Creole
Jazz
Band
Viene
tocando
desde
hace
casi
medio
siglo.
Son
un
exponente
del
jazz
tradicional,
ése
de
la
llamada
Era
del
Swing.
De
ese
ritmo
que,
en
la
década
del
`30,
de
la
mano
de
las
grandes
orquestas,
como
las
“big
bands”
de
Luis
Armstrong
y
Harry
Roy,
intentó
poner
de
buen
humor
a
los
norteamericanos,
luego
de
la
debacle
financiera
de
1929.
Son
siete
e
integran
la
Creole
Jazz
Band,
que
viene
tocando
desde
1957.
“De
aquel
momento
hasta
hoy,
quedamos
Alberto
García,
banjoista
y
animador,
y
yo”,
especifica
César
Borsano,
clarinetista
y
director
de
la
banda
desde
1984.
Su
público
es
variado:
parejas
de
aquí
y de
allá,
jóvenes
y
hasta
niños.
Sin
dudas,
todos
amantes
del
jazz.
“Hay
habitués,
gente
que
nos
viene
a
ver
siempre,
y
también
algunos
nuevos,
incluso
del
interior
del
país,
de
Uruguay,
Brasil,
Chile
y
Estados
Unidos.
Vuelven
a la
Argentina,
y a
través
de
los
años,
nos
siguen
visitando.
El
público
se
va
renovando.
Últimamente
nos
llama
la
atención
que
venga
tanta
juventud.
Es
una
suerte,
porque
pensamos
que
ellos
son
el
futuro
del
jazz”,
comenta
Alberto
García,
músico
que
en
las
presentaciones
hace
a la
vez
de
animador
y
presentador
de
la
banda.
Creole
Jazz
Band
es
un
grupo
de
siete
músicos.
Juntos,
hacen
maravillas
en
el
escenario,
fruto
de
años
de
ensayos,
presentaciones
y
conocimiento
mutuo.
“Somos
un
grupo
muy
armado”,
asegura
el
director
de
la
banda.
“Todos
somos
músicos
de
jazz
desde
hace
muchísimos
años.
Es
más,
el
último
músico
en
incorporarse
al
grupo
es
el
trombonista,
y
hace
siete
años
que
está
con
nosotros.
Esto
evidencia
que
ya
somos
un
grupo
más
que
consolidado.
Hacemos
un
gran
esfuerzo
para
conservar
los
músicos
en
la
orquesta
porque
así
logramos
cierta
inteligencia
musical
que
va
mucho
más
allá
del
ensayo
y de
la
partitura.
Ya
todos
saben
cómo
viene
la
música,
la
melodía.
Todos
somos
instrumentistas.
Cada
uno,
profesor
del
instrumento
que
toca.
Así
es
que
cada
cual
busca
el
sonido
puro
del
instrumento.
Por
todo
esto
es
que
hay
entre
nosotros
un
entendimiento
que
ya
no
necesita
de
nada
más”,
agrega
Borsano.
Sin
dudas,
sobre
y
fuera
del
escenario,
los
músicos
de
la
Creole
ya
son
más
que
compañeros
de
trabajo
y
vocación.
Entre
ellos
hay
una
excelente
relación
que
hizo
que
hayan
podido
seguir
juntos,
en
las
buenas
y en
las
malas,
durante
tanto
tiempo.
Al
respecto,
García
comenta
que
“entre
nosotros
hay
una
convivencia
perfecta.
Hemos
tenido
rachas
de
estar
más
entre
nosotros
que
con
la
propia
familia,
como
cuando
tocábamos
en
el
Parque
de
la
Costa.
Allí
estuvimos
tres
años
y
medio,
tocando
todos
los
días
de
tres
de
la
tarde
a
ocho
de
la
noche,
y
quizás
al
salir,
los
fines
de
semana,
íbamos
a
presentarnos
en
algún
otro
lugar.
Pasamos
muchas
horas
juntos.
Esto
no
sería
posible
si
no
nos
lleváramos
tan
bien”.
Hoy
en
día,
casi
todos
los
integrantes
de
la
Creole
Jazz
Band,
pueden
vivir
de
la
música
que
les
apasiona,
aunque
por
momentos,
es
duro.
“Depende
de
la
temporada.
Aquel
tiempo
en
el
Parque
de
la
Costa
fue
muy
auspicioso”,
recuerda
Borsano.
“De
todas
maneras,
esto
es
un
subibaja
continuo.
Por
suerte,
además
tenemos
eventos
para
los
que
nos
contratan,
como
casamientos,
cumpleaños,
despedidas,
bailes,
desfiles
de
modelos
y
presentaciones
diversas”,
cuenta
quien
también
da
cursos
de
improvisación
en
el
jazz.
Una
de
las
particularidades
de
esta
banda,
es
la
presencia
de
un
cantante
y el
hecho
de
que
tenga
sus
propios
temas
y
arreglos.
Y a
pesar
de
llevar
años
y
años
juntos,
aún
teniendo
una
indiscutible
trayectoria,
la
rutina
de
los
ensayos,
no
escapa
a
los
músicos
de
esta
banda
“jazzística”.
“Nos
reunimos
permanentemente.
Es
más,
en
nuestros
discos
no
hemos
repetido
nunca
un
tema.
Si
la
situación
mejora,
vamos
a
ver
si
con
el
sello
grabador
con
el
que
trabajamos,
podemos
hacer
una
placa,
que
incluiría
algún
tema
brasilero,
algunas
rumbas
y
boleros.
Estamos
haciendo
un
poco
lo
que
hicieron
las
orquestas
en
1930,
cuando
vino
la
debacle
de
Estados
Unidos,
que
empezaron
a
hacer
otros
estilos
musicales
con
el
afán
de
captar
otro
mercado.
Nosotros
en
las
presentaciones,
además
de
jazz,
metemos
otros
estilos,
y a
la
gente
le
gusta
mucho”,
dice
Borsano.
Mientras
tanto,
la
Creole
continúa
con
sus
conciertos
didácticos
que
tienen
por
objetivo
acercar
el
jazz
a la
gente
menuda.
“Vamos
a
los
colegios
para
que
los
más
chicos
conozcan
qué
es
un
clarinete
o un
trombón”,
concluye
el
director,
entusiasmado.
Laura
Zavoyovski
Más
info:
creole@creolejazzband.com.ar
www.creolejazzband.com.ar