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Nathaniel Hawthorne

Fecha de Publicación: 02 - 03 - 2006.

Este genial escritor norteamericano nació en Salem, Massachusetts, el 4
de julio de 1804. Hijo de Elizabeth Manning y Nathaniel Hathorne, le agregaría
la w a su apellido durante su juventud.

Reservado, introvertido, deliberadamente misterioso y criado bajo los rígidos
principios religiosos y morales del puritanismo, sus trabajos muestran una
profunda conciencia sobre los problemas éticos del pecado, el castigo y la
expiación, temas muy comunes en ese momento en los Estados Unidos.
Luego de graduarse en el Bowdoin College en el año 1825, retornó a su ciudad
natal y allí se dedicó por completo a la literatura. Su primera novela ve la
luz tres años más tarde, titulada “Fanshawe” y con la
particularidad de que su edición fue financiada por él mismo.
Pese a que las críticas fueron favorables, la obra recibió muy poco
reconocimiento por parte del público, por lo que intentó destruir toda las
copias restantes. En ella están contenidos varios de los temas que
desarrollaría durante toda su carrera, como la transgresión de la ley, el
poder diabólico, la culpa que siente el pecador, el abuso en la infancia, las
culpas de los padres caídas sobre sus hijos inocentes, la marginación, la
confesión que purifica y la crítica a las costumbres y dogmas puritanos.

Su preocupación devino de sus antepasados puritanos y del pensamiento de esa
época, pero sus conceptos sobre las consecuencias de las faltas así como de
los castigos derivados de la falta de humildad y del exceso de orgullo, o de
la regeneración a través del amor y la expiación de las culpas, se alejaban
radicalmente de la idea de destino que mantenían los miembros afines a su
religión, enfrentándose ideológicamente con los principios éticos de
estos.
Según sus pensamientos, lo que se sugiere, o se dice a medias es más
impactante que lo que se escribe con claridad, porque la imaginación
transporta a mundos donde la palabra no puede llegar.

El primer trabajo que le creo una buena reputación dentro de la crítica, fue
“Historias dos veces contadas”, publicado en el año 1837. Pese a
eso, el libro no le creo los ingresos económicos necesarios como para
dedicarse por completo a la escritura, y debió trabajar como tasador en
la Aduana
de Boston, empleo que abandonaría y tendría que volver a tomar luego.

En 1852, su situación financiera mejora cuando su amigo, y también escritor,
Franklin Pierce llega a la presidencia de los Estados Unidos y lo nombra cónsul
en Liverpool. Dos años antes, Hawthorne había escrito la que es considerada
su obra maestra y uno de los clásicos de la literatura norteamericana: “La
letra escarlata
“, que narra como una puritana adúltera se niega a
revelar el nombre de su amante en lealtad a este. En esta novela, Hawthorne
demuestra tanto su calidad maestría narrativa como la profundidad psicológica
que le brinda a sus personajes a la hora de describir los sentimientos de
culpa y la angustia que los corroen.

Casado con Sophia Peabdy y padre de tres hijos, falleció a la edad de
cincuenta y nueve años, el 19 de mayo de 1864, mientras viajaba con su amigo
Pierce, que ya había dejado de ser presidente de los Estados Unidos.

Jorge Castro

ARGUMENTOS

Un hombre, en la vigilia, piensa bien de otro y confía en él plenamente,
pero lo inquietan sueños en que ese amigo obra como enemigo mortal. Se
revela, al fin, que el carácter soñado era el verdadero. La explicación sería
la percepción instintiva de la verdad.
En medio de una multitud imaginara un hombre cuyo destino y cuya vida están
en poder de otro, como si los dos estuvieran en un desierto.

Un hombre de fuerte voluntad ordena a otro, moralmente sujeto a él, la
ejecución de un acto. El que ordena muere y el otro, hasta el fin de sus días,
sigue ejecutando aquel acto.
Un hombre rico deja en su testamento su casa a una pareja pobre. Ésta se muda
allí; encuentran un sirviente sombrío que el testamento les prohíbe
expulsar. El sirviente los atormenta; se descubre, al fin, que es el hombre
que les ha legado la casa.
Dos personas esperan en la calle un acontecimiento y la aparición de los
principales actores. El acontecimiento ya está ocurriendo y ellos son los
actores.
Que un hombre escriba un cuento y compruebe que éste se desarrolla contra sus
intenciones; que los personajes no obren como él quería; que ocurran hechos
no previstos por él y que se acerque a una catástrofe, que él trate, en
vano, de eludir. Este cuento podría prefigurar su propio destino y uno de los
personajes sería él.

Nathaniel Hawthorne
1868

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