchos niños que nacen con una
afección auditiva leve, que se detecta con el ingreso del niño a la
escuela primaria (donde no puede ingresar sin previos controles
auditivos, visuales, odontológicos, etc.). Algunos pequeños
hipoacúsicos leves, tienen problemas de aprendizaje que son atribuidos
a la “distracción” o a la “poca inteligencia”, cuando simplemente no
entienden porque no oyen correctamente y sus respuestas son inmaduras
pues se pierden parte del mensaje oral.
En las sorderas graves
(si bien son más fáciles de detectar) el problema se agudiza. Primero,
porque la rehabilitación para la oralización lleva largos años, es
lenta, minuciosa y exigente. En segundo lugar, porque no se ha
preparado a la sociedad para recibir e integrar a estas personas en su
seno de una manera más eficiente y natural. La discriminación del sordo
por parte de la sociedad es mucho más sutil que en otras épocas pero
igualmente cruel. Este tipo de conducta se debe a que solamente
valoramos al que está hecho a nuestra imagen y semejanza; despreciamos
al que es diferente.

¿Un alumno con una hipoacusia leve puede llegar a tener problemas de
aprendizaje sin que el docente o los padres puedan detectarlo?
Es bastante frecuente que eso ocurra. En una hipoacusia leve hay cierta
pérdida de los sonidos especialmente en las consonantes ya que las
vocales son más visualizadas.
Por ejemplo, si se les dice “banana” pueden entender “ananá”. Son niños
que en general tienen muchas faltas de ortografía o según el lenguaje
del maestro “son muy distraídos” o “están siempre en la luna”. Si no se
detecta esta deficiencia el niño siempre tendrá problemas: no entiende
simplemente porque no oye bien.
¿Cómo puede detectar un docente una hipoacusia leve? Hay muchos
caminos. Por ejemplo, habrá que preguntarse por esta posibilidad ante
un niño distraído, cuando parece que no entiende nada, cuando necesita
que le repitan, cuando le preguntan “¿cómo te llamás” y contesta “seis
años”.
En realidad lo que habría que hacer es un chequeo médico completo para
detectar precozmente la sordera, porque un padre, un docente e incluso
un pediatra pueden reconocer casos graves, pero los más leves sólo
pueden ser diagnosticados por un especialista.
Si el niño todavía no ha ingresado al jardín de infantes ¿cómo pueden los padres detectar una sordera leve?
En general el niño pone el televisor muy fuerte, se exaspera fácilmente
y a veces parece escuchar y otras no. Grita mucho, su lenguaje se
presenta con omisiones, disociaciones, dislalias, confusiones, la
estructura de la oración es deficitaria y no siempre responde a su
nombre.
A veces es muy difícil detectar una sordera leve porque el niño aprende
a realizar una lectura labial espontánea y esto le permite entender
algunas palabras, mientras las otras las completa según el sentido de
la frase.

Por otra parte, como la voz y la conducta son semejantes a las de un
niño oyente, son caratulados de “distraídos”. Los padres, en general,
niegan el problema y es tan escasa la información sobre el tema que
incluso los pediatras pueden confundir esta sintomatología con
problemas emocionales, demorando por años la derivación a tratamientos
adecuados.

Lic. Dora Kweller
de “El proceso de entender y ser entendido”
Guía para padres de chicos y adolescentes con limitaciones auditivas
dorakweller@sinectis.com.ar

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