DAL Comunicación

La familia adictiva

Fecha de Publicación: 08 - 02 - 2006.



La familia adictiva es una familia disfuncional, caracterizada por no
poder proteger a sus individuos de los peligros y presiones exteriores.
En estas familias es muy improbable que sus miembros puedan ganar
confianza en si mismos y hacer crecer su autoestima, dejando sin
satisfacer las necesidades de dependencia de sus hijos. Sencillamente
no se reconoce la realidad emocional del niño, trasmitiéndole de manera
solapada que no está bien tener determinados sentimientos y
cercénandole sus propias percepciones. En consecuencia el niño crece
reprimiendo su verdadero yo, haciéndolo invisible, a fin de procurarse
el amor y la aceptación de sus padres.
Esta familias utilizan a sus hijos para satisfacer sus propias
necesidades, de la mima manera que un adicto usa su droga. Es así como
el hijo adquiere la noción de “yo no soy bastante”, ya que nunca se es
“lo bastante” como para satisfacer por completo las necesidades de los
padres. Así criado llega a convencerse que algo malo debe pasar dentro
de él, creyendo que “afuera” seguro hay algo que lo haga sentirse
pleno. Se vuelve de esta manera vulnerable a la adicción.

Según Washton y Boundy las reglas de la familia adictiva son:

  1. Sé perfecto
  2. Actúa sobre seguro
  3. No seas egoísta
  4. Atenete al guión
  5. No expreses tus verdaderos sentimientos.

Estas
reglas son habitualmente tácitas, y si bien son inconcientes ejercen
una fuerte influencia en los miembros de la familia, ya que terminan
formando parte de sus sistemas de creencias, en su vida de adultos.

1-
Sé perfecto: Los hijos deben “actuar de cierto modo” para que sus
padres se sientan mejor consigo mismos, y den su aprobación.
Sólo a
través de esta aprobación es como el hijo puede sentirse querido,
llegando a convencerse de que es amado no por lo que “es” sino por lo
que “hace”. La exigencia de este tipo de familia hace que sus miembros
nunca alcancen el nivel, sean tildados de “malos” o “tontos”, y
experimenten una constante sensación de fracaso.

2-
Actúa sobre seguro: el miedo al fracaso o al ridículo, hace que en
estas familias no exista la espontaneidad, ya que no es bueno correr
riesgos. Si me equivoco, ya no puedo ser perfecto.

3-
No seas egoísta: En las familias disfuncionales nadie pude satisfacer
sus propias necesidades sin ser acusado de egoísta, ya que la consigna
es “no seas tú mismo”. Por lo tanto lo que se hace es no permitirle a
sus miembros que reconozcan sus propias necesidades y deseos, y cuando
pueden hacerlo se llenan de culpa y remordimiento.

4-
Atenete al guión: atenerse al guión es “negar”, es no reconocer lo que
realmente está pasando en la familia ya que de hacerlo pueden perder el
afecto de los otros miembros. Hay un poderoso vínculo que se forma a
partir del secreto que todos comparten, pero que nadie se atreve a
poner en palabras. Se crean roles familiares a través de los cuales
pueden actuarse algunos sentimientos sin que esto genere conflicto,
pero el que actúa el rol, obviamente no pude ser él mismo y no se le
permite ocupar otro rol en familia.

5-
No expreses tus verdaderos sentimientos: la familia necesita mantener
bajo control todo lo que pasa dentro de ella, por lo tanto está casi
prohibida la libre expresión de los sentimientos. Se considera fuertes
a aquellos que no demuestran sus facetas vulnerables y débiles a
aquellos que lo hacen.

BIBLIOGRAFIA:

“Querer no es poder”, Arnold M. Washton – Donna Boundy

María
Adicta en recuperación

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