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Noroeste Argentino – Parte II

Fecha de Publicación: 23 - 08 - 2007.


Las provincias de Salta y Jujuy completan esta región de privilegiados paisajes en Argentina


Salta

La belleza de su centro colonial es uno de los atractivos de la ciudad capital, con edificios que son monumentos históricos. Conservadora de su estilo colonial, la ciudad de Salta se jacta de tener aún en pie una cantidad importante de casonas por donde pasó la historia.

La mayoría de ellas, con monumentos históricos, de orden provincial y nacional, donde funcionan museos como El Cabildo Histórico, el Convento de San Bernardo, (de las construcciones más antiguas, cuyo portón de algarrobo fue tallado por los indios en 1762)  y la Legislatura local, entre otros.

En la Iglesia de la Merced se encuentra en el centro de la ciudad y lo más destacado es que allí está la Cruz que hiciera colocar Manuel Belgrano en 1813 a los caídos en la batalla de de Salta.

El Museo Provincial de Bellas Artes, que se montó en una casona de dos plantas, es considerada en la actualidad como la obra más importante de la época de la Colonia. El Museo de la Ciudad fue creado por la Municipalidad en el solar de la familia Hernández.  La casa, data del S XVIII y se destaca del resto de las construcciones por no tener ochava.

El arte rupestre está latente en el Museo de Antropología de Salta, ubicado sobre la falda del Cerro San Bernardo.  Aquí, las salas de exhibición están organizadas de modo didáctico; muestran la prehistoria del noroeste argentino.  Están en orden de períodos.

La Salta de hoy no es la misma que hace años atrás.  Las calles que rodean la Plaza 9 de Julio fueron adoquinadas al mejor estilo europeo.  En esta manzana, se encuentra el Museo de Arqueología de Alta Montaña ( MAAM) donde ya se exhibe el ajuar de lso tres niños incas, sacrificados por el imperio hace más de 500 años, en la cumbre del Volcán Llullaillaco. Sus cuerpos fueron hallados congelados y se conservan en freezer hasta tanto se fabriquen las vitrinas que los mantengan a una temperatura de 25 grados bajo cero.
La provincia de Salta es un valle rodeado de montañas en el Valle de Lerma al pie del Cerro San Bernando y a la vera de Rio Juramento.  El cerro San Bernardo ofrece una vista panorámica de la ciudad ya que se encuentra a 1400 mts de altura, y desde la cima sale un teleférico, que durante su recorrido permite observar la ciudad.Al pie del Cerro se encuentro el Monumento a Guemes, y es el lugar donde todos los años en el mes de junio se le rinde homenaje a este héroe de las luchas de la independencia.  La fiesta Gaucha, culmina a la medianoche cuando todo el público se retira y un grupo de Gauchos se queda toda la noche a la luz de las velas, tal cual dice la tradición ocurrió en la víspera de la muerte del General.

Tren de las nubes

Es una experiencia para no olvidar.En diez vagones pueden viajar 520 pasajeros. Se recorren 434 km entre ida y vuelta.El tren parte a las 7 de la mañana y regresa a las 22, todos los sábados, aunque en invierno hay salidas durante la semana.  Parte de la estación ferroviaria Salta, para dirigirse hasta la localidad de San Antonio de los Cobres ( punto más alto 4200 mts de altura) y luego retomar el mismo camino de regreso.  Se atraviesa un paisaje muy variado por cumbres y quebradas.  El viaducto de la Polvorilla es sin duda el principal atractivo de todo el recorrido del tren.  Tiene la particularidad de ser curvo y carecer de barandas por lo que el pasajero se siente suspendido en el aire.  Además nadie se quiere perder por nada del mundo, cuando en la mitad del viaducto, el tren se detiene tocando bocina, que el viento se lleva por la cordillera, como diciendo otra vez estoy aquí.
La obra está considerada como una de las mejores ingeniería mundial, a la par de la Torre Eiffel.  Para subir la montaña, el Ingeniero que la construyó Fontaine Maury, observó como lo hacían las cabras.  Fue entonces que para ganar altura en poca distancia y cruzar de un cerro a otro, diseñó las vías en zigzag, trabajo que puede apreciarse en el paraje El Alisal.Como tren turístico y sin nombre, comenzó a trepar la montaña en la década del 70, cuando Emilio Petcoff (célebre periodista del Diario Clarín), despues de hacer el viaje tituló su nota: “El tren a las nubes”.

