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Romea Rainis

Fecha de Publicación: 02 - 03 - 2006.


Nació en Trieste, Italia. A los nueve años se radicó en la Argentina. Cursó
Letras y Psicología. Ha publicado El iceberg (poemas, l993) y Sacar la silla
vereda, (poemas, 2000) así como notas sobre temas de reflexión en diferentes
publicaciones. Coordina talleres de creatividad y de escritura.

Te he visto

Te he visto, Roma, deshecha en pedregullos
erguida entre escalinatas y foros
como si fueses mi carne que crece
y sube en esplendor y crueldad desconocida
empastando con sangre los ladrillos
de sótanos y arcadas. Me vi en ti, Roma,
en la soberbia y majestad yacente.
Oh ciudad, sólo anhelo mirar tus praderas
las gavillas ocres que al atardecer descansan,
allí, donde la campiña consuela
como una caricia y el Tíber
se pone espeso, verde. Todo esplendor pasará,
dicen. Hoy vi la muerte no ya en tí, en otro
imperio que se extiende como una mancha de aceite,
vi la sangre, Roma, como entonces, oscureciendo
los bordes de las togas, latiendo en las juntas
de las piedras, en el corazón de los esclavos.
Flotan sobre el Coliseo los cánticos como un humo gris
Es el estío. Los cuerpos sudan de calor y miedo.
El tiempo conserva chirridos de cerrojos,
olores felinos en la arena y tibio dulzor de vino
entre los palcos. Un ave oscura se ha detenido
hurgando, después levanta vuelo.
Me aferro a vos, amado, después de tantas muertes.
o te miro, demasiados espejos. Miro el cielo mudo y bello.
Es el mismo de entonces, ay, el mismo.

Romea Rainis

Inédito. Escrito en mayo de 2001, meses antes del caos.


Oh! la poesia…

  • La poesía es un lugar metafísico en donde convergen
    todas las variables del alma, un lugar de desnudez y absoluta
    sinceridad. Ese es el motivo por el cual la poesía es tan revulsiva.
  • Uno no puede escribir un poema porque quiere, debe
    escribirlo porque no lo soporta más dentro de sí.
  • Salí de la librería y me sumergí en el poema trazado
    por una rana en un estanque.

Romea Rainis


Podaron el aromo en julio
a punto de florecer. El árbol
escindido levanta sus muñones.
Yo acechaba el nacer de los pimpollos,
aguardaba un mínimo aleteo,
fulgores amarillos
sobre el azogue del cielo.
Cuando el dolor humano se reproduce
como en un invernadero,
creer en los aromos es el más alto riesgo.

(de “Sacar la silla a la vereda”)
Romea Rainis

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