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In – Felices Fiestas

Fecha de Publicación: 14 - 12 - 2006.

Una reflexión desde el humor.

Noviembre asoma junto con los adornos navideños y algún turrón en el supermercado, anunciando silenciosamente, que se ha iniciado un camino sin retorno hacia las Felices Fiestas.

Una extraña sensación nos invade la cual lentamente va mutando en angustia.
En nuestra cultura occidental, se unen dos festividades, una religiosa y la otra pagana, las cuales se las agrupa en Las Fiestas.
Parecería que en nuestra cultura, también se compacta el mandato deberás ser Feliz pase lo que pase, en estas Fiestas con un "Balance personal de Fin de Año".
¿Por qué debería ser así?
Repasemos nuestras actividades extras en noviembre-diciembre:

¿Con quién paso las fiestas?

  • Debemos coordinar entre la familia de origen, la política más la propia dos cenas y dos almuerzos seguidos.
  • Por más que nos esforcemos con alegría, siempre alguien queda desconforme.
  • Los días subsiguientes nos sentaremos al lado de gente a la cual no sabemos que parentesco nos une, sonriendo a la cuñada insoportable.

Dinero

  • Los gastos exceden el presupuesto.
  • Las cenas de fin de año se llevan nuestro aguinaldo (en caso de existir).
  • En ellas bebemos y comemos de más, lo cual permite que nuestro cuerpo se hinche produciendo malestares varios.
  • Los regalos son tantos que no llegamos a realizar uno bueno.

Clima   

  • Hace mucho calor en Buenos Aires, el cansancio, acumulado por las diversas actividades, hace que nuestra humanidad transite penosamente.

Pues bien, gastamos de más, comemos y bebemos de más y nos encontramos con gente con la cual, tal vez, no hubiésemos elegido estar.

¿Quién dijo que en las Fiestas debemos ser o estar Felices?
Con este panorama, ¿pretendemos hacer un balance de nuestras vidas?
Los balances en diciembre son para las entidades comerciales, nuestra vida es mucho más importante.
Las conmemoraciones son importantes porque enmarcan un tiempo. Cada sujeto celebrará como quiere o, tal vez, como puede.
No pretendamos una alegría que no nos es propia, respetemos aquel que no puede o quiere festejar.
Es un momento de encuentro, intentemos no transformarlo en desencuentro.
Evaluemos nuestra vida, como sujetos, cuando iniciemos o concluyamos algún proyecto.
La felicidad no se impone por calendario, no se contagia, no se roba y ni siquiera es posible prestarla.
La felicidad es una ilusión que se construye.
Tomar las Fiestas como sinónimo de alegría tal vez sea un error que conlleva a una gran frustración.
Las Fiestas y la posibilidad de elegir como estar y con quién estar, tal vez nos conduzcan a unas Fiestas Felices.

Lic. María Cristina Castillo
Psicoanalista
Coordinadora Docente y Supervisora del Centro Dos

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