Salta por el Valle Calchaquí

El Valle Calchaquí abarca Tucumán, parte de Catamarca y Salta.  Si se desea recorrer el sector correspondiente a esta provincia dse debe tomar un camino sinuoso que se abre paso entre los cerros coloridos sobre la ruta nacional 68.  A 100km. Desde la ciudad de Salta, hay que estar atento porque de pronto aparece Alemanía, un pueblo ferroviario abandonado alguna vez por muchos de sus habitantes y donde permanecen pocas familias.  Un bello sitio del Valle.  Desde ahí, y hasta Cafayate, la naturaleza es una compañera inseparable, como el río Calcaquí que corre aguas debajo de sur a norte, a la par de camino.

A 60km al sur de Cafayate se encuentran las Ruinas de Quilmes, antigua ciudad indígena.  Aquí se puede visitar las ruinas y  su Museo Arqueológico.  Los Quilmes fueron anexados al Imperio incaico, despues se resistieron con valentía la conquista española.  Cuando los derrotaron, los sobrevivientes fueron trasladados a la zona del conurbano que hoy lleva su nombre.

Por la ruta 40, están Angastaco, luego San Carlos y así se llega hasta Molinos (tras recorrer 116km de Cafayate) un pueblo cuya iglesia fue construida en 1639.  Más adelante, aparece Seclantés un sitio donde se puede comprar un auténtico poncho salteño.  Y muy cerca nos espera, Cachi (significa sal en voz Kakana), tal vez la cuna de Juan Calchaquí, un lugareño que se enfrentó a los españoles que bajaban del Alto Perú. Es un pueblo preexistente ala dominación española que habitaban indios chicuanas.  Desde ese sitio, se regresa a sAlta, después de dos días de paseo.  Hacia el final del recorrido, hay otras imágenes que impactarán: La Cuesta del Obispo y la de Piedra del Molino a 3670 m de altura, por donde suelen volar los cóndores.

Cafayate

En el corazón del Valle Calchaquí está Cafayate, llamada así por los salteños La capital de la vid, porque está rodeada de viñedos y allí se producen vinos que distinguen la zona: el torrontés y el cabernet.  Una visita a esta ciudad, a 191km de la capital salteña, permitirá recorrer bodegas como El Recreo, fundada en el SXIX, y conocer la historia del vino en un curioso e interesante museo.  También se pueden visitar las Bodegas de Michel Torino y Etchart.

Jujuy

La capital jujeña es ideal para recorrerla a pie y gozar de su entorno.  Rodeada de montañas, San Salvador de Jujuy, ofrece atractivos que pueden recorrerse en una mañana. Alrededor de la plaza Belgrano está la Igles
ia Catedral, la Casa de Gobierno y el Cabildo.  EL templo es un punto obligado de visita para el viajero, que temprano puede admirar los frescos de la bóveda central, acompañado de pajaritos que se confunden con los vitrales y generan un clima verdaderamente mágico.El edificio original, que data de 1761 fue reconstruido luego del terremoto de 1843 que destruyó las dos torres laterales.  En 1907 se concluyeron las tareas.  La talla de las puertas interiores y el púlpito, de estilo barroco español laminado en oro, testimonian la delicadeza del trabajo de los artesanos de la época.Sin duda, se trata de una joya arquitectónica de la arquitectura colonial, en cuya recova para la temporada de invierno se instala la feria artesanal que convoca a hacedores de toda la provincia.  Bien vale la pena un paseo distendido por esta ciudad de ritmo apacible, con lindas calles y  casonas que resisten con dignidad.

La Quebrada de Humahuaca

Todos sus poblados son sitios arqueológicos. La maravilla: Purmamarca. Todo comienza con la llegada de los primeros fríos.  Las montañas con sus picos nveados están prestas a recibir a los visitantes.  El sol no falta a la cita, haciendo propias las callecitas de los pueblos de la Quebrada de Humahuaca.  El cielo, límpido y de un azul tan intenso, ofrece el marco donde se recortan las siluetas coloridas de los cerros, que para esta época invernal, lucen sus mejores matices.

Cada poblado es un sitio arqueológico y una cadena de pucarás a lo largo de la ruta 9 testimonian una cultura agrícola capaz de construir fortalezas para protegerse de los invasores.  El recorrido por la Quebrada se inicia en Tumbaya, con una visita a la capilla que data de 1796, cruzando luego a la plaza para conocer la fuente de agua que testimonia el paso de San Francisco Solano.  Por la ruta 9, la Posta de Hornillos transporta al visitante a tiempos de la colonia.  En sus habitacinoes descansó Manuel Belgrano luego de las victorias de Tucumán y Salta.  Una capillita completa el atractivo, en cuyos predios se puede acampar.

