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KARMA YOGA – Parte II

Fecha de Publicación: 07 - 12 - 2005.

Respeto toda forma de vida
El Yoga de la acción desinteresada. Somos seres empujados hacia la
acción. La acción se convierte en nuestro instrumento de liberación, de
desarrollo. Pero, para que esto suceda, la acción debe ser consciente,
l?cida, resultado de la reflexi?n. No depender de los resultados, ni
perseguirlos en forma compulsiva y ego?sta.


En el desarrollo personal cuenta el proceso, no el fin ni los resultados.
Es dif?cil de comprender que los resultados si han de suceder ser?n
dados por a?adidura. Es dif?cil , porque la nuestra, es una sociedad
que busca constantemente resultados que alimenten el ego y la capacidad
de tener, convirti?ndonos en seres competitivos y especuladores.
El proceso es lo que cuenta, durante ese proceso, debe darse el
conocimiento y el enriquecimiento interior. El deseo constante de
logros y resultados, produce en nosotros alienación y frustraciones y
la permanente sensación de insatisfacción que nos hace lanzarnos de un
logro a otro sin encontrar calma ni satisfacción .
La mirada puesta constantemente en el pasado o en el futuro nos acarrea
desasosiego y ansiedad, ya que ni en uno , ni en otro podemos realizar
cambios ni modificaciones.
En uno porque lo sucedido es imposible de modificar y en otro, porque
ignoramos las circunstancias en que va a desarrollarse.
Es necesario estar atentos al presente, al instante en que están
desarroll?ndose nuestras acciones. De esta manera, cada actitud, cada
camino se transforma en una actitud meditativa y enriquecedora de
nuestro ser.
Desde la vigilancia serena, con ecuanimidad, el Karma Yoga nos conduce
al corazón mismo de la vida. Cuando practico Karma Yoga, me centro en
el aquí y ahora, desarrollando sentimientos de apertura hacia todos los
seres y la naturaleza. Cada tarea que se realiza es en el aquí y ahora,
en un acto plenamente consciente, como el juego de los niños. Si
abraza, su mente está en el abrazo, si trabaja está en su labor ,si
descansa, descansa. Absolutamente en el presente. La acción es un
medio, no un instrumento.
El verdadero fin es el conocimiento de uno mismo, la verdadera acción
es la que nos hace interiormente libres, dueños de nosotros mismos.
Practicamos Karma Yoga cuando nos liberamos del afín de posesividad, de
la voluntad de poder, de la ambición desmedida, del personalismo
narcisista, de las antipatías y aversiones.
Practicamos Karma Yoga cuando actuamos con pensamientos positivos,
palabras precisas, h?bitos saludables, actitudes desapegadas, valorando
las relaciones con los otros seres y aprendiendo de ellos.
El amor consciente es el n?cleo del Karma Yoga, amor benevolente y
compasivo, desde el desapego y la cooperación.
Amo sin exigencias, sin cr?ticas, sin juicios, me cuido de no da?ar.
Respeto toda forma de vida por mas insignificante que sea.
Permanezco atento a los pensamientos , a las palabras, los actos.
Establezco paz en mí mismo para compartirla con los demás.

Dice el Bhagavad Gita

…Puede
decirse que ha alcanzado el yoga quien ha logrado el conocimiento de
s?, quien ha realizado su propio equilibrio, dominado sus sentidos y
juzgado como cosas iguales un terr?n de arcilla, una piedra, un pedazo
de oro.

María del Pilar Etchehon
Profesora de yoga
Acompa?ante Terap?utico

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