Red Seguros

Luis Garc

Fecha de Publicación: 02 - 03 - 2006.

Ellos y nosotras

¡¡Malignas!!
Eso es lo que son.
¡Criaturas malignas!
Gracias a nosotras no siguen siendo animales… Eso eran.
¡A-ni-ma-les! No más. Quizás menos.
Milenios de esfuerzos le demandó a nuestro ARQUETIPO llegar a SER.
Ahí comenzó todo…
Educar a criaturas que no tenían idea de nada. Que no tenían ideas.
¡Domesticarlas!
Fue una tarea titánica.
Que no lo hizo sino JERICO, UR, NÍNIVE.
Lo hicimos.
Crecimos con rapidez, a pesar del handicap en contra que eran, y son, estos
seres.
Seres desagradecidos.
¡Peleándose continuamente! Los esfuerzos que hubo que desperdiciar para
desarrollar empalizadas protectoras…
¡¿Protectorasí!
¡Para ellos! Para nosotras fueron elementos de tortura. Las murallas nos
aprisionaban. No nos permitían crecer. Siglos pasamos comprimidas por tales
ceñidores.
Hasta que las griegas, haciendo de la necesidad virtud, dieron un salto de
magnitud en la domesticación de estos engendros. Perfeccionaron su uso como
elementos reproductores. Con ellas hasta los pequeños disfrutaron su papel cómo
órganos de reproducción.
Fue una verdadera explosión demográfica…Un baby-boom.
Poblaron el Mediterráneo Occidental con sus colonias.
La prolífica ATENAS y sus hermanas… ¡Gloria a ellas!
Por desgracia tenían un espíritu de independencia que se confundía con el
egoísmo.
Se peleaban todo el tiempo.
El paso siguiente lo tuvo que dar ROMA.
Su nombre es una luz resplandeciente en nuestra historia. La “Pax
Romana” un logro memorable. Un par de siglos de paz. Crecimos y nos
multiplicamos.
El mundo era nuestro.
Hasta que llegaron los parientes no domesticados de nuestros ineptos
ayudantes.
Fue una masacre. Solo el reconocido señorío de nuestra raza nos salvó de la
desaparición.
A Dios gracias la noble BIZANCIO pudo preservar su área de influencia.
Para cuando pudimos educar a esos salvajes, BAGDAD por un lado, y CÓRDOBA por
otro, nos mostraban lo que debíamos llegar a ser…
¡FLORENCIA!, ¡Otro nombre memorable! . Una verdadera maestra en el arte de
embellecer. Y eso era lo que precisaba nuestra familia en aquella época.
Embellecernos. Afirmar nuestro ego. Fue un retroceso a la adolescencia. Nos
revitalizó en cuerpo y alma. Estábamos listas para nuevos emprendimientos.
LISBOA y la dupla CÁDIZ-SEVILLA señalaron el camino.
Supieron darles un mínimo de valor a estos cobardes que no se atrevían a
alejarse de la costa. Los impulsaron hacia el oeste…
Nos reencontramos con la rama perdida de nuestra familia
Se habían desarrollado a su manera. Extrañas, exóticas, seductoras.
Contaban con individuos de real valor, como TENOCHTITLAN y CUZCO.
Las criaturas se asustaron.
Nuestra alegría nos impidió ver la magnitud de su terror. Tarde nos dimos
cuenta. Escaparon a nuestro dominio. Fue un genocidio. Creímos que volvían
las épocas oscuras.
Cuando retomamos el control ya era tarde.
A río revuelto …pensó LONDRES.
La mayoría de nosotras sufría por nuestras hermanas arrasadas y trataba de
controlar a los pequeños ignorantes.
La inglesa, que nunca perdió el dominio de los suyos, como una Roma renovada
y oceánica, los lanzó al mundo. Que le trajeran Materias Primas para
desarrollarse.
Y lo hizo.
En poco tiempo fue un gigante. Casi omnipotente. Un verdadero monstruo.
¡Vaya una a decírselo!
Ese mismo orgullo y complejo de gigantismo transmitió a sus hijas americanas.
NUEVA YORK por ejemplo.
Pero como dicen otras, no todo debe ser culpa suya. Ahí están TOKIO y
BOMBAY, grandes entre gigantes, y nada le deben a la inglesa.
Para mí la culpa es de estos pequeños seres.
Adhiero a la teoría de que pasada una cierta masa crítica, sus toxinas
acumuladas nos envenenan y enloquecen.
La masa crítica se alcanzó unas décadas atrás.
Como explicarse sino el aniquilamiento monstruoso de HIROSHIMA y NAGASAKI.
Ninguna de nosotras hubiera enviado a sus criaturas a hacer eso, si hubiera
estado en sus cabales.
Destrozar así a nuestras hermanas…
La lluvia ácida, la polución, el ruido, son los síntomas que muestran como
actúa la toxina humana.
Yo sostengo, y muchas de mis hermanas conmigo, que ha llegado la hora de
deshacernos de ellos. Que el hombre vuela al mundo de las bestias, que no supo
abandonar.
Domestiquemos a otro ser. Cualquiera, creo yo, nos hubiera dado mejores
resultados. Ambos, criatura y ciudad, hubiéramos podido crecer en paz.
Pero, siempre hay un pero, la simbiosis es tan profunda que amputándolos de
nosotras corremos un riego mortal.
¡Y si no amputamos nos envenenan!…
Como dijo una de mis criaturas, No nos une el amor, sino el espanto .

Luis García
Escritor – Editor – Profesor de Historia

Destacados

Nuestro Hacer

Diana Alvarez

DaL Comunicacion

Migrante de Los tiempos

Municipalidad de San Isidro

Municipalidad de Vicente Lopez

Etc. Magazine Diana Alvarez (Todos los derechos reservados)
Términos y condiciones - Publicidad
Sitio producido por DAL COMUNICACION Rediseno exclusivo de Cubbo