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Tránsito argentino: a contramano

Fecha de Publicación: 18 - 10 - 2007.

La conducta de los compatriotas en la vía pública

En nuestro país, sólo durante el 2006, 7.557 personas murieron a consecuencia de accidentes de tránsito. Efectivamente, Argentina ostenta uno de los más altos índices de mortalidad  por esta causa. Según  Luchemos por la Vida Asociación Civil, el 85% de los accidentes ocurridos se produce por una falla humana; un error en el manejo. 

En esta línea, una de las razones por las que el tránsito es, verdaderamente, un peligro, es el hecho de que los argentinos suelen subestimar el riesgo que implica conducir un automóvil, una bicicleta o caminar por aquí y allá. “La mayor parte de las personas nos movemos en el tránsito con una serie de riesgos y asumiendo otros sin tener conciencia de que algo nos puede pasar. Es más: tenemos la creencia de que no nos va a pasar nada.

Las personas creemos que asumir ciertos riesgos puede ser beneficioso.
Si lo hacemos una vez y no nos pasó nada, lo repetimos. Se hace un aprendizaje de probabilidades; se piensa: ‘como lo hice muchas veces y no me pasó nada creo que nunca me va a pasar’. En el tránsito hay mil situaciones de este tipo: pasar la luz roja, conducción excesiva de velocidad… Se hace una vez, dos, tres, se aprende que nada pasa y ahí está el problema porque las 21 personas que mueren todos los días no creían que iban a morirse. Tenían la certeza de que nada les iba a pasar”, pone sobre el “tapate” el doctor Alberto Silveira, presidente de Luchemos por la Vida.

Por otro lado, no rige un Estado protector de sus ciudadanos que actúe y exija por sobre su falta de prudencia a la hora de moverse como protagonistas del tránsito. “El Estado no se hace cargo de cuidar la vida de los ciudadanos y trabajar en la prevención en todos los campos. Hay una carencia muy grande de conciencia del riesgo. El Estado legisla en torno a la protección de sus ciudadanos, como en el caso del tránsito cuya ley está escrita para poner un orden, permitir una fluidez, obtener un resultado óptimo en el tránsito minimizando situaciones de accidentes. La función estatal consiste tanto en educar a los ciudadanos acerca del sentido de esta legislación como en controlarlos en las calles y las rutas para que no asuman riesgos innecesarios; y si lo hacen, agregar un costo al beneficio de haber asumido ese riesgo, de la multa, de la sanción, del rechazo social, del  trabajo comunitario… Hay infinidad de recursos para invertir la balanza del costo-beneficio y hacer que el ciudadano, sino por convicción, le convenga más respetar la norma que transgredirla y termine asumiendo comportamientos más seguros”, explica este especialista en el tema.

En este sentido, los argentinos esperan ese tipo de medidas por parte del Estado. En una encuesta realizada por la citada asociación civil, entre hombres y mujeres mayores de 18 años, a las que se las consultó acerca de las medidas más importantes para disminuir los accidentes de tránsito, la mayoría de las personas se volcó a favor de brindar educación vial (77%), incrementar los controles (63%) y endurecer las sanciones (54%) para lograrlo.

Al tránsito lo hacemos entre todos
Parece una verdad en sí misma, pero no lo es. “Yo me quejo, vos te quejás, él se queja del tránsito y de lo que hacen ‘los otros’, sin conciencia de que ‘Yo’ soy ‘El Otro’ para los demás”, asegura la Licenciada María Cristina Isoba, Directora de Investigación y Educación Vial de Luchemos por la Vida. Y agrega: “si analizamos desapasionadamente la cuestión, nos damos cuenta de que el tránsito es un sistema organizado y conformado por el hombre. Cada vez que alguien ‘sale’ de su casa y comienza a andar por la acera, ‘entra’ a formar parte de un todo en movimiento. A todos los que circulan los une el objetivo común de circular de un punto a otro. Cada uno depende de los otros para que el objetivo se cumpla. La conducta de cada uno condiciona a los demás y viceversa. Cada usuario de la vía es responsable de una parte del tránsito. ‘Yo’ soy ‘el Otro’ responsable o irresponsable para los demás. Si queremos que el tránsito cambie, debemos comprometernos en un cambio personal”.

El tránsito argentino es, sin lugar a dudas, un sistema integrado por quienes transitan las calles de nuestro país asumiendo distintos roles y actitudes. De todos y cada uno depende que éste no vaya a contramano, sino por la buena senda, haciendo a ésta última, cada día más segura.

Laura Zavoyovski 
Más info: www.luchemos.org.ar / info@luchemos.org.ar
Fotos: Gentileza del pintor chileno Sebastián Garretón / sebastiangarreton.blogspot.com

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