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Nemed

Fecha de Publicación: 06 - 03 - 2006.

A Bean an Locha

Nemed “ Llevan blancos escudos en la mano; son de pálida plata sus emblemas; sus espadas azules brillan; y llevan cuernos poderosos”. “ La mágica hueste”. Anónimo irlandés del siglo XII. Del primer ciclo de poblamiento de Irlanda no queda sino el misterioso Fintan, que a lo mejor nunca fue un hombre, sino un oráculo, o la memoria de la especie. Es el tradicional testigo que existe en muchas historias de la mitología. Se dice que vivió 5.550 años y que fue no sólo testigo, sino maestro, entre ellos de San Caillin y que este parece haber sido, el desdoblamiento de Fintan.

Como fuere, el cristianismo fue la tumba vulnerada del paganismo. “ No oculto que mi edad era muy avanzada cuando la fe pura me fue enviada por el rey del cielo nuboso. Son el bello Fintan, hijo de Bochra, lo digo con orgullo, después de que vino el diluvio, soy en Irlanda un importante personaje”. Dejémoslo suspendido sobre las ramas de un roble y sigamos con la segunda oleada de invasores. Debemos recordar que Partolón y su gentes habían empezado a transformar la isla, agregaron lagos y llanuras y una peste misteriosa puso fin a sus jornadas.

Tal vez la peste no era otra cosa que la lucha contra una “raza” ya establecida en Irlanda: las de los Fomoré, extraño pueblo de extraños orígenes. La segunda oleada de pobladores viene con Temed (significa sagrado). ¿ De dónde es originario este doblamiento?. Posiblemente se haya emprendido desde España, “ el país de los muertos” como se le decía antiguamente.

Otras versiones los hacen provenir desde el este, pero no aciertan el lugar con precisión. Pero hay otra versión que los ubica originariamente, entre el pueblo Escita, “ habitado por los griegos”. El lugar de partida, puede haber sido el Mar Negro, pero algunos lo corren hacia el Báltico. Partolón y Nemed tienen algo en común: ambos son descendientes de Agnoman, emparentado con Mago o Gomer, hijos de Jafat, hijo de Noe. Así que se mantiene el procedimiento de que todo pueblo es hijo de Noe. Entre Partolón y Nemed habían pasado treinta años. Se dice que Nemed abandonó su patria con 44 navíos, y se perdieron en un largo viaje de año y medio, 43 navíos, llegando uno solo a Irlanda.

Por supuesto que siguieron con las obras emprendidas por Partolón, aumentaron los lagos y praderas y prosperaron como pueblo. Pronto se vieron sojuzgados por los Fomoré, los que imponían severos tributos sobre estos pobladores: las dos terceras partes del trigo, de la leche, del ganado, de los hijos nacidos en Irlanda. Estoy seguro que si el tributo se hubiera extendido sobre las bebidas alcohólicas, hubiera sido intributable desde la sentencia del mismo. Estos proto-irlandeses tributaron y tributaron, siendo el 1 de noviembre, Samain, ( fin de año celta, que significa la llegada del invierno) el día fijado paga el pago de todo lo producido en Irlanda. La rebelión estalló y Nemed vence en tres combates, en tres condados distintos: Ulster, Connaught y Leinster, pero en el cuarto combate, Nemed y otros mueren afectados por una epidemia. ¿Quiénes son los fomoré, ( fomoire, fomorians)?.

Nuevamente la falta de fuentes documentales y la antigüedad de los acontecimientos nos obligan a ser prudentes. No se sabe el origen de este pueblo, pero no hay dudas que son primordiales, arcaicos, pues en sus inicios, eran gigantes y el gigantismo como en varias mitología y aun en nuestra tradición bíblica, es sinónimo de arcaico, de fuerzas primordiales. Esta tradición ha perdurardo en los cuentos folklóricos y los cuentos de hadas, donde los gigantes representan la fuerza bruta, las fuerzas elementales de la naturaleza. El psicoanálisis nos enseñó a interpretar que los niños pueden vivenciar a sus padres, como el héroe a los gigantes.

Como representantes de lo arcaico, los fomoré representan la vieja tradición, la religión pagana que tanto escandalizó a los romanos con sus sacrificios humanos. “ Los fomoré son los dioses de la muerte, de la noche y la tormenta, el más antiguo de los dos grupos divinos que se reparten homenajes de la raza céltica” comenta Jubainville. En síntesis, los fomoré son seres deformes, seres demoníacos que podían cambiar sus formas a voluntad y posiblemente descendientes de Cam, el hijo de Noe que tuvo la temeridad de ver desnudo a su padre y que en consecuencia recibió su maldición: serás esclavo de tus hermanos.

