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Ser gourmet de pies a cabeza

Fecha de Publicación: 12 - 02 - 2006.


Un concepto muy utilizado pero no tan exacto.

Si nos basamos en la definición de libro, la palabra “gourmet“,
refiere a todo aquel que conoce los secretos del buen comer. Hasta aquí
todos felices y contentos y ninguno herido en su amor propio, pero el
desmadre no tardará en llegar al momento de ponernos más explícitos y
definir que es el “buen comer“. Muchos partícipes de este nuevo auge gastronómico, sabrán que el “buen comer
es ese arte que reporta a conocer detalles y pormenores de la alta
cocina, saber de ingredientes exóticos; aparte de probar toda
excentricidad que pase frente a nuestras bocas. En pocas palabras tener
“mundo” gastronómico.


Otros que no saben, ni contestan más que con vaguedades poco claras,
supondrán que ser gourmet es ir a restaurantes caros, descorchar
botellas de vinos a precios exorbitantes, ver el canal gourmet a las 3
de la mattina, aunque más no sea porque no pueden pegar un ojo; o creen
que se recibieron de gourmets, porque así lo dice la suscripción de la
revista a la que se adhirieron -“Una revista para un verdadero connaisseur“,
esa que exhiben en la mesita del living porque queda cool. Gourmets los
hay de todos los colores. Auténticos, de vastos conocimientos, esos que
maravillan con sólo abrir la boca y los otros, cada vez más,
autoproclamados como de buena estirpe. Lamentablemente pocos, de unos y
de otros, tendrán en cuenta conceptos más profundos y vitales, pero
menos vistosos, que hacen a la hora de desarrollar este arte, que hemos
dado en llamar del“buen comer“. Aspectos que hacen que esa experiencia del “buen comer” resulte beneficiosa y saludable para nuestros organismos y no nos taclee al primer bocado.

Muchas veces observamos excelsos cocineros o entendidos de las artes
culinarias, excedidos de peso, o que manifiestan que después de una
jornada laboral terminan su día a base de sandwiches o sopas
instantáneas, o que de tanto en tanto se someten a tratamientos de
desintoxicación alimentaria exponiendo su cuerpo a constantes rutinas
de subir y bajar de peso. Habría que incorporar a este concepto del “buen comer“, preceptos nutricionales de la buena alimentación, a saber:
Variedad,
nuestra dieta debería ser variada y completa, con la mayor diversidad
de alimentos posibles. Toda la pirámide alimenticia debe estar
representada con cierta frecuencia y periodicidad. Cereales, lácteos,
carnes y en menor cantidad, pero igual de importantes, grasas y
azúcares. No porque el pescado sea bueno tenemos que desayunar,
merendar y cenar pescado, porque nos van a salir escamas.
Cantidad,
este punto es clave, nunca debe ser mucho ni poco y sí lo justo.
Equilibrio que dependerá de la edad, actividad y desgaste calórico del
gourmet en cuestión. Aquí la mesura oficia como una virtud, ya que por
más que ingeramos frutas y verduras, no es lo mismo 3 porciones al día
que 3kg diarios.
Orden, y en este
punto no vale saltearse comidas, hacer una sola “comilona” al día,
siempre picar y nunca sentarse a comer o simplemente tener cada día una
hora distinta para alimentarse. Si no, hay que seguir una rutina que
entrene a nuestro aparato digestivo y lo mantenga en forma.
Calidad,
los alimentos que ingerimos deben ser de calidad, no sólo respecto sus
cualidades organolépticas, fresco, de colores brillantes, textura
adecuada, en buen estado de conservación, etc.; además deben ser de
calidad nutricional.

Ya que no cuenta de
la misma forma, si nos comemos un súper combo hamburguesa doble queso
con fritas, que un buen plato de pasta con fileto casero perfumado con
albahaca.

Pamela Bentel

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