El pueblito más maravilloso que conserva autenticidad y magia es Purmamarca.  Se puede ir en colectivos que parten desde la terminal de micros, en serviocios especiales o autos particulares.  Recorren sus calles de tierra y la plaza con un sol abrazante y los cerros de colores de fondo, son un regalo para los sentidos.  La iglesia, de 1648, tiene muros de adobe y carpintería de cardón.  En el patio exterior, está el algarrobo histórico.

A poco más de 70 kms del pueblo, las Salinas Grandes aguardan al viajero que se maravilla con el cielo azul intenso que contrasta con el blanco del salar.  Una que otra vicuña puede divisarse en el camino.

Tilcara, magnífica postal

Es la posta de la Quebrada de Humahuaca.  Sin dudas, el milenario Pucará es el máximo atractivo.  Esta fortaleza aborigen ocupa 14 hectáreas.  En el sector más alto, la postal es magnífica.Al pie está el Jardín Botánico de Altura, donde además residen unas simpáticas llamas siempre dispuestas a las fotografías.  En la ciudad, los museos conservan bellas piezas.
Los que quieran trepar, caminar o practicar senderimos, desde Tilcara pueden hacer el recorrido al río Huasamayo.  Pra llegar hay que caminar tres horas, disfrutando de la flora y la fauna de la zona.  Se ven vertientes naturales que llegan desde el deshielo de las altas montañas.  Es el entorno del pueblo, están los Castillos de Huichaira, que son formaciones naturales y las Cuevas del Huaira.
La próxima parada es Huacalera, poblado por el que pasa el Trópico de Capricornio sitio ideal para cargarse de energía.  EN Uquía, la iglesia es una verdadera joya.  Allí se exhiben los famosos Angeles Arcabuceros, pinturas de la escuela cuzqueña que lucen fantásticas.  En tanto en Humahuaca ostenta una edificación colonial y las callecitas empedradas.  EN el cabildo, el antiguo reloj mueve la imagen en tamaño natural de San Francisco Solano que todos los mediodías aparece para dar su bendición.  La mayoría de las casa son de adobe.  Otro atractivo es el Monumento de la Independencia construído sobre la colina de Santa Bárbara.
En Tilcara, antiguo pueblo omaguaca, se celebra el Carnaval y Semana Santa.

Rito ancestral: La Pachamama.

Dar de comer a la Madre Tierra, es una costumbre ancestral muy arraigada en los pobladores del noroeste argentino.  El rito consiste en cavar un hoyo en el suelo y ahí, con respeto y fe, la gente le echa la comida y la bebida que preparó y le agradece diciendo “ para vos Pachamama” para que no falte el pan, el trabajo y que las cosechas sean productivas.El dar de comer a la Pachamama, es un rito que prevalece en el mes de agosto, aunque se le puede dar de comer en cualquier época del año.  Sin embargo,  el primer día de agosto es el indicado para ahuyentar los males y encontrarse espiritualmente con la Pachamama. Desde muy temprano, la gente barre los rincones de la casa y quema la basura, agregándole sahumerio.  La ciudad, los pueblos y los caseríos dispersos en los cerros más inhóspitos, amanecen con una neblina que huele a ruda, romeo e incienso.

Algunos platos regionales:

Picante: plato de pollo, lengua, mondongo o mixto. Ideal para días de mucho frío.
Locro pulsudo: es el locro tradicional (guiso en base a maíz) acompañado con huesitos salados, anillos de tripa gorda, puchero y salsa picante con cebolla de verdeo.
Tamales y empanadas: los primeros son carne molida o picada, envuelta en chala (hoja de maíz) y las segundas, las clásicas masas también rellenas con carne. Son infaltables en las mesas lugareñas.
Anchi: plato muy dulce.  Tiene sémola, azúcar, y jugo agrio de naranja o limón.
Sopa de quinua: se prepara con el cereal de ese nombre, se agregan ají, cebollas y ajo.
Chancao: comida picante con maíz, aji y grasa de oveja.
Humita: pasta de choclo envuelto en chala, condimentado con especias.
Empanadilla: empanada con clara de huevo y azúcar.  Se rellena con dulce de cayote.

Jorgelina Rodríguez Durante – 2007

 

 

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