Para algunos, esta la sentencia bíblica que legaliza la esclavitud. Tenían cabeza de cabra, lo que los emparenta con los dioses cornados, como por ejemplo en el dios Cernunno, humano con patas y cuernos de ciervo. Por otro lado, tenían una sola pierna, un solo brazo y como en el caso de Balor, el más famoso y dañino fomoré, un solo ojo descomunal cuyo párpado debía ser levantado con ayudantes con orquillas, y su mira era como un rayo descomunal; donde se posaba su visión no había otra cosa que muerte y desolación. Lo reservamos para el próximo capítulo. Obviamente, un solo ojo lo emparenta con los cíclopes de la mitología griega. El yugo de los fomoré con sus dos tercios de todo lo producido, siguió siendo tan humillante como constante y no se hizo esperar la reacción de los hombres de Nemed, ya muerto, contra el rey fomoré, Conann, hijo de Febar.

Se juntaron los hombres de Nemed y marcharon hacia el norte, hacia Donegal, hacia Tory, hacia la torre del rey Conann. “ Por tierra y por mar partieron a realizar las brillantes hazañas. Tres veces veinte mil. Ese es el número de los de la raza de Nemed que vinieron al asalto desde la ribera”, dice un viejo poema irlandés del siglo XII compuesto doscientos años de su recopilación. Y nos encontramos ahora con un viejo elemento de la mitología y en especial, en la mitología celta: la torre. En su carácter mítico, la torre es una especie de eje, de axis mundi, que enhebra tres centros, el sub-mundo donde hunde sus cimientos, la tierra donde se apoya y el cielo al cual rasga el días de pesada neblina. Por otro lado, fue un elemento defensivo en Irlanda, es especial, contra los incursiones vikingas. En definitiva, las montañas son torres hechas por dios, las torres son montañas hechas por los hombres.

Como metáfora, podríamos expresar que la torre es una pierna del cielo o una aguja caída del cielo y clavada en la tierra. Es un simbolismo de la ascensión, pero lugar también de retiro, y penitencia, como en el caso de Hamlet y la famosa Bloody Tower de Londres. Ya volveremos a las torres en historias celtas más adelante, en especial, a las torres de cristal. Volviendo a la batalla de la torre de Conann en Tory, la batalla en sus inicios favoreció a los hombres de Nemed que logran dar muerte al rey Conann, pero más tarde, el curso de los acontecimientos, se invirtió, y nos dice el poema que de los sesenta mil hombres,: “ Todos los hombres de Irlanda participaron en el combate.

Después de la venida de los Fomoré; A todos los tragó el mar, Excepto a solamente tres veces diez”. Sólo hubo treinta sobrevivientes. Se dice que eran tres familias, una de ellas, la de Britan viajaron hacia el este y se establecieron dando origen a los britanos. Otra familia da origen a otro pueblo, los Fir Bolg ( hombres bolsas: bolg: belgas) que vuelven a Irlanda donde son nuevamente sojuzgados y los Tuatha De Danann, los hijos de la diosa Dana. Son los grandes y benéficos dioses de la mitología irlandesa, el Pueblo de la Bruma, que a continuación llegan a Irlanda, dando origen a la anteúltima invasión de la isla. En Irlanda no hubo poemas épicos que cantaran las grandes gestas de sus hombres. Apenas este poema del siglo X, del cual he citado unas pocas e
strofas. Imaginé por lo tanto un poeta dando cuenta a su señora ( siempre las mujeres en la mitología celta han ocupado un lugar destacado) cuyo nombre menos solemne es Bean an Locha ( La Dama del Lago, pronúnciese ban on luja). “

– Señora ( Bean an Locha), apenas llego de Donegal, de Tory, de la torre de Conann y siento no tener el alma dentro del cuerpo. La muerte desechó sus alas y entró- como un jabalí entre dos fieras jaurías, entre los dos bandos sin tomar partido: real y plebeya asamblea de espadas de filos azules, deambulaban los escudos sin dueños, los cascos de cuernos amarillentos hasta sus raíces, vagaban acéfalos por los escalones de la dura piedra de la torre.

– Señora ( Bean an Locha), mucho me temo que al final de la batalla, – si es que la tiene- ningún ojo humano que no lamente no haber caído en la jornada, podrá distinguir el cielo crepuscular y el piso empedrado de la torre de Conann, en Tory, en Donegal. – Señora, purgarán sus faltas, ninguna mínima plegaria circuló entre los apretados dientes astillados de todos los guerreros, de uno y otro bando, que como cortinados se acometían los otros.

– Señora, la noche traerá más espanto cuando la luna baje y bese los despojos al pie de la torre de Conann, prisión de muertos, prisión de almas, prisión de cifras descabelladas, prisión de nubes de puños apretados que no lavan a sus muertos.

– Mi muy Señora ( Bean an Locha), mía: no sé si deciros que se ha salvado Irlanda en la torre de Conann o bien, que ha caído otra vez más Irlanda, en la Torre de Conann, en Tory, en Donegal, en el árido norte”.

Lic. Guillermo Echavarría Molloy

En Florida, febrero 24 del 2006

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