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Globalización del Derecho Ambiental

Fecha de Publicación: 09 - 04 - 2007.

La contaminación del Medio Ambiente es un problema
que, como tal debe ser enfrentado por los Estados a efectos de encontrarles una
solución aceptable, definitiva y razonable.

Ahora
bien, ¿cómo se están comportando los mismos al respecto?   Según mi
percepción, las políticas implementadas a la fecha, dejan bastante que desear,
pues no han tomado nota que la polución, cual una peste, degrada ríos,
cordilleras, selvas, mares, que son    todo uno,  sin respetar
ningún tipo de frontera.

No obstante, aún se escuchan voces de importantes
dirigentes, algunos con funciones ejecutivas, excusándose -¿escudándose?- en el
criterio de la "soberanía nacional".    Como si el cambio
climático no hubiese jaqueado ese criterio, exigiéndonos para YA la elaboración
de tácticas, estrategias y acciones comunes.

Ningún
Estado Nacional se encuentra en condiciones, "per se", de combatir
con éxito los fenómenos de por ejemplo; deforestación o desertificación que hoy
día se producen como efecto directo del calentamiento global del planeta.

Si
bien las relaciones internacionales se encuentran estructuradas en la teoría
del poder por la que las fronteras nacionales son inviolables y la soberanía es
absoluta, no se puede decir lo mismo de las consecuencias de políticas públicas
incorrectamente ejecutadas, como las referidas al medio ambiente, cuyas
consecuencias exceden el ámbito nacional y regional, hasta presentar
implicancias globales . (1)

A
título de ejemplo, y examinando las funciones que competen a los países
miembros en la protección del medio ambiente, la Comunidad Económica Europea
reconoce su responsabilidad particular en lo que hace al medio ambiente, tanto
ante sus ciudadanos, como ante el mundo en forma más amplia . (2)

Como
sustento de lo hasta ahora expuesto, deberemos recurrir a los principios del
Derecho Ambiental, esto es:

1) El máximo aprovechamiento de los recursos naturales del sistema, se deberá
encarar sin perder de vista la protección de las generaciones futuras, en un
contexto de desarrollo sustentable.

Lo
recomendable sería fijar, cual criterio rector, la ubicación del justo medio
entre un piso que sería la conveniencia económica y, como frontera, el límite
al uso abusivo de los recursos.

2) Los recursos se deberán aprovechar en forma interdependiente, múltiple y
coordinada.  Esto último implica insertar el medio ambiente en el sistema
económico y social como otro parámetro a ser considerado en las diversas etapas
del proceso productivo y distributivo.

3) Se privilegiará la supremacía del interés publico de la sociedad por sobre el
interés público del estado y del interés individual.

4) Se deberá respetar la inalterabilidad del recurso a raíz de su aprovechamiento.

5) La protección de los recursos naturales deberá estar garantizada por la vía del
amparo ambiental.

6) Se establecerá el principio de intangibilidad del medio ambiente.

Sólo
el respeto irrestricto de estos principios hará del planeta un hábitat adecuado
para la vida, el crecimiento y el desarrollo de todos los hijos de la Tierra. 

Ahora
bien, como ejemplo de la falta de observancia de lo más arriba expuesto tomemos
el caso de la República Oriental del Uruguay.   Posee una superficie de
177.000 kilómetros cuadrados, una geografía suavemente ondulada y cuenta con
más de 400 kilómetros de costa marina, por lo que se beneficia con los vientos
que purifican permanentemente la atmósfera. Por último, este país no tuvo un
gran desarrollo industrial ni sufrió los efectos de una explosión demográfica.
   Ahora bien, sus fronteras limitan con la República Argentina y la
República Federativa del Brasil, países estos que si tienes diversos problemas
ecológicos.

No
obstante este cúmulo de circunstancias relatadas, en cierto sentido,
favorables, en los últimos 10 años se viene produciendo un fenómeno de erosión
de los suelos y de contaminación de las aguas, afectando la mayor parte del
sistema fluvial y las playas, especialmente aquellas ubicadas en su capital, la
ciudad de Montevideo y zonas adyacentes.

Es
en esta bella ciudad, cuna del candombe y de su particular  
Carnaval, donde se registran niveles preocupantes de contaminación del aire y
el lugar donde se registran tres áreas de problemas relacionados con el medio
ambiente: la basura, las emisiones industriales y la contaminación de las aguas
. (3)

La
falta de planificación en el uso de los recursos naturales, la carencia de un
criterio rector para el mejor y más racional aprovechamiento de los mismos, unidos
a una ambición sin límites para ejercer el dominio sobre los ecosistemas han
originado una degradación del medio ambiente que no conoce tiempos, fronteras
ni posición social ni tiene antecedentes en la historia de la humanidad.

Tal
como expresara José Carlos BARBOSA MOREIRA, (4) " Pasajeros del mismo
barco, los habitantes de este inquieto planeta, van progresivamente tomando
conciencia clara de la alternativa esencial que deben afrontar: salvarse juntos
o juntos naufragar."

Cabe
recordar que el espíritu idealista tiene la base en el proceso histórico,
social, cultural y político por el que van pasando los pueblos, a semejanza del
contexto, que en todo proceso se ha desarrollado desde la colonización de estas
tierras hasta el presente. (5)

Desde
el hogar, la escuela, las ONG´S, los medios de comunicación, las organizaciones
religiosas y, fundamentalmente, desde la estructura de los Estados, se deberá
inducir un cambio de conciencia en la humanidad, para afrontar las agresiones
ambientales que la perjudican.

