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José Ignacio García Hamilton

Fecha de Publicación: 18 - 12 - 2005.

El periodista, abogado y escritor argentino habla de sus inicios y su presente profesional. También da a conocer su postura sobre la dirigencia política y la actualidad argentina.

En su vida, José Ignacio García Hamilton ha logrado desarrollarse de manera exitosa como periodista, abogado y escritor, aunque dice no tener preferencia por una u otra actividad. "Todas me gustan, en cuanto me permiten progresar intelectualmente, defender causas justas y desarrollar ideas", enfatiza.

 

Es un grande que, desde chico, respondió a su vocación y sus ideales, y hoy recuerda anécdotas de su infancia y de sus inicios como periodista, en su Tucumán natal. "En la escuela primaria me hacían trabajar con el libro La Razón de mi Vida de Eva Perón y escribir todos los días: Año del Libertador General San Martín después de la fecha. Sentí entonces una sensación de sofocación, de algo obligado que se imponía mediante el autoritarismo y el miedo, que seguramente décadas después, originó algunos de mis libros que tienen que ver con la libertad", se acuerda García Hamilton, que por esos años, ya empezaba a desarrollarse como periodista. "Todavía en la escuela primaria, empecé a trabajar en el diario La Gaceta, de Tucumán, de propiedad de mi familia y que dirigía mi padre. El "sueldo" de 10 pesos me lo pagaba el Jefe de Publicidad, a quien yo ayudaba a corregir los avisos clasificados", comenta quien es hoy uno de los directivos de La Gaceta de Tucumán. Además, tiene su propio estudio jurídico que, desde 1975, asesora a empresas y particulares en diversas áreas. En él, se ha rodeado de jóvenes profesionales, incluidos sus dos hijos mayores, que son abogados. Dice que el contacto con la juventud siempre ayuda: "cuando uno es joven debe aprender de los grandes; y cuando uno es maduro debe aprender de los jóvenes, que saben más y tienen una actualización propia de su edad", agrega.

Como escritor, se interesé por grandes personajes como Domingo Faustino Sarmiento, José de San Martín, Simón Bolívar y Juan Bautista Alberdi, a quienes la historia argentina recuerda como figuras heroicas y casi mitológicas; sus libros contribuyeron, en gran medida, a desmitificarlos y humanizarlos. Al respecto comenta: "siempre admiré a las personas capaces de rechazar los valores y la cultura de su época, que trataron de construir una sociedad más igualitaria y progresista". Por otra parte, y en cuanto a los "proceres" de hoy, el autor de "Simón, la vida de Bolívar" -biografía de Bolívar-, "Vida de un Ausente" -biografía novelada de Alberdi- y "Cuyano Alborotador" -sobre Sarmiento-, comenta que: "siempre hubo buenos y malos dirigentes. Se recuerda a los brillantes y a los grandes transformadores, como Alberdi y Sarmiento, por ejemplo. En los últimos 50 años la Argentina declinó notablemente, por lo cual no abundan los grandes nombres para evocar".

José Ignacio García Hamilton también se desempeña como docente universitario. "Fui profesor de la Universidad Kennedy, pero ahora sólo estoy en la U.B.A. -Universidad de Buenos Aires-. Estudié y me recibí de abogado en la Universidad Nacional de Tucumán y me doctoré en la U.B.A., ambas estatales y gratuitas. La docencia en la U.B.A., con un sueldo prácticamente simbólico, es una forma de devolver lo que recibí. Además el contacto con los jóvenes y el ejercicio de la docencia lo mantienen a uno actualizado", remarca.

Sobre la Argentina actual

Nuestro país, en los últimos 150 años, pasó de ser una nación rica, que hasta prestaba dinero a los Estados Unidos, a ser un país empobrecido y endeudado. García Hamilton explica que la principal causa de este fenómeno es: "la cultura del despilfarro, ejercitada sucesivamente por gobiernos populistas civiles y militares, que desde 1946 dilapidaron nuestras reservas, luego emitieron dinero generando inflación y finalmente tomaron créditos externos que nos llevaron al colapso y el default".

También en Argentina, se evidencia una profunda crisis social e institucional. En innumerables conferencias, que brinda durante el año, invitado por instituciones y órganos gubernamentales de todo el país, García Hamilton se encarga de remarcar que esta situación puede revertirse mediante la educación. "Hay que pregonar y dar el ejemplo de una cultura de trabajo. Así se hizo a partir de 1853 y hasta las empresas públicas, como el Correo, los bancos oficiales y la docencia fueron durante la primera mitad del siglo XX, usinas de laboriosidad, donde muchos argentinos aprendieron a trabajar. Los frigoríficos y los ferrocarriles fueron también escuelas de trabajo, pero cuando estos últimos pasaron al Estado esa cultura se fue perdiendo" dice el entrevistado, quien a pesar de la coyuntura de violencia y miseria, no cree en una vuelta a las dictaduras, y expresa: "muchos liberales, cuando se asustan por la violencia, se vuelven fascistas. Pero esperemos que las cosas no pasen a mayores y conservemos la democracia, que es el único sistema en que se vive con dignidad".

José Ignacio García Hamilton, un pensador de nuestro tiempo que sin dudas se constituye como un verdadero formador de opinión para quienes lo leen y escuchan.

 

 

Laura Zavoyovski

Este artículo también lo puede encontrar en el Nº9
de ETC Magazine Periódico

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