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Trastorno de panico

Fecha de Publicación: 07 - 02 - 2006.



El trastorno de pánico es una enfermedad de la ansiedad caracterizada
por producir una sensación abrumadora de miedo a morir o a volverse
loco.
Los ataques de pánico, o también llamados crisis de angustia, son
períodos de intenso temor, acompañados de por lo menos cuatro de los
siguientes síntomas físicos:

  1. Palpitaciones
  2. Sudoración
  3. Temblores
  4. Sensación de falta de aire
  5. Náuseas
  6. Opresión en el pecho
  7. Escalofríos o sofocación
  8. Entumecimiento de algunas partes del cuerpo
  9. Sensación de ahogo
  10. Mareos o desmayos
  11. Sensación de irrealidad

En
general estas crisis tienen un comienzo inesperado, que alcanza su
mayor expresión a los diez minutos, en los que se tiene la sensación de
peligro inminente y de una urgente necesidad de escapar.
Los ataques de pánico varían en cuanto al tipo y la duración de las crisis.

  • Ataque de pánico inesperado: esta crisis no está asociada con un desencadenante conocido. Se presenta en forma espontánea.
  • Ataque
    relacionado a determinadas situaciones: está asociado a un
    desencadenante conocido y ocurre casi inmediatamente a la exposición de
    esa situación.
  • Ataque predispuesto a
    una determinada situación: el ataque es probable que ocurra en
    determinadas situaciones, aunque no necesariamente ocurran.

Otros tipos de ataques serían aquellos que se producen en situaciones emocionales especiales y los ataques nocturnos.
Si los ataques se repiten, el individuo, por no poder comprender qué le
está pasando, comienza a evitar determinados lugares o situaciones de
donde no puede escapar. A esto se lo denomina agorafobia, o sea,
conductas evitativas para no experimentar ansiedad, que en algunos
casos puede no estar asociada a los ataques de pánico.
Las situaciones típicas que provocan agorafobia son: viajar en
colectivo, subterráneos, atravesar puentes o túneles, o estar lejos de
casa.
Los ataque de pánico varían en su frecuencia e intensidad, pueden darse
frecuentes ataques moderados por un tiempo más o menos largo, o
experimentar ataques diarios cortos, separados por períodos sin crisis.
Los pacientes con esta perturbación sufren de ansiedad con respecto a
la repetición de los ataques, cuándo se volverá a repetir y las
consecuencias de las crisis. Ante estos temores empiezan tomando una
serie de precauciones, como por ejemplo, tomar siempre un camino
conocido para ir al lugar de trabajo, luego moderando las salidas de
sus casas, para terminar con la imposibilidad de salir del hogar. A los
problemas laborales que esto crea, hay que sumarle las dificultades a
nivel social y familiar, ocasionando severas limitaciones en su vida de
relación.

TRATAMIENTO:

El psiquiatra debe realizar una evaluación diagnóstica precisa, que
elimine la posibilidad de que el trastorno se deba a otras causas
(consumo de estimulantes, abstinencia de alguna sustancia, otras
enfermedades orgánicas , etc.). Es fundamental la relación de confianza
médico-paciente, a fin de instruir a este último, en las
características de su trastorno y que sienta que el terapeuta entiende
con precisión la experiencia de pánico que siente.
El tratamiento implica la confrontación con muchas de las cosas que el
paciente teme, por lo tanto es de suma importancia realzar el valor del
cumplimiento del tratamiento.
La duración del tratamiento suele ser prolongado, pero no pueden darse
tiempos definidos, ya que depende de muchos factores y de cada
individuo.

BIBLIOGRAFIA:

  • Manual Diagnostico y Estadístico de trastornos mentales D.S.M.IV
  • The American Journal of Psychiatry – Guías para el tratamiento de los pacientes con trastorno de pánico.

Dr. Miguel A. Vago
Médico Psiquiatra

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