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La candelaria

Fecha de Publicación: 13 - 02 - 2006.


Por Ester Caputo

En mi familia la fecha provocaba un fervor y una algarabía inusual: el
Día de la Candelaria. Mi abuela, con la respetuosa presencia de los
retratos desde las paredes y las cómodas, nos hablaba de la abuela
Benedicta, su mamá, una matrona de pechera generosa, extraño trenzado
de cabello claro abrazando hacia lo alto su rostro severo y
reconocible, sin embargo, en los rasgos sonrientes de su hija. Ese día
afloraban los recuerdos de tantas anécdotas, que llenaban de color y
formas las horas, pero con la mágica secuencia de las palabras se
desencadenaba un rito que venía de no sé qué tiempos, de no sé qué
tierras.
Y ese rito era el broche de un día de fiesta: ese día, 2 de febrero, la
abuela Benedicta hubiera cumplido…¿cuántos años?
Llegada la nochecita, bienhechora con su frescor, los tíos y las tías,
primos carnales y algún otro pariente llegaba a la casa de mi abuela a
buscar la bendición. Ella, hermosa siempre para mí, nos esperaba
radiante : iba a ser la sacerdotisa de una breve ceremonia.
La rodeábamos todos con respeto.
Yo tenía miedo y una risita nerviosa me delataba pero mi confianza en
ella era absoluta. Todos respetuosos y sinceramente conmovidos
formábamos un semicírculo a la espera del ritual. Extendíamos nuestros
brazos con las palmas hacia arriba, como en mudo pedido y ella con una
vela encendida (que había sido bendecida en la Iglesia de la Candelaria
no sabíamos cuándo ni dónde pero bendita… sí, era bendita),nos hacía
una cruz a cada uno, uno por uno. Tal vez un tul de vela derretida,
como una filigrana dejaba su marca en el antebrazo desnudo. Mientras
tanto las Avemarías se anudaban en nuestras gargantas y una emoción
incomparable me envolvía. Llegaba mi turno, inexorable. Pero la mirada
de un claro verdegris de mi abuela, me envolvía y un guiño de picardía
me aseguraba que la cera caliente no quemaría en filigrana mi brazo
desnudo. Nunca. Entonces la bendición llegaba a mí por el cirio, por la
cruz y, por sobre todas las cosas de la vida, por sus ojos, la mirada
verdegris de mi abuela. Siempre.

Candelaria
:f (lat feste candelarum). Fiesta de la Iglesia Católica que se celebra
el 2 de febrero, para conmemorar la Presentación del Niño Jesús en el
templo y la Purificación de la Virgen María. Llamada así por los cirios
que en procesión llevan los feligreses y el clero. (Diccionario Planeta)

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