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Los niños y jóvenes con necesidades especiales

Fecha de Publicación: 21 - 12 - 2005.



Este art?culo está dedicado a aquellas familias que por uno u otro
motivo están en contacto con seres llamados por la comunidad mídica y
cient?fica ?discapacitados?, ?minusválidos?, necesitados de cuidados
especiales …

En treinta años de actividad profesional o quizás antes, por cuestiones
familiares, he estado en contacto con niños y j?venes que por diversas
causas conocidas o ignoradas al día de hoy no han podido llegar a la
normalidad. Entendi?ndose por normalidad pautas estandarizadas, no
cumplidas, y establecidas en un lugar geogr?fico determinado. Esta
experiencia construida casi por casualidad, en los comienzos, ha sido,
en gran medida, formadora en mi carácter y personalidad. Muchas cosas
he aprendido de los seres humanos; he conocido a través de ellos mis
propios sufrimientos, mis impotencias y valentías.
Los recuerdos evocan elementos y estrategias de estimulación que fueron
sacados de libros, películas, de los padres y de los protagonistas de
los tratamientos que van pasando y enhebrando como perlas de un collar
hasta lograr un desarrollo; pero éste resultado o pseudo resultado
parcial (siempre es parcial) , no siempre alcanza las expectativas de
las llamadas mayor?as estad?sticas y otra vez volver a empezar con
medicamentos nuevos, especialistas de nombre, nuevos mítodos probados y
aceptados. Negar lo nuevo ser?a negligencia pero olvidarse de lo
esencial es ejercer la violencia ante el ser humano que tanto queremos.

Carl Jung, en su libro The Stages of Life, expresa : ?queremos tener
certezas, no dudas – resultados, no experimentos -, sin comprender
jamás que las certezas sólo surgen de la duda, y los resultados, de los
experimentos?. Muchas familias llegan buscando la verdad, la cura
milagrosa, la pastilla y/o mítodo que los haga despertar de ese sue?o
tan dif?cil de aceptar. Pero la experiencia me ha enseñado que ese no
es el camino a transitar; el aceptar al otro con sus diferencias
implica mirarlo más profundamente a sus ojos, reconocerme en sus
dificultades e incomprensiones y entonces s?, casi mígicamente aquellas
diferencias se van minimizando . Las habilidades que, en su tiempo, ir?
adquiriendo le permitir? ocupar un lugar dentro de la familia y a su
vez cada miembro ir? desarrollando ciertas habilidades para favorecer
una mejor comunicación.

Pero también existen otros elementos además del cociente intelectual:
un gesto de aprobación o desagrado; una sonrisa o carcajada que cambia
el ?nimo apesadumbrado; una frase entrecortada que parece sin sentido y
que luego se le encuentra un profundo significado. Resulta muy complejo
colocar en palabras las sensaciones, las percepciones que van
interactuando en la relación paciente terapeuta; pero lo que he podido
comprobar que todos, los presentes y los que ya no están, siguen siendo
parte de mi vida, por lo que cada uno de ellos me ha dado para que mi
existencia fuera más completa, más abundante en afectos y contin?e mi
inquietud por aprender.

Lic. Gabriela Vaianella
Fonoaudióloga

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