DAL Comunicación

La impotencia sexual

Fecha de Publicación: 31 - 05 - 2006.

Según ideas del médico alemán Viktor Von
Weizsäcker

El médico alemán Viktor von Weizsäcker comenta el
caso de algunos enfermos que sufren de impotencia sexual. Dialogando con los
colegas, les aconseja que traten de averiguar todo lo posible acerca de la vida
sexual de sus pacientes, dado que: “La sexualidad en el ser humano nunca es algo
que se da por sentado … pertenece a los misterios que se ubican entre la
conciencia y el inconciente”.

Destaca la importancia de saber distinguir y
comprender la impotencia puramente funcional, dado que ésta es la más frecuente
en la práctica clínica cotidiana. Además de ser causa de un matrimonio sin hijos
y motivo jurídico para un divorcio, casi siempre se transforma en un enorme
sufrimiento anímico, que en algunos casos lleva al paciente al borde de la
desesperación y del suicidio. Resulta muy significativo, agrega, que las
víctimas de este trastorno tengan, sin excepción, una imagen equivocada de su
esencia.

Continúa relatando que, cuando un joven lo visita en
el consultorio, porque sus primeros intentos en este ámbito han fracasado, le
pide que le cuente los pormenores de la situación. Suele surgir, entonces, que
ha buscado el comercio sexual algo así como por sí mismo. “No era el amor, sino
sólo eso. Quiso demostrarse a sí mismo que ahora era un hombre, puesto que sin
eso no sería un verdadero hombre, no como todos los demás. Quizá se había
relacionado con una mujer pagándole, o ésta le había resultado poco atractiva
por alguna otra cuestión. En otros casos las circunstancias fueron poco
propicias: se debía guardar todo en secreto, se debía mentir, o se temían las
consecuencias lógicas del caso: el embarazo, el contagio o la venganza de un
tercero”.

Weizsäcker piensa que siempre se deberá decir al
paciente, que tendría que agradecer a su “mejor yo” dado que, aliado con la
misma Naturaleza, se negó a cumplir con una empresa que tenía bases tan poco
sólidas y saludables. Aquel “mejor yo” había sido simplemente avasallado, se
permitió poner una barrera, y dijo “no”. En realidad este no solo es provisorio,
ya que significa verdaderamente un si, pero no así.

Según su experiencia, estos jóvenes, en la medida que
han comprendido esto, no vuelven a consultar. Tomaron conciencia de que el acto
sexual no es la causa, sino la consecuencia de una auténtica relación de amor
masculina. Su tal llamada impotencia era sólo una autoprotección para su
personalidad aún inconciente, contra un rebajamiento de su vida amorosa que no
hubiera sido totalmente digna.

Más complicados son los casos en los cuales los
trastornos en la potencia se desarrollan, ya sea hacia un problema permanente, o
surgen en o a lo largo del matrimonio. Aquí no sólo están en juego valores
psíquicos, por así decir, sino también valores sociales, de autoridad,
jurídicos, etc. El estado de las cosas amenaza por hacerse público. Los términos
“soltero“, “matrimonio sin hijos“, “mujer decepcionada“, califican esta
situación con mucha claridad. Weizsäcker pregunta: ¿Cómo queda situado en este
caso un hombre frente a la sociedad?

Ningún paciente es igual al otro, y la cantidad de
fenómenos observables es abrumadora. Además, se deberá decir desde un
principio, que este es el más íntimo de todos los procesos interpersonales en el
ser humano y también el más individual. Es, por lo tanto, nada agradable decir
algo con validez general acerca del mismo. Hecha esta salvedad: “Diremos que el
problema de la potencia es el problema de la elección del cónyuge. Impotente es
aquel que no tiene cónyuge, o quien no encuentra a la esposa en su mujer.”

El autor ejemplifica esta aseveración diciendo que se
comprende fácilmente que cuando un viudo contrae un segundo matrimonio, en el
cual no puede olvidar y no puede reemplazar a su primer mujer, su “deber ”
matrimonial no le resulte realizable. También es comprensible el caso, en el
cual el amante o el marido ha encontrado otra mujer que ahora le significa todo.
En la lucha de ambas ligazones, una de las dos deberá resultar la más débil, y
la consecuencia será entonces también el fracaso fisiológico. Las cosas no son
muy distintas cuando la disposición homosexual compite con la natural. En estos
casos la psicoterapia demuestra que nunca se habían solucionado conflictos
infantiles y entonces determinan la forma de la experiencia adulta que ha
permanecido inmadura. “La persona busca, entonces, en su partenaire una diosa,
en lugar de una esposa, y ella encuentra en él una criatura, en lugar de un
señor”. Continúa diciendo el autor que, “mientras avanzan los malos entendidos,
ambas partes comienzan a asumir nuevos roles, con lo cual la situación empeora:
el hombre se vuelve sometido y la mujer se viriliza, o bien el hombre se vuelve
empecinado y frío y la mujer desvergonzada y seductora – estas y otras variantes
surgen en el intento desesperado de establecer, a pesar de todo, la relación
natural de los sexos”.

Weizsäcker sostiene que este tema es más difícil de
lo que uno se imagina. “No nos olvidemos que en la sexualidad no se trata de
explicar algo a través de una teoría, sino que se trata de un secreto de la vida
misma”.

En su experiencia una frigidez, por ej., nunca se ha
podido “eliminar” a través de la concientización de las resistencias narcisistas
que le subyacen. Esto es así porque el orgasmo y la reproducción son
“realización de lo imposible”, es decir, no se los puede dominar, ni subordinar
al intelecto.

La conciencia intelectual del transcurso fisiológico
es algo que inhibe e impide. Los médicos y los legos saben que el fenómeno de la
impotencia sexual aparece cuando una persona no puede apartarse de todas
aquellas representaciones y procesos de pensamiento que se adjuntan a imágenes
externas y fisiológicas. Es por eso que el impotente no se puede, como se suele
decir, entregar. No puede “dejar que ocurra” desde su inconciente. Es decir, no
puede volverse inconciente respecto de estos contenidos de la conciencia.
Resulta convincente pensar que la plenitud sexual es un equivalente a la pérdida
de la conciencia. Sin embargo, agrega Weizsäcker, debemos tener en claro que
desde el punto de vista de las sensaciones, es precisamente el máximo
acrecentamiento de la conciencia, que nosotros podemos llegar a conocer. Esta
contradicción nos indica nuevamente la presencia de la antilógica: “algo
imposible es realizado”.


Lic. Dorrit Busch

Psicoanalista

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