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Payamédicos: el arte de curar el alma

Fecha de Publicación: 03 - 11 - 2006.

El optimismo como método terapéutico complementario a la Medicina tradicional.

Payamédicos: el arte de curar el almaRamona Arias, internada en el Hospital Udaondo del barrio de Constitución, fue sorprendida por Verdín Vacunín, un personaje un tanto particular. Payamédico de profesión, vistiendo prendas multicolores y portando instrumentos exóticos tales como una jeringaraca -mitad jeringa mitad maraca-, hizo lo que parecía imposible: que se riera un rato y dejara de angustiarse por las dolencias del cuerpo.

Bajo el guardapolvo de médico y las ropas payasescas de Verdín Vacunín, está el doctor José Pellucchi, especialista en terapia intensiva, ecografista, psiquiatra, actor, clown, profesor y director de teatro, quien un buen día de 1.994, decidió ensayar fragmentos de una obra teatral frente a sus pacientes, y comprobó que tenía en ellos, un efecto positivo. “Les leía textos, poesía o les actuaba algo. Después cuando vi la película de Patch Adams -protagonizada por Robin Williams en 1.998-, me dije: ‘esto es parecido a lo que hago’. Entonces, dejó de ser un hobby y pasó a ser algo más serio. Yo dirigía en ese entonces a un grupo de médicos y estudiantes de Medicina en el Hospital Rivadavia -Los Rivas-. Con ellos, empezamos a trabajar en el Hospital Udaondo. Después de un tiempo, conocí a Andrea Romero, psicóloga del Servicio de Psicopatología Infanto-Juvenil del Hospital de Clínicas. Ella había vivido en Europa, había conocido a payasos de hospitales y me convocó para aplicar esta técnica acá”, recuerda.

Así, hace dos años, nació Payamédicos, Asociación Civil sin fines de lucro cuya misión es contribuir a la salud emocional del paciente hospitalizado, utilizando recursos psicológicos y artísticos: juegos, música, magia, técnica de clown y mucho humor. El trabajo es realizado por unos 25 estudiantes de Medicina avanzados, médicos recibidos, psicólogos, estudiantes de Psicología y artistas, en las salas de internación, terapia y pasillos del Hospital de Gastroenterología Bonorino Udaondo -pacientes adultos- y en el área de Internación y terapia intensiva pediátricas del Hospital de Clínicas José de San Martín.

“Es verdad que la risa tiene un efecto benéfico. Asociada a fenómenos psíquicos, produce liberación de endorfinas que actúan sobre mediadores químicos que infieren en el sistema inmunológico, ayudando a que éste se defienda de infecciones, virus y células tumorales. Interviene incluso sobre el envejecimiento. Los payamédicos, además, mantenemos un vínculo con la persona, con la que trabajamos desde un encuadre psicoanalítico. Apuntamos a crear un estado de ánimo optimista que contribuya a la evolución y el mejor pronóstico del paciente”, explica Pellucchi.

Uno de los pilares del método que aplican, es la desdramatización de la situación de internación. “Incentivamos al paciente a que pueda tener fantasías y pueda imaginarse cosas para que no tenga que pensar solamente en su órgano operado, su cicatriz o su dolor”, cuenta quien es director del grupo de teatro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires –UBA-.

El payamédico recuerda algunas anécdotas de su trabajo. “Una vez, tuvimos un paciente con un cálculo residual que decía: ‘quiero que me liberen de esta piedra’. Con él, hicimos juegos de piedra libre, y el trabajo llevó a que pudiera hacer una catarsis de cosas que tenía adentro y eran para él, su verdadera piedra. Además, trabajamos con los pacientes que están en coma, que no pueden expresarse ni moverse, pero sí sentir. Algunos se despiertan y dicen: ‘vos estabas conmigo cuando estaba dormido’. En base a esto, laburamos. Y si no salen de coma, al menos habrán muerto acompañados de nuestra música, nuestro contacto. Recuerdo a un paciente que seguíamos desde hacía mucho tiempo, con el que veníamos trabajando con una estética de viaje submarino y pececitos. En un momento, se descompensó. Estaba en coma, o al menos eso se pensaba, con respirador. Le colocamos pescaditos de colores en el techo, que era el único lugar que podía mirar. El paciente, aún con un tubo endotraqueal, se rió y parecía tener los ojos llenos de lágrimas. Se murió a las dos horas. Por eso digo que también ayudamos al buen morir”, dice Pellucchi, quien comenta algunos resultados de la obra de los Payamédicos. “Muchas veces, después de nuestras intervenciones, piden que no se les dé un sedante, un analgésico o morfina. Tuvimos pacientes que después de nuestro trabajo, decidieron volver a comer porque les dieron ganas de seguir viviendo”, agrega.

Sin dudas, el trabajo de los Payamédicos es descomunal. Tal es así, que el año pasado, el norteamericano Hunter Adams, fuente de inspiración de la película “Patch Adams”, visitó la Argentina, motivado por conocer su obra. “Fue maravilloso. Se enteró de lo que estábamos haciendo, nos contactó y nos pidió que le hiciéramos el organigrama de visita a los hospitales. ¡Fue fantástico!”, se acuerda Pellucchi, uno de los impulsores de la cátedra de “Arte y Salud”, próxima a integrar, como taller optativo, la carrera de Medicina en la UBA.

Hoy, los Payamédicos son convocados continuamente desde distintos puntos del país, para dar testimonio de su experiencia a otros profesionales de la Medicina. Al parecer, es necesario que los médicos de nariz roja le enseñen a algunos colegas quizás un tanto ortodoxos y serios, el arte de curar el alma y el cuerpo, con una actitud optimista ante la vida, y no sólo con medicamentos. Al parecer eso resulta ¡santo remedio!

Por donaciones (narices de payaso, globos, títeres, goma-eva, pelucas de colores, cotillón, etc.), comunicarse vía e-mail a payamedicos@hotmail.com

Laura Zavoyovski

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