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Homeosynthesis: esencia de la Homeopatía

Fecha de Publicación: 04 - 02 - 2008.

Siete remedios correspondientes a las energías o arquetipos esenciales del ser humano.

Hace unos años intenté encontrar una manera de poder resumir los remedios de la homeopatía, pues su excesivo número hacía difícil su estudio y su aplicación efectiva.

Intenté encontrar un modelo básico que incluyese todos los efectos terapéuticos posibles, sin prescindir de ninguno de ellos. La respuesta que encontré fueron los 7 remedios de la alquimia, los 7 metales, que a semejanza de las 7 notas musicales o los 7 colores del arco iris, representan un conjunto de los elementos básicos que constituyen al hombre y la naturaleza.

Como una canción cada vida es la expresión de estas siete frecuencias o notas, alternando los ritmos agudos y graves, creando ritmos y armonías que se expresan como funciones, sentimientos, vivencias, etc. El terapeuta identifica los tonos inapropiados y “afina” el instrumento mediante el remedio similar.
Estos siete metales representan al ser humano desde su nivel más profundo y puro, representado por el alma y el oro, a su nivel más denso y físico representado por el cuerpo y el plomo. El oro y la plata, simbolizan las dos energías duales del Caduceo, que debemos armonizar para alcanzar la “síntesis” o unión de los opuestos, máxima expresión de la salud. Los cinco metales restantes corresponden a las energías necesarias en las funciones celulares, sensoriales, motoras, etc,… Como símbolo de la curación, representa la quintaesencia de la función energética y vital del cuerpo, la mente y el alma. 

Otro aspecto característico de la Homeosynthesis es la aplicación alterna de los remedios complementarios, porque la Vida es central, y para favorecer la unidad hemos de alternar la experiencia de la dualidad: la fuerza y la sensibilidad, la expansión y la contracción, la conciencia y la inconsciencia, etc…
Todas las funciones del cuerpo y la mente no son más que la expresión de estas energías básicas, pues la función y la forma no son más que expresión de la energía que lo mueve todo. Si detrás de un cuadro físico, de un conflicto psíquico o de cualquier naturaleza, podemos captar la energía en desequilibrio, el remedio facilitara la curación. La función del terapeuta no es más que equilibrar lo que la naturaleza ya posee: la fuerza vital en sus diferentes niveles de expresión.

Curar no es más que liberar esta fuerza vital, cuyas raíces se encuentran en la propia alma que anima al cuerpo. Las resistencias a esta energía dadora de vida se encontrarán en el resto de los componentes  del ser humano, y sus funciones. El uso que hacemos de nuestro pensamiento, emociones e instintos, reflejados en los tipos psicológicos de Jung, nos indicará el nivel de desarmonía, y por tanto de resistencia a la energía. La persona excesivamente intelectual o emocional, o introvertida, etc.. está desequilibrando su sistema e indirectamente bloqueando su energía vital. La Homeosynthesis, al identificar los remedios y componentes básicos del ser humano, utiliza estos remedios para equilibrar las funciones básicas del enfermo, pues al hacerlo facilitamos la curación de la enfermedad. La Homeosynthesis se enfoca en fortalecer el ánimo, el entendimiento, calmar el pensamiento, las emociones y las respuestas instintivas, con lo cual no da palos de ciego como suele ocurrir en la Homeopatía clásica.

Simplificar al ser humano en sus aspectos esenciales, lejos de disminuir la eficacia, la acrecienta y facilita la labor terapéutica. Jung nos habla de las 4 funciones psíquicas, junto con dos formas de orientación en el mundo (introversión y extroversión); la medicina reconoce que toda célula realiza cinco funciones básicas (nutrición, respiración, combustión, eliminación y reproducción), etc… los aspectos esenciales de la energía se relacionan con estas funciones psíquicas y físicas y la Homeosynthesis las identifica para afinar en su función terapéutica.

La Homeosynthesis no solo facilita la elección del remedio adecuado, sino que además se adapta mejor a los principios profundos de la Homeopatía unicista. Si curar es reestablecer la voluntad y el entendimiento, como decía Kent, es decir activar los dos aspectos mas profundos del ser humano, reflejo de su alma, necesitamos remedios “similares” a estas funciones. Es evidente que cualquier remedio no vibrará de una forma similar a la energía del alma, por ej. Lachesis, ni pulsatilla, ni calcárea, ni sulphur,… ningún remedio activará este nivel porque se necesita un metal noble como el oro y la plata para que esto suceda. Solo lo similar atrae y activa a lo similar. El oro y la plata activan los aspectos más nobles del ser humano, su capacidad de amar y de entender, pues solo podemos hablar de salud en la medida en que la persona recupera el amor y la sabiduría. Los otros remedios, corresponden a las funciones inferiores de la mente, emociones e instintos, que debemos tratar cuando sus funciones correspondientes estén demasiado alteradas, y necesiten un tratamiento previo paliativo. Pero al final solo restableciendo el dominio del alma, de su energía armonizadora y dadora de vida, de su expresión como amor y sabiduría, podremos hablar de verdadera curación, desde lo más alto y profundo, una vez reestablecido el gobierno correcto, la curación será solo cuestión de tiempo, para que alcance al resto del organismo.  

El entendimiento del mapa de la Homeosynthesis me ha permitido comprender el proceso interno de la enfermedad que Hahnemann denominó miasmas, y que hoy día no es aplicado por su falta de claridad. Desde mi punto de vista la psora representa la mente con su inquietud y efecto distorsionador, mientras que la psicosis es la consecuencia sobre el entendimiento y la syphilis sobre el amor y la voluntad. Son los tres venenos de los que habla la filosofía budista: la ignorancia, el deseo y el odio. El mercurio de la mente inquieta acaba afectando a la plata del entendimiento y al oro de la voluntad y amor a la vida. La distorsión del pensamiento es el origen de la enfermedad, y su consecuencia peor es que elimine la esperanza, la fe y la confianza, pues la pérdida de estos se ha visto claramente relacionada con enfermedades como el cáncer. Cuando ya no soportamos más la lucha tiramos la toalla y enfermamos o nos quitamos la vida, que son dos maneras de salir vencidos de la lucha de la existencia.

En mi experiencia de 6 años con la Homeosynthesis puedo afirmar que, si se sigue fiel y pacientemente el tratamiento, no hay caso que no presente mejoría, tanto en enfermedades agudas como crónicas y degenerativas, físicas y mentales, porque los principios universales en los que esta basado el sistema se aplican a todo enfermo independientemente de su enfermedad.

Dr. Antonio Anguren 
www.homeosynthesis.es

Febrero de 2008

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