Tango Todo

No ser dependientes

Fecha de Publicación: 09 - 03 - 2009.

Desapego
El alma viene a cumplir una misión y esa misión es el servicio. Tarde o temprano descubrimos que nuestra misión es servir y que la tarea básica del alma se cumple cuando desarrollamos correctas relaciones humanas. 

Estas relaciones deberán ser armónicas, es decir, no deberían ser fundamentadas en el apego.

Por eso, la primera condición para ese recorrido, es que la personalidad conquiste el desapego. El desapego no es una condición negativa, sino una condición vigilante, positiva, que nos libera de algo que impide en nosotros el contacto con el alma; ese algo, es el miedo a la libertad. Tenemos apego, cuando tenemos miedo a la libertad. Tenemos apego cuando perdemos el poder interior. Tenemos apego cuando nos volvemos dependientes de una persona, de un evento, de una circunstancia; inclusive de la religión como una muleta exterior, no como un punto de apoyo interior.

El apoyo exterior nos hace perder el poder, porque nos hace perder el punto de apoyo interior el cual nos conecta con la autonomía. La autonomía, es una condición del alma. Solamente cuando seamos autónomos, nos aceptemos, nos reconozcamos, tengamos autonomía interior y seamos nosotros mismos, entonces recién el alma podrá anclarse en nuestro cuerpo. Nosotros somos fundamentalmente el alma que utiliza a la personalidad. Pero el alma es virtual, es potencial, es como un futuro incierto cuando nosotros no somos libres. El alma sólo se puede asentar en medio de la libertad.

Al apego negativo, lo llamamos rechazo o aversión. Estamos apegados a un sentimiento que volvemos resentimiento. Y el resentimiento como una forma de aversión es el peor de los apegos. El apego no sólo es la dependencia de otro, el apego siempre es la dependencia de un sentimiento. Los apegos se dan en el campo emocional. Como los sentimientos tienen un poder magnético, no hay ningún sentimiento que sea neutro. Todos los sentimientos tienen una connotación negativa o positiva. Entonces los sentimientos nos llevan a apegarnos o a rechazar a la gente. El sentimiento es como un imán. Ese imán atrae las cargas diferentes y rechaza frecuentemente las cargas similares. Pero cuando nosotros nos identificamos con el polo de ese imán y no con el imán o la esencia del ser, terminamos atrayendo o rechazando. Atraemos para apegarnos y rechazamos para generar aversión.

En ambos casos, nos separamos; porque no hay peor separación que la de la proximidad física, cuando no hay libertad. Puede que estemos muy juntos y muy cerca. Puede que nos besemos, que nos abracemos, que ocupemos el mismo techo, pero si la relación se basa en el apego, estamos profundamente separados en nuestra esencia. Mientras más cerca estén nuestros cuerpos y personalidades, si hay apego, más lejanas están nuestras almas.Mientras más cerca estemos, más prisioneros somos el uno del otro, si la relación es de apego. Una relación es de apego, si produce sufrimiento. No hay sufrimiento sin apego. La condición del sufrimiento es el apego. Podes irte o quedarte, pero si yo sufro es porque estoy apegada y si estoy apegada a vos, es porque estoy insegura de mi, porque necesito un punto de apoyo exterior. Si estoy apegada a vos, estoy violando tu libertad. Si estás apegado a mí, estás violando la mía.

De tal manera que la mejor manera de unirse es paradójicamente liberarse. La mejor manera de encontrarse, es alejarse. La mejor manera de no rechazarte es aceptarme a mí misma. Así se pueden ver las paradojas en una relación que tiene como punto de apoyo la reflexión. Me miro y me observo en un espejo que sos vos. Aquellas cosas a las que me apego, son esas inseguridades y vacíos interiores que tengo. De manera que te estoy utilizando en la relación como un instrumento para compensar mis carencias. La relación no es para esto, es un instrumento de liberación. Si te necesito para llenar mis vacíos no disfrutaremos ninguno de los dos, pues te encerraré en la prisión de mi vacío. Si me necesitas para compensar tus vacíos en la relación, no me darás más que tu carencia, tu sombra y tu pobreza. No me vas a regalar lo mejor, que es tu riqueza y todo aquello que ya has afirmado, aquello que traes para regalarle al mundo desde el centro de tu corazón.Si te rechazo, es porque no he descubierto el núcleo interior que rechazo en mí misma. Si estoy insegura de vos y tu relación es porque no he descubierto la inseguridad y desconfianza en mí misma. Más, cuando descubro esos vacíos y rechazos, empiezo a descubrirme. Cuando comenzamos a descubrirnos se disipa la primer sombra que nos impide reconocernos. Esa sombra es la ignorancia de nosotros mismos. 

Cuando nos reconocemos, lo hacemos en esa parte del ser que no puede desarrollar dependencia. En esa parte íntima de nosotros que se aprecia, se ama, se respeta y tiene una autoimagen adecuada. En esa parte de nosotros, ya no somos la imagen que nos descubre el espejo, ni tampoco la edad, el color, el vestido, el dinero, los roles, sino que somos un ser que más allá del espacio y el tiempo, es conciencia pura. De esta manera descubrimos nuestro verdadero ser y desde ahí… vemos al otro.

 

María Ester Abal Vella
Astróloga y Terapeuta Floral
www.mariaesterabalvella.com.ar

Poesía relacionada ver aquí

Destacados

Nuestro Hacer

Diana Alvarez

DaL Comunicacion

Migrante de Los tiempos

Municipalidad de San Isidro

Municipalidad de Vicente Lopez

Etc. Magazine Diana Alvarez (Todos los derechos reservados)
Términos y condiciones - Publicidad
Sitio producido por DAL COMUNICACION Rediseno exclusivo de Cubbo