ETC Magazine Revista On Line - El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda
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El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda Imprimir Correo electrónico



Como toda buena historia, la del Rey Arturo y su leal y valiente Hermandad de la Mesa Redonda comienza por amor, el de un hombre hacia una mujer. Pero en esta oportunidad, este sentimiento trajo consigo la irracionalidad, muerte, engaño y un trato que cambiar?a completamente el destino de todo un reino.


Uther Pendragon
Padre de Arturo

El monarca de Inglaterra, Uther Pendragon, recibi? noticias de que el duque de Cornualles, Garlois, había perpetrado actos de guerra contra sus dominios, por lo que fue citado a comparecer ante la corte del rey. Garlois acudi? al llamado de Su Majestad acompañado de su esposa Igraine, famosa en todo el reino por su belleza y discreción. Despu?s de escuchar al duque, los grandes se?ores del Consejo acordaron las paces entre ambos. Uther Pendragon le brind? su amistad y hospitalidad, y pareci? que las diferencias entre ellos habían sido del todo zanjadas.

Pero ese día, el rey se enamor? perdidamente de Igraine, la esposa del duque, y la cordura lo abandonó. Se acerc? a ella y le pidi? de intimar, pero Igraine no solo que se neg? pues era fiel y leal, sino que le cont? a Garlois lo sucedido y ambos escaparon temiendo la ira del rey a la seguridad de su castillo. Tan r?pida y sigilosa fue su huida, que nadie se percat? de lo sucedido.


Igraine
Madre de Arturo

Pero cuando finalmente en la corte de Uther Pendragon se supo la noticia, este mont? en c?lera y reuni? al Consejo, que le aconsej? que enviara mensajeros que les ordenaran a Garlois e Igraine volver a presentarse ante ?l. Pero los enviados del rey volvieron con la negativa del duque. Entonces Uther Pendragon le envi? un nuevo mensaje a Garlois, pero en este no le daba ninguna opción u orden sino que le avisaba que se armara porque en un lapso de cuarenta días atacar?a sus tierras. El duque no perdi? el tiempo y comenz? a fortificar sus defensas, además de enviar a su esposa a otro de sus castillos, lejos de donde se librar?a la batalla. Uther Pendragon contaba con un ejercito poderoso y de mayor número que el de su contrincante, pero este se defendi? con tanta tenacidad y bravura que después de varios meses y muchos soldados muertos, la batalla parecía no tener fin. Con el paso del tiempo y la indefinición del combate, Uther Pendragon cay? enfermo. Pero ning?n mal o enfermedad aquejaba a su cuerpo sino que su salud desmejor? por la furia que le provocaba la resistencia de su rival, la frustración de no poder asaltar el castillo y la añoranza por Igraine. Muchos eran los nobles caballeros que habían acompañado al rey hasta los lindes del castillo de Garlois, y uno de ellos, sir Ulfius ingres? a la tienda de Uther Pendragon para preguntarle sobre el mal que lo aquejaba. Despu?s de saber los pormenores de por qu? el rey estaba en ese estado, tuvo una idea que cambiar?a no solo el curso de la batalla sino la historia de Inglaterra: ir en busca del mago Merl?n.

Mientras cabalgaba, Sir Ulfius se encontr? con un mendigo vestido con harapos que le preguntó a qui?n buscaba. El enviado del rey no se digno a contestarle, pues no estaba acostumbrado a que gente de tan baja clase lo interrogara, y sigui? su rumbo. Pero el mendigo volvió a hablarle a sir Ulfius, y esta vez logr? atrae la atención de este: - No es necesario que me lo digas. Buscas a Merl?n.
No busques más. Yo soy Merl?n.

- ?T?...?, t? eres un mendigo.

Pero Merl?n lo convenci? de que era ?l, al demostrarle el conocimiento que ten?a sobre la dolencia del rey, y la causa de esta. Sir Ulfius cabalgando y Merl?n a pie apenas segundos más tarde llegaron a la tienda del rey, y ahí el mago se presentí ante Uther Pendragon y se ofreció ayudarle, a cambi? de un favor. Uther Pendragon copular?a con Igraine, y de esa relación nacer?a un niño que deb?a ser entregado a Merl?n para que este hiciera con ?l lo que dictara su voluntad, aunque aclar? que su voluntad obrar?a en favor del chico y la honra del rey. Este, acept? sin poner condiciones, el amor hacia la esposa del duque era más fuerte que el deseo de ser padre.


Merl?n

A través de los artilugios de Merl?n, Uther Pendragon tomó la apariencia de Gorlois e ingres? en el castillo en que se encontraba su amada. El rey e Igraine yacieron y esa noche ella comenz? a concebir al niño que ser?a entregado en su nacimiento al mago. Pero el duque Gorlois observ? el momento en que Uther Pendragon parti? hacia el castillo en que estaba Igraine junto con sir Ulfius y el mago Merl?n, entonces comprendi? ?l que era el mejor momento para atacar a las tropas del rey ya que este no estaba, y se aprestá al combate. Y en él murió.

Fallecido el duque no había motivo para que continuara la disputa, entonces los barones de Uther Pendragon le solicitaron que se reuniera con Igraine, que ahora representar?a a Cornualles, para hacer las paces. Y en el acto de paz, sir Ulfius hizo pública la idea de que el rey e Igraine contrajeran matrimonio. Los barones acataron la idea y Uther Pendragon aprovech? la insistencia de sus s?bditos para casarse con la viuda de Cornualles.

Además del hijo que esperaba del rey, Igraine ten?a tres hijas de su matrimonio con el duque: Margawse, Elaine y Morgan le Fay. Las dos primeras se casaron con reyes, pero la tercera fue confinada a un convento para que la educasen. Allí, aprendi? y magia y nigromancia, cosas que le servir?an para tener un papel trascendental en este historia.

Una noche, cuando el embarazo de Igraine estaba bastante avanzado, Uther Pendragon quiso saber el grado de lealtad de su esposa, y le preguntó si sabía quien era el padre del hijo que estaba engendrando. Ella le contestá la verdad: que la noche en que comenz? a gestarlo crey? estar con el que en ese momento era su esposo, pero que evidentemente no era porque aquel en ese momento había estado en la batalla que le ocasion? la muerte. Entonces Uther Pendragon le cont? como a través de la magia de Merl?n, ?l tomó la forma del duque y pudo estar con ella. Igraine se tranquiliz? al de una vez por todas ese misterio que tanto la aquejaba y el rey se content? al ver que su esposa le era leal. Meses después, faltando poco para que naciera el hijo de Uther Pendragon e Igraine, Merl?n se presentí ante el rey para recordarle el pacto que habían arreglado. El mago le propuso al rey una persona de la confianza de este para el cuidado del niño, sir Ector, un hombre que pose?a numerosas tierras en muchas partes de Inglaterra y Gales.

Cuando su hijo naci?, Uther Pendragon ordenó que envolvieran al niño en tela de oro y se lo entregaran a Merl?n, que había pedido que la criatura no fuera ni bautizada por los padres ni que estos le pusieran nombre. Así, el niño fue entregado a sir Ector y su esposa.

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