Red Seguros

Pedagogía Waldorf

Fecha de Publicación: 23 - 08 - 2007.

El respeto por las características individuales

Un proyecto de integración escolar tiene varias instancias a tener en cuenta, pero principalmente ver si ese niño a integrar puede ser tomado por ese docente y ese grupo de pertenencia.
Verso significa diferente, y el ser humano, por naturaleza, es un ser único e irrepetible, único e irremplazable.

Ser es un valor, el ser humano es un ser social identificado que adquiere un lenguaje, que absorbe su cultura, la que le es propia, esa que mamamos desde la cuna.

El ser humano no absorbe todas las culturas, sino que va formando su individualidad con dos pilares fundamentales: lo heredado y lo adquirido.

Desde su nacimiento, mediante la relación con su madre, crea las bases para que esto se acreciente. La madre es el primer contacto que tiene el niño con el mundo, ella le da las bases, comienza así a forjarse la moral de ese ser. Luego eso se va ampliando mediante la familia, el barrio, su provincia, su país y así esa rueda va tomando otras dimensiones y ese niño va aumentando sus capacidades, creando de tal modo un mundo interno.

Pero, ¿qué pasa con ese mundo interno, con esa individualidad que se está desarrollando? Ya sabemos que son muchos los factores que influyen en el desarrollo. Pero si estamos hablando de la cultura de la diversidad, nos gustaría detenernos en un interrogante: la educación de hoy tiende a la estandarización, a unificar, y todo tiende a la homogenización. Debemos adecuarnos al sistema para poder pertenecer.

Pero, ¿qué pasa cuando por algún motivo, ya sea por algún trastorno físico, anímico o espiritual, no se cumple con los parámetros que esta sociedad considera? Automáticamente se lo excluye del sistema y comienza un largo peregrinar para ese niño y para esos padres.

Hace ya largo tiempo, al comenzar esta Escuela, se nos presentó unos de los desafíos más importantes, que fue y es, lograr integrar a niños con capacidades diferentes.

Aunque estos niños, por distintos motivos, no cumplían con las expectativas de logros, uno podía ver que, de una u otra manera, con un ritmo propio y formas adecuadas, podían alcanzar contenidos, uno sabía cuál era su piso pero no su techo.

Esto hoy ha aumentado en forma agigantada y cada vez más son los niños expulsados del sistema educativo. Niños con ADD, con problemas de concentración, con falta de deseos, niños faltos de ritmos, niños con distintas disfunciones ya son parte importante de una población escolar, y el interrogante se abre nuevamente: o trabajamos con lo diverso, o nosotros, los educadores, llevamos el sistema al fracaso.

Poder ver con una mirada entrenada, ése es el desafío para estos tiempos…, ¿Quién sos en verdad?, ¿Qué traés para que yo aprenda? y ¿Qué tengo yo para enseñarte? Si puedo hacer mías estas preguntas y las trasmito, pasa algo en ese encuentro con ese ser y con los otros seres, se llega a un entendimiento más profundo y más certero. Seguramente ese ser que llega a nuestro encuentro nos trae algo que como individuos y como grupo tenemos que trabajar.

Y fue así como el proyecto de integración fue tomando más cuerpo y a su vez más forma. Amparados por la Ley Nacional de Integración se comenzó a generar un movimiento interno y renovador dentro del plantel docente que fue muy rico. Dar lugar a la diversidad cumplía con los anhelos fundamentales de libertad, igualdad y fraternidad. Estos tres aspectos, pilares de la convivencia social, el político-jurídico, el económico-social y el espiritual y cultural dejan de enfocarse como unidades aisladas regidas como un “debe ser”, alejados de la realidad y por lo mismo inalcanzables, para ser abordados de un modo integral y dinámico, desde la cualidad y el valor que cada uno de ellos permite desarrollar. Se apunta entonces a lograr la igualdad en lo político-jurídico, que nos da la autonomía ante los demás; la fraternidad en lo económico-social, que nos permite encontrar aquello que tenemos para dar y aquello que nos complementa; y la libertad espiritual y cultural que nos permite definir y desarrollar nuestra propia identidad individual y colectiva.

El proyecto de integración tiene varias instancias a tener en cuenta: ver si ese niño puede ser tomado por ese docente y ese grupo de pertenencia (hay patologías que son muy severas y demandan gran esfuerzo para todos).

Una vez que se tiene el diagnóstico claro, hay pasos fundamentales que uno se ve obligado a seguir:

– Reuniones con sus padres:

Para poder armar una imagen clara de ese niño, quién es ese ser en la familia, qué les trae y a qué los retrotrae, qué tenemos en cuenta para la formación de hábitos, cómo ayudamos al proceso mediante un sano ritmo, una buena alimentación, etc.

– Reuniones con los profesionales externos:

Es fundamental ampliar la mirada. Trabajar desde la interdisciplina es la puerta al entendimiento de las necesidades de ese niño. La mirada del médico, del psicólogo o del neurólogo hace que se establezcan prioridades en el tratamiento, no abrumando al niño con excesivos tratamientos que lo único que harían es privarlo de lo más sagrado en esa edad que es el juego.

Con ellos se fijan los tratamientos a seguir y hacia dónde va a estar dirigido el trabajo.

Los encuentros son pautados acorde a la problemática a trabajar.

Reuniones con los docentes:

Es importante que podamos tener una visión general de estos niños, la realización de ateneos nos permite tener una visión general de ese ser.

En cada reunión se habla de las distintas estrategias que se pueden seguir para favorecer el desempeño de estos niños y también trabajos extraprogramáticos, como la musicoterapia o la euritmia curativa que pueden aportar herramientas fundamentales para el desarrollo y la recuperación, partiendo del momento evolutivo que ha quedado demorado.

El rol del pedagogo curativo es fundamental; es él quien debe armar una imagen clara de ese niño, facilitar la situación lo más posible para que se llegue a su máximo desarrollo, armar estrategias, facilitar textos, antes de que el niño los necesite, para que pueda hacer una lectura anticipada previa a su utilización en clase, transcribir en imprenta mayúscula, reducir los textos, y/o simplificarlos.

Realizar clases complementarias en forma individual o en grupos reducidos: Esta instancia ayuda mucho al niño, ya que la intimidad de un grupo le hace recuperar su autoestima muchas veces muy deteriorada. Confrontarse con la limitación y comenzar a aceptarse tal cual es, es el comienzo de la sanación. Puedo saber dónde estoy, qué es lo que no comprendo, y eso no es tan terrible, hay otras formas de poder llegar a ello u otros métodos para entenderlo.

También es importante la realización de evaluaciones continuas, no sólo por los aspectos académicos sino por los aspectos sociales.

El mundo de la integración es infinito, lleno de variantes; tantas variantes como integrados tengamos. Pero hay algo que es común a todas: la llave de entrada está en la comprensión, la aceptación de la dificultad y el trabajo mancomunado formando una real red de contención.

Adriana Pérez
Prof. de Educac
ión Especial
Docente de la escuela Perito Moreno. Coordinadora de grupos terapéuticos de distintas escuelas Waldorf.

Destacados

Nuestro Hacer

Diana Alvarez

DaL Comunicacion

Migrante de Los tiempos

Municipalidad de San Isidro

Municipalidad de Vicente Lopez

Etc. Magazine Diana Alvarez (Todos los derechos reservados)
Términos y condiciones - Publicidad
Sitio producido por DAL COMUNICACION Rediseno exclusivo de Cubbo