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¿Qué es el apego?

Fecha de Publicación: 08 - 02 - 2006.



El apego es esa característica tan propia de los adictos a personas que
nos hace quedarnos “pegados” en todas nuestras relaciones. Sin el apego
nuestras vidas no tienen sentido. Vivimos por y para esa o esas
personas que son nuestra sustancia adictiva.
Sentimos una especie de imán que nos atrae y no podemos despegarnos.
Toda la energía está puesta al servicio del otro. Nos volvemos
emocionalmente dependientes de las personas que nos rodean y nos
convertimos en “rescatadores” o “facilitadores” en relación a las
necesidades de los demás.
El mayor problema del apego es la obsesión. Cuando estamos obsesionados
por algo o por alguien no podemos pensar en otra cosa, no se puede
hablar de otra cosa. Una y otra vez el tema viene a nuestra mente,
repitiendo en nuestras cabezas un diálogo de locos, que nos atormenta.
No hay nada que nos pueda distraer de esta preocupación, nada que nos
digan. Nos da miedo dejar de pensar en “eso”, porque si lo pienso “lo
estoy controlando”.
La obsesión es la ilusión del control.
No me llama… dijo que me llamaría a las ocho… ¿qué hora es?…
¿se paró el reloj?…no…ya va a llamar… ¿llamará?… si dijo que llamaría,
va a llamar… a no ser que se haya encontrado con esa… está mujer lo
persigue y el no puede decir que no… en realidad puede que la prefiera
a ella, no tiene los mambos que yo tengo, pero el tiene que darse
cuenta de todo lo que estoy haciendo por él. ¿porqué no le pide a ella
que le lleve el traje a la tintorería?… seguro que llama… el otro día
me dijo claramente que me quería… no va a dejar de quererme de un día
apara el otro… a no ser que esa haya aparecido en su oficina… pero no
es posible porque los miércoles tiene reunión en el banco y no está…¿y
si lo llamó yo?…¿pero que le digo?… bah, lo llamo y listo, total si me
dice algo…no, mejor no lo llamo…
Este
es un ejemplo de pensamientos inútiles que nos paralizan. Sentimos que
debemos hacer algo, no sabemos exactamente qué, pero debemos hacerlo y
pronto, porque la ansiedad nos abruma. La ansiedad no nos permite
relajarnos, pensar con claridad y actuar. Sentimos que lo único que
debemos hacer es pensar en “eso”, en la ilusión de que pensando
aliviaremos nuestra ansiedad. Pero es sólo ilusión.
El pensamiento
obsesivo nos perturba y casi vuelve locos a la gente que nos rodea. El
problema es que sentimos que si queremos a alguien debemos preocuparnos
por él. Es nuestra manera de hacer saber que amamos, es la manera en
que nos sentimos seguros de que nuestro amor va a ser correspondido.
Suponemos que no tenemos otra alternativa. El objeto amoroso lo merece,
merece que dejemos todo, que no podamos concentrarnos para ver
televisión, leer un libro o dar un paseo. El otro necesita que lo
miremos, que lo ayudemos, que pensemos sin parar en su problema, que
reacciones siempre de esta manera obsesiva. Porque en definitiva nos
importa demasiado como para no vivir pendiente de lo que le pasa.
Tenemos que vivir apegados.
Melody Beattie nos pregunta: ¿Quién dice que tenemos que hacerlo?.
Su respuesta es: Tengo buenas noticias. NO TENEMOS QUE HACERLO ASÍ.
Existe una forma mejor. Se llama DESAPEGO.

María
Adicta en recuperación

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