ETC Magazine Revista On Line - Shiva, la regeneracion y la destruccion
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Shiva, la regeneracion y la destruccion Imprimir Correo electrónico
Ocupa el tercer lugar en la Trinidad Hindú. Los otros dos dioses que le acompañan son Brahma, el Creador y Vishnu, el preservador. Su esposa es la diosa Parvati (la montaña), conocida bajo otros nombres como Sati, (esposa), Ambiká (madre,) Kali, la negra, la diosa de la muerte, entre otras. Juntos habitan las regiones que forman el techo del mundo, en el Himalaya, sobre la cima del monte Kailas. Este dios suele representarse desnudo y cubierto con la ceniza de la ascesis, con toda la pureza de su ser, adornado con un tercer ojo vertical en medio de la frente, símbolo de su poder y su omnisciencia, porque todo lo ve y todo lo sabe y con el pelo recogido en un gran moño. Otras veces aparece cubierto completamente de serpientes, para recordar a los humanos su inmortalidad, y armado con un arco denominado Ayakana y además un rayo y un hacha, adoptando la personificación del tiempo, el dios destructor. También se lo representa como dios de la justicia, con su cuerpo coronado por cinco cabezas y numerosos pares de brazos (entre dos y diez), empuñando en una de sus manos un tridente en el que están ensartadas dos cabezas y va montado sobre un toro blanco.
Según el mito Hindú a Siva se lo recuerda como Nilakantha, el héroe que salvó el mundo de todo el veneno vomitado por Vasuri, el rey de las serpientes, cuando lo recogió en su mano para beberlo después, quemando su garganta divina con la ponzoña, antes que dejar que los hombres muriesen por su efecto. Aunque su función es la de destruir, se deben recordar las enseñanzas del Hinduismo, en las cuales el concepto de la muerte no implica muerte en el sentido de pasar a la no-existencia, sino simplemente cambiar a una nueva forma de vida. Es por esto que cuando Siva destruye permite que los seres asuman nuevas fases de existencia, pasando entonces a ser un re-Creador.

Imagen: Shiva, Parvati y Ganesh


Javier Krause Alvarez
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