Tango Todo

Oscar Alem

Fecha de Publicación: 19 - 01 - 2006.

Quien es quien en el jazz. hoy:



Hay una frase que unos atribuyen a Duke Ellington y otros a Louis
Amstrong que dice que el jazz no es una másica sino una manera de
tocarla, y otra frase que s? pertenece a Amstrong que dice así: “Si
usted necesita preguntar qu? es el swing, nunca va a entender de qu?
se trata”.
Hoy quiero homenajear a un “jazzman” argentino al que tuve el
privilegio de conocer como másico y tratar como amigo, y de quien puedo
asegurar que fu? “el rey del swing” en la Argentina.

Estando
en Par?s trabajando con y para Josephine Baker quien lo había
contratado para integrar el grupo de jazz que la acompañaba en sus
shows, lo escuch? Duke Ellington que lo quiso contratar para su banda,
pag?ndole el triple de lo que estaba ganando en esos momentos. Y
Josephine lo impidi? haciendo valer el contrato que ten?a firmado con
ella y dicióndole a Duke :”Cómo puedo hacer para encontrar de la noche
a la ma?ana, un tipo que cante en español, en portugu?s, en italiano,
que baile, que sea negro, que toque guitarra, cavaquinho, pandeiro,
contrabajo y bater?a, y que además sea buena persona?”
Hijo de
madre aborigen y padre mulato, Oscar naci? en Resistencia, Chaco, el 20
de febrero de 1909. Siendo muy niño y buscando mejores condiciones de
vida, se traslada con sus padres y hermanos a Buenos Aires, donde las
cosas no serían mejores para la familia Alemín. En 1920 la familia se
divide. En Buenos Aires quedan la madre y dos hermanos a la espera del
momento en que pudieran volver a reunirse, y Oscar parte con su padre y
sus otros tres hermanos hacia el Brasil, con la esperanza de encontrar
trabajo y un futuro mejor.
Pero también allí la vida era muy dif?cil, y trabajando todos, a duras
penas podían subsistir mientras giraban a su madre en Buenos Aires,
casi todo lo que ganaban.
Un día recibieron la noticia de su muerte y su padre se desmoron?
an?micamente hacióndolo buscar en el suicidio la solución a todos sus
problemas. Y Oscar se quedó solo. Por mucho tiempo no supo nada más de
sus hermanos.

Para subsistir lustr? zapatos, vendi? diarios, lav? coches, durmiendo
bajo un banco en alguna plaza. A veces consegu?a un puesto como
“botones” para abrir las puertas de los autos a la entrada de alguna
“boite” de moda, lo que le permit?a de alguna manera estar cerca de los
lugares donde se hacía másica. De esa manera pudo ahorrar alg?n dinero
con el que compr? su primer instrumento: un “cavaquinho” que era lo más
parecido a una guitarra, su instrumento amado.

Fu? autodidacta. Donde hubiera alguien tocando una guitarra, allí
estaba ?l, observando cómo pon?a los dedos, cómo mov?a las manos. El
mismo lo decía: “Aprend? a tocar de ojito”.

Su carrera profesional comenz? a los quince años junto al guitarrista
brasile?o Gast?n Bueno Lobo que se transformí en su segundo padre y con
quien forma el d?o “Les loupes” y vuelve a Buenos Aires. Al poco tiempo
el d?o se convierte en trío con el agregado del gran violinista de
tango Elvino Bardaro. En 1929, Harry Fleming, un bailar?n de tap
amricano de paso por Buenos Aires, los contrata para una gira por
Europa y mientras estaban actuando en España los conoce Josephine
Baker, la que enseguida quiere contratar sólo a Oscar. Por lealtad
hacia su padre adoptivo Oscar se niega. Hasta que tiempo después Bueno
Lobo descubre que tiene una enfermedad incurable y se suicida. De este
hecho Oscar dir?a: “Se me han muerto dos padres”. Despu?s de esto se
contacta nuevamente con la Baker quien lo llama inmediatamente para
actuar junto a ella en Par?s.

No es un hecho menor que los franceses lo comparen con Django Reinhardt
y lo consideren una de las figuras más importantes del jazz de los años
30 y 40. Pero en 1939 comienza la seguna guerra mundial y apenas antes
de que se produzca la ocupación nazi en Par?s, Alemín, huyendo de la
guerra vuelve a Buenos Aires, donde arma su quinteto, con el que se
transforma en el másico imprescindible de los clásicos bailes de “Tango
y Jazz” en el circuito de clubes de barrio de Buenos Aires y de todo el
país en los años 40 y 50.

A mediados de los 50 comienza la era del “rock”, y con ella el eclipse
de todas las agrupaciones jazz?sticas de la época. Durante muchos años
se vi? obligado a vivir malamente de lo que ganaba dando clases de
guitarra. Hasta que en 1970, Capuano Tomey lo presenta en una función
del ciclo de jazz que realizaba en el Teatro Santa María del Buen Ayre,
en la que solito ?l con su guitarra en medio del escenario y marcando
el ritmo con sus pies, enloqueci? a una platea que lo ovacion? de pi?
durante interminables minutos. Eso decidi? su retorno espor?dico a los
escenarios, hasta su muerte ocurrida el 14 de octubre de 1980.

Y siempre nos quedar? una duda. ?Su historia hubiera sido distinta de
no haber mediado el (comprensible) ego?smo de Josephine Baker?

Beatriz Moure
Bar Gandini

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