En
el caso concreto de la disminución de la capa de ozono, como producto del
recalentamiento global, amén del continuo monitoreo satelital de la misma, se
deberá evaluar si la naturaleza no resulta autosuficiente para reparar el daño
producido o si resulta más grave de lo previsto.    Asimismo,
resultará conveniente identificar las herramientas utilizadas por la naturaleza
y las actividades humanas que coadyuven a reparar el daño causado a la
atmósfera, a efectos de promoverlas .   En tanto se deberá redefinir el
concepto de sistema climático como "la totalidad de la atmósfera,
hidrósfera, biósfera y geósfera y sus interacciones" y no limitarla, como
hizo la Convención de Río a " las emisiones de gases que producen efecto
invernadero". (6).

Ahora
bien, el deterioro de los términos de intercambio, tal como lo previera el
economista argentino Dr. Raúl Prebisch en las postrimerías de la década del´50,
y el honrar los severos compromisos financieros internacionales, hicieron que
los países en desarrollo activaran su producción a expensas de la calidad de su
ambiente.    En tal sentido, ya en 1987 la entonces Primer Ministra
de Noruega Gro Harlem BRUNDTLAND,  en su informe "Nuestro futuro
común", recomendaba que los intercambios internacionales debían asegurar
la preservación de los ecosistemas.

De
allí que, organizaciones de defensa de derecho ambie
ntal, en la
actualidad,   presionen ante el Banco Mundial y el F.M.I. para que su
accionar no agrave una delicada situación ambiental en pos de recetas
económicas y financieras que son impuestas a los países en desarrollo . (7).

Considero
que, de la misma manera que fue globalizada la economía, y sin que los pueblos
hayan sido consultados al respecto, en la mayoría de los casos, o,   
tal como se pretende universalizar la defensa de los derechos humanos, llegó la
hora de ponernos a la altura de las circunstancias y proceder a impulsar la
creación de un Tribunal de Medio Ambiente Internacional.

Esto
no implica ideologizar el tema, uniformando nuestra manera de pensar, sino que
basta con abrir los ojos a los diversos temas importantes de los problemas que
están condicionando el desarrollo social y económico del planeta.   
Pero no debemos repetir la principal falencia de la Conferencia de Río, que
cedió la iniciativa independiente y unilateral de gobiernos individuales. 

Ya
no es más aceptado que los Estados firmen convenciones y decidan por sí mismos
aceptarlas o no.   Es el modelo institucional de la protección del
medio ambiente el que es deficiente y aún la acción de gobiernos individuales
carece de una referencia uniforme creíble. (8).

Tal
concepto, no colisiona con cuerpo constitucional o legal alguno, contribuyendo
a una más eficaz administración de justicia y en tal sentido se debería
presionar a los distintos poderes y demás autoridades de los estados para que
encaren una iniciativa en tal sentido en los lugares de su competencia y en los
foros internacionales.

El
mencionado Tribunal podría contar con las siguientes acciones:

  • deberán tener acceso todas las personas, de existencia física o ideal,

  • actuará como última y doble instancia, ora preventiva ora punitiva y reparadora
    del cuidado del medio ambiente,

  • constituiría el lugar adecuado para que, a través de resoluciones declarativas,
    exprese cual es la ley ambiental internacional existente,

  • el Tribunal aludido, podría también y ya en funciones legislativas,
    instrumentar un cuerpo legal ambiental internacional.   Esto, 
    referido a zonas especiales como aquellas que se encuentran fuera de la
    jurisdicción de los estados.

Obviamente
que el Tribunal de Medio Ambiente Internacional , debería estar conformado por
personalidades de reconocida trayectoria en la defensa del medio ambiente, de
sólida formación académica,   en tanto que su representación deberá ser
igualitaria, de modo que los países ricos y aquellos en vías de desarrollo se
encuentren en un plano de igualdad ante situaciones que los afectan en forma
simétrica, o dicho en lenguaje más sencillo, se podría constituir en el primer
y gran acto de justicia frente a la crónica desigualdad entre el Norte y el
Sur.
 

Dr. Rubén Marcelo STEFANI
Abogado
Buenos
Aires – República Argentina
rubenstefani2001@gmail.com

 

Bibliografía

 

(1)
Miyamoto, Singuinali  – La cuestión ambiental y las relaciones
internacionales -, Brasilia, 10/12/1991, pág. 108.

(2)
martin-mateo, Ramón   – Tratado de Derecho Ambiental -, vol. 1, Ed .
Trivium, pág. 209.

(3)
Vidal Perera Raquel – MERCOSUR y Medio Ambiente- Pág. 193/194-Ediciones CIUDAD
ARGENTINA,1996 .

(4)
Barbosa Moreira, José Carlos – La protección jurídica de los intereses
colectivos -, Revista de Derecho Administrativo, vol. 139, 1980, pág. 85.

(5)
Neves Da Cunha, Eldis Camargo   – MERCOSUR y Medio Ambiente -, pág.
35 -, Ediciones CIUDAD ARGENTINA, 1996.

(6)
"Cumbre para la Tierra" – Río de Janeiro – 1º al 12 de Junio de 1992.

(7)
Franza, Jorge Atilio – Manual de Derecho Ambiental – Tomo 1, pág. 89, Ediciones
Jurídicas, Buenos Aires, 1997.

(8)
Postiglione, Amedeo – Ley Internacional del Medio Ambiente y Soberanía – Ecoweb.com. – 1996

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