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La mesa medieval

Fecha de Publicación: 10 - 02 - 2006.

Una época a pura cuchara, sin tenedor ni recetas


Hablando de mesas diremos que las primitivas se armaron con tablas
sobre cabelletes y ponían, sobre ella, alguna tela a modo de mantel. La
vajilla utilizada era un cuenco de cerámica o madera envejecida donde
se servía la sopa o cualquier otro plato a base de caldo.Un segundo
plato llano se metía bajo el cuenco, y podía ser de cerámica o de
madera, en algunos casos se utilizaban platos hechos de un pan especial
llamado Mense (de aquí la palabra española “mesa”).

Se
servía con una cuchara, y correspondía al comensal llevar su cuchillo.
¿Y el tenedor?, pues nace en Venecia a finales del siglo XIV , mientras
que el cuchillo se coloca junto a cada comensal sólo a partir del siglo
XVII. Los finos manteles era una codiciada posesión de los señores
adinerados.La cocina medieval era un arte que necesitaba de mucha
dedicación e inventiva. Sobre todo, descubrimos sabores insólitos como
la delicadeza de la leche de almendras o del agua de rosas, la fuerza
del agridulce, el exótico sabor de las especias.

Los hombres y mujeres del medioevo eran grandes comedores y para sus
comidas, sobre todo para sus grandes banquetes, realizaban enormes
cantidades de platos, y privilegiaban la superposición de los sabores.
En el adjetivo “medieval” se incluye toda la evolución de la cocina
prácticamente desde la caída de Roma en el 473 D.C hasta 1400 D.C.,
pero conocer sus exactas recetas es un tarea muy ardua, dada la falta
de escritos hasta aproximadamente el año 1000.
A partir del siglo XI se empieza a escribir sobre cocina. Los primeros
lugares donde se redactaron recetas fue en los monasterios,
especialmente en Francia, donde Santa Ildegarde redactó el primer
recetario del período.
A éste, siguen otros pero sólo al final del 1200 se encuentran
recetarios de cocina, pero comprensibles a los expertos en la materia,
teniendo en cuenta que no existía ni siquiera un sistema para definir
el calor del fuego ni la temperatura del horno, aunque convengamos que
las amas de casa de aquella época seguramente no precisaban apurar sus
tiempos como lo necesitan hacer hoy las mujeres full time, que exigidas
por las múltiples tareas que realizan se han vuelto devotas del
microondas o, por lo menos, de la cocina express.

Este artículo también lo puede encontrar en el Nº10
de ETC Magazine Periódico

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