Red Seguros

Una bicicleta al servicio de la salud – parte II

Fecha de Publicación: 11 - 01 - 2006.


Sangre latina, a tracción humana

Desde
el 10 de Diciembre de 2004 hasta el 15 de Febrero de 2005 una bicicleta
se pondr? al servicio de un hombre, la cultura, el deporte y la salud.

Panamí
? Guatemala no son sólo dos países y no alcanza con definirlos como el
principio y fin de un viaje. Partiendo desde Panamí y, pasando por
Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Honduras, se llegar? a Guatemala.
Desde el 10 de Diciembre de 2004 hasta el 15 de Febrero de 2005 una
bicicleta se pondr? al servicio de un hombre, la cultura, el deporte y
la salud.

Es
complejo imaginar la cantidad de elementos y particularidades que
puedan surgir a lo largo del viaje. Aunque s? es posible comenzar a
vislumbrar volcanes; playas de arenas blancas y aguas cristalinas;
monta?as; un istmo que permite ver los océanos Atlántico y Pacífico
desde un mismo punto; animales salvajes; tortugas gigantes; lagos;
cascadas; un hermoso país donde el 70 % de sus tierras son Reserva
Natural; otro donde la Cultura Maya aún se vive a flor de piel,
luciendo sus mejores colores a cada paso; construcciones Mayas
antiquísimas; pueblos y ciudades donde el paso de la colonia europea ha
dejado su huella en construcciones, danzas y vestimentas; un país donde
la ?marca? del Sandinismo es cosa real y concreta de un presente que
sigue adelante; una tierra donde las palmeras, la tibieza en el aire y
la tonada caribe?a se funden con restos de cultura norteamericana.
Centroamérica es más que eso, mucho más. Recorrer estos países de
nuestra América Latina en bicicleta, no sélo es un desafío f?sico, sino
un espacio de constante aprendizaje, donde la impronta cultural de cada
país, de cada pueblo, de cada familia, permitir?n una de las
experiencias más significativas de mi vida.

Hace ya cinco años recorr? junto con mi mochila, en un extenso y mígico
viaje, desde Venezuela hasta M?xico por tierra, es decir, pasí por
Colombia, Panamí, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador,
Guatemala y Belice. Fue el punto de partida para un cambio de vida y,
al mismo tiempo, fue el inicio del viaje que en el presente me convoca.
En aquella oportunidad deseaba conocer, saber más de nuestra
Latinoamérica, de sus gentes, sus ideas, sus paisajes y estilos de vida.

Hoy, no sélo deseo un reencuentro con lugares y personas que tiempo
atrás he conocido, sino que tengo en mente una especie de investigación
?psico-antropol?gica-deportivo-cultural?. La frase o palabra suena
extra?a, lo s?. Es inventada, no figura en ning?n diccionario, pero de
alg?n modo define la meta de este viaje. Ser? mi intención, utilizando
como medio de transporte mi bicicleta, ir recorriendo palmo a palmo,
cada pueblo de estos países. No sélo conocer más acerca de sus modos de
vida y paisajes, sino vivirlos, compartirlos con ellos y llenarme como
persona a través de esta experiencia.
Cuando uno viaja en automóvil, son muchos los sitios que puede alcanzar
pero, el tiempo en que los recorre es breve. Cuando uno viaja de
mochilero a veces lo llevan y otras no, el tema es que el tiempo no
juega a nuestro favor, es decir, no lo regulamos a voluntad, a menos
que nos subamos a un transporte motorizado.
Es por ello que, la bicicleta, no es sencillamente un medio de
transporte más, otra forma de viajar sino que, nos permite regular
nuestro tiempo; nos facilita transitar armoniosamente por cada lugar;
nos permite ir apreciando los aromas de cada lugar; detenernos,
preguntar, conversar con un lugare?o, sentarnos sobre la tierra,
reflexionar, comer algo, seguir, observar el paisaje, sentir la brisa
del mar o el fresco de la monta?a.
La bicicleta nos permite, a nosotros como personas, viajar y conocer al
mismo tiempo, pero de un modo particular: respetando el ritmo, la
sinton?a, el aire y los sonidos de cada lugar, inmiscuirnos en ellos,
al mismo tiempo que estamos tan cercanos a las personas que podemos
detenernos, platicar y seguir viaje, sin que esto afecte el ritmo de
nuestro viaje ni el de la propia gente del lugar.

Entonces, aquello de lo psicol?gico, antropol?gico, lo deportivo y lo
cultural, comienzan a transformarse en un hecho posible y real de ser
investigado y descubierto en un viaje en bicicleta, a través del
cicloturismo. Muchas veces he pensado y soíado con la educación a
través de imígenes. Imígenes de gente haciendo, siendo y teniendo cosas
diferentes a las que habitualmente somos, hacemos y tenemos. Pensar en
interrogantes que les surjan a aquellos que observen las imígenes de un
lugar que nunca han visitado. Preguntas que querr?n saber de la
historia del lugar, de sus mitos y leyendas, del modo en que viven, de
sus costumbres y el por qu? de ellas. Interrogantes que intentar?n
develar cómo piensan aquellos que hacen, tienen y son diferentes de
nosotros.
Diversidad cultural lo llaman hoy.
Aprender a través de la diversidad.
Pero acaso: mi abuelo, mi padre y yo ?somos iguales? ?Pensamos, sentimos, tenemos y hacemos del mismo modo?
?Mis amigos son todos iguales? ?Yo soy igual a alguno de ellos?
Entonces… ?podría comenzarse por nuestros hogares a trabajar con el tema de la diversidad?
¿Qué relación existe entre diversidad, empat?a, respeto y responsabilidad?
Quienes deseen ir siguiendo las alternativas de este viaje están por demás invitados.

Lic. Emiliano Di Rosa
(M.N. 36.424)

http://edravitrip.com

Destacados

Nuestro Hacer

Diana Alvarez

DaL Comunicacion

Migrante de Los tiempos

Municipalidad de San Isidro

Municipalidad de Vicente Lopez

Etc. Magazine Diana Alvarez (Todos los derechos reservados)
Términos y condiciones - Publicidad
Sitio producido por DAL COMUNICACION Rediseno exclusivo de Cubbo