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La multifacética Leonor Benedetto

Fecha de Publicación: 14 - 12 - 2006.

Leonor Benedetto

Nacida en Entre Ríos, pasó por San Isidro y saltó al mundo.

Cuenta la leyenda que ya en noviembre, pero de 1970, los telefonistas de Canal 9 no daban abasto para contestar los llamados telefónicos de televidentes que preguntaban quién era esa nueva actriz que reemplazaba a Nora Cárpena en El Hombre que me negaron, la telenovela de Alberto Migré.

Y las respuestas repetían un nombre y apellido que pronto tendría un surgir vertiginoso: Leonor Benedetto. Pero a pesar de su juventud, de "nueva" no tenía nada. Sí, esta entrerriana enigmática que se vino a vivir a los 12 años a Martínez, se recibió de bachiller en San Isidro, y que luego cursó el conservatorio de arte dramático, ya había debutado a fines de la década del 60 en cine, teatro y televisión, participando en éxitos como Nuestros Hijos, Gran Teatro Universal, el especial Espectros con Alfredo Alcón, y la película El Santo de la Espada. Luego sería una viuda sensual en Rolando Rivas, la costurerita que triunfa en Rosa De Lejos, la bomba sexual en Atrapadas o Las Lobas, la monja progresista de Un Lugar En El Mundo, Lola Mora, la escultora puro carácter, y últimamente la mala y temible en Padre Coraje, y en Soy Gitano. Pero un día se fue a vivir a España, estudió cine, y al volver, se pasó del otro lado de la escena.

Luz, Cámara, Acción

De golpe se abre una puerta angosta y aparece. Es muy alta, delgada, atemporal. Sencilla con su camisa blanca, me pide el saco para colgarlo en una percha y hablar de su última película se hace inevitable: El Buen Destino, rodada en Villa Mercedes, San Luis, cuya historia narra las vicisitudes de un pueblo que se quedó al costado de la civilización, con personajes prototípicos que encarnan un viejo orden que se ve modificado por la falta de trabajo.

¿Te resultó difícil pararte de este lado de la cámara, y en especial con actores famosos?

Me resultó muy fácil,  la clave está en haber reunido gente tan capacitada en lo suyo: no elegí a ninguno por su carita bonita. Y además tuve en el elenco a cuatro actores, pensando en los cuales, escribí el guión: Federico Luppi, Pablo Rago, María Carámbula, y Jessica Schultz. Y eso jugó muy a favor, porque ellos no tenían más que ser como son.

¿Qué quisiste decir con El Buen Destino?

Dejando de lado lo anecdótico del argumento, yo realmente creo que si bien hay un montón de cosas que están predeterminadas, hay un resquicio de libertad que tenemos, el tan mentado libre albedrío, del que se puede hacer uso en las circunstancias de emergencia. A veces se hace muy delgado ese resquicio, pero existe. Lo que pasa es que cuando estamos mal no lo vemos, pero creo que por ahí podemos colarnos para meter la mano en nuestro porvenir. Eso es lo que yo siento que hacen mis personajes, ya que ante una circunstancia adversa algunos se pierden, y otros en cambio pueden ir moldeando su vida, cuando los acontecimientos les son adversos, llegando a un buen destino.

¿Vos apostás a que finalmente las cosas se reacomodan?

Yo creo que es así, en la película y en la vida, el tema es que hay un flujo energético que a veces percibimos, y podemos entrar en esa onda que acomoda todo, y otras veces nos resistimos muchísimo y esa onda pasa de largo y nos la perdimos.

En las escenas se repite con insistencia una toma de los puentes.

Es que a ese pueblo le construyeron la autopista y el boliche de ruta que se llamaba El Buen Destino se quedó al margen de la nada, esto lo he vivido. Yo soy entrerriana, y cuando era chica y mi papá me llevaba a visitar a mis abuelos a Santa Fe, hacíamos paradas obligatorias en los bares de la ruta, que estaban atestados de camiones, y de coches, y se sabia que donde paraban los camioneros era donde mejor comida había, donde mejor te atendían. Hoy no puedo pasar porque entre Buenos aires y Rosario sólo parás en las estaciones de servicio que están en la autopista. De lo que hablo es de esta cosa del progreso irreflexivo que muy pocas veces está puesto al servicio de la felicidad del ser humano, y nos pasa por encima.

¿Por qué tu papá se vino a vivir a Buenos Aires?

Yo supongo que buscando un mejor destino. Y es probable que él sintiera que Entre Ríos le quedaba chico. Yo no me inventé el nomadismo, creo que es absolutamente heredado.

Y en cuanto a tu vocación, ¿la tenías clara desde chica?

Sí, pero antes de ingresar al conservatorio inicié dos carreras universitarias, una de ellas Medicina. Mi padre soñaba con tener una farmacia, quería que yo fuera la titular pero atenderla él. Creo que más que mi futuro, estaba pensando en el de él (risas).

De Provincianita a Niña Sexy

Pálida como una emperatriz de cuentos de hadas, y a la vez dulce y nada sofisticada, recuerda con humor los rótulos que le dieron notoriedad.

¿Fue haciendo de mala en Rolando Rivas donde hallaste tu primer golpe de popularidad?

(Sonríe, mira hacia la ventana) Yo era la cuñada de Rolando Rivas en la telenovela, y el recuerdo de la gente de ese personaje es por su descaro fuerte en provocarlo a él.

Pero te ganaste que los siguientes treinta años todos los periodistas te preguntaran si sos una come-hombres

Y me lo siguen preguntando,  y yo siempre contesto que si hubiera sido una come-hombres estaría indigestada, realmente (risas).

Pero la imagen persiste ¿Sentís que los hombres te tienen miedo?

No se si es exactamente miedo, pero si que les despierto sentimientos muy ambivalentes, no creo que sea solamente para conmigo, si con cierto tipo de mujeres como yo. De todos modos tengo, lo que se llama, y lo digo con cuidado y humildad, éxito con los hombres, en el sentido de que nos atraemos, pero muy pocas veces eso se concreta en algo sólido o  en lo que merezca empeñarse para la vida.

¿Será porque los únicos que se animan con vos son esos hombres demasiado fuertes,  narcisistas, famosos o importantes, como Gerardo Romano, Sacristán, Biasatti, Rodriguez Saa?

(RIE) No sé , pero no debe ser fácil vivir con alguien como yo, yo lo se, y hasta me lo han dicho mis hijos, María (36), Nicolás (33) y Marcos (23), y aunque es otro tipo de vinculo,  nosotros hemos tenido que aprender porque lo nuestro es para siempre, y creo que fue muy bueno haberlos destetado muy chicos, a pesar de extrañados o de dolerme la separación, haberlos mandado a cualquier lugar del mundo donde ellos creían que podía estar una porción de su destino en ese momento, lo he hecho y lo seguiré haciendo.

¿El crédito que te permitió hacer tu película está relacionado con el vínculo que tuviste con el gobernador de San Luis?

No, yo llegue a San Luis y solicite el crédito, como otros realizadores,  y me fue otorgado. Luego lo conocí  a él, pero eso fue posterior. Por esos créditos ya había filmado mucha gente que no es tan conocida;  hace mucho tiempo que San Luis está en eso, y es una buena idea, descentralizar Buenos Aires es una buena idea. Este año también estuve en un festival en Mendoza, y en Tucumán, y en otros lugares del país, y me parece muy positivo eso.

Hace tiempo declaraste que ningún hombre se merece una lágrima

(Ríe) No es tan así. Cuando me separé de Sacristán, con dolor,  por contingencias ajenas al amor que nos ten

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