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Estoy a Tiempo Todavía

Fecha de Publicación: 04 - 02 - 2008.

Como convertir las crisis en el motor de nuestros cambios 

En los últimos tiempos, una especie de gran cataclismo ha conmovido nuestras energías en todos los niveles.

La crisis global que atraviesa el mundo no solo incluye vertiginosos cambios políticos, sociales y climáticos, sino también afecta a la familia, a la pareja y a cada individuo por separado.

Estas crisis que podríamos denominar “de última generación”, ponen en marcha un círculo vicioso o una especie de espiral que se retroalimenta permanentemente. Pero no se preocupen porque hay una buena noticia: es que podemos convertirlas en oportunidades de crecimiento y emerger fortalecidos de ella. En general los seres humanos difícilmente  hacemos un replanteo de nuestras metas cuando vemos que todo sale redondo o tal como esperábamos. La acción nos lanza hacia adelante por eso las crisis tienen un lado positivo y es que nos ayudan, si las aprovechamos, a tomarnos más tiempo para revisar como hicimos las cosas, e incluso nos lleva a solidarizarnos y buscar soluciones mancomunadas. Hoy en día más que nunca tenemos que tener el poder de resiliencia, que es la capacidad que tenemos todas las personas de hacer frente a las adversidades, la fortaleza necesaria para poder superarlas. Es ella la que nos permite implementar la creatividad ante los cambios externos e internos y nos impulsa a generar nuevos proyectos.

Los mensajes como “tu lo puedes” ó “todo depende de ti”, generan ilusiones de omnipotencia que, al verse defraudadas por la realidad, producen frustración. La actitud positiva y la fuerza de voluntad son determinantes para cambiar una situación, pero las posibilidades de cambio no dependen solo de ellas.

Los factores externos también importan y existen diversos “frenadores” de orden inconsciente que impiden “programarse” de manera positiva. Sostener lo contrario sería suponer erróneamente que a través de la sugestión y el voluntarismo todo es posible. Las crisis son fenómenos multicausales, por lo cual los terapeutas debemos darles un empujoncito a todos para ayudar a salir de ellas. Debemos reprogramar los mensajes y frenadores inconscientes que escapan a la voluntad.


En mi vida profesional he conocido los padecimientos de quien llega a los 30, 40, 50… y siente la incómoda sospecha de que su vida a tomado un rumbo que no es el deseado, pero que le parece inmodificable.
En efecto, por lo general advertimos de las crisis sólo su efecto negativo, pero olvidamos que este verdadero “terremoto existencial” nos obliga también a realizar actos positivos, como decidir, separar y juzgar. “Decidir” qué haremos con nuestras vidas a partir de ese momento; “separar” lo que su sacudón destruye de aquello que nos permite construir, y “juzgar” nuestra existencia desde otra perspectiva.

Una crisis es una oportunidad de cambio que no debemos desaprovechar. Sin crisis no hay cuestionamientos y sin cuestionamientos no hay crecimiento posible. 
Cada movimiento suyo modifica totalmente el entorno. Es decir, que usted influye sobre la realidad del mismo modo en que esta influye sobre usted.

Lo que posibilita sobrevivir a un sentimiento de desolación frente a la crisis es elaborar un plan de acción, esta es la clave fundamental para superarla: elaborar un proyecto posible. Tener proyectos genera endorfinas, acrecienta la energía para salir adelante y le da un sentido a la vida. Son estímulos “naturales” que están a nuestra disposición y hay que aprovecharlos. Nos brindan como una gammaglobulina emocional, y nos fortalecen.

No debe creerse, entonces que salir de una crisis significa sacudírsela de encima como si se tratara de un polvillo molesto. “Salir” quiere decir ni más ni menos que incorporarla con un sentido positivo y el sentido positivo no excluye  el duelo por la pérdida de lo conocido, los vaivenes, sino que permite incorporar todos estos elementos en un proyecto signado por la vitalidad y la alegría. Las oportunidades solo aparecen cuando le damos paso en la vida. Tenemos que estar abiertos a ellas.
El primer paso es darnos cuenta de aquellas cosas que queremos modificar. Pero no a fin de lamentarnos y de auto compadecernos, sino para comenzar a trabajar sobre ellas y empezar a cambiar…

Lic. Beatriz Goldberg
Psicóloga y escritora
Autora del Libro “Estoy a tiempo todavía” de Editorial Lumen
Sitio Web: www.beatrizgoldberg.com.ar

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