Red Seguros

Violencia en la escuela

Fecha de Publicación: 07 - 02 - 2006.

Tema
que
preocupa
en
estos
tiempos
donde
la
misma
se
va
generalizando.

Quisiera
hacer
una
distinción,
que
muchas
veces
no
se
hace,
entre
lo
que
es
la
violencia
escolar
y
otro
concepto
que
no
se
usa
tanto,
que
es
la
violencia
en
las
escuelas.
Entendemos
por
“violencia
escolar”,
la
que
se
genera
a
partir
de
procesos
antidemocráticos
de
una
sociedad
y
que
ingresan
al
sistema
educativo.
Como
tales,
los
padece
la
comunidad
educativa
en
su
conjunto:
prácticas
autoritarias,
salarios
indignos,
condiciones
inapropiadas
que
exceden
las
funciones
para
las
cuales
los
individuos
se
han
preparado
y
producen
sobreexigencias
en
los
agentes
que
las
encarnan.
Son
fenómenos
que
ocurren
dentro
de
la
escuela
y
que,
para
analizarlos
y
comprenderlos
no
hay
que
romper
con
ese
marco.

Se
diferencia
de
la
“violencia
en
la
escuela”,
entendida
como
la
que
se
desplaza
en
la
institución,
y
que
no
son
más
que
manifestaciones
de
la
injusticia
social,
producto
de
la
desigualdad
que
padecen
niños
y
jóvenes:
el
incumplimiento
de
derechos
básicos
en
lo
que
refiere
a
alimentación,
salud,
la
pobreza
extrema
que
trae
aparejadas
brechas
insalvables,
y
con
eso,
la
exclusión
de
cada
vez
más
sectores
de
nuestra
población,
la
prostitución
infantil,
el
abuso
sexual,
la
drogadicción,
el
alcoholismo,
la
violencia
física
y/o
psíquica,
etc.
Si
bien
son
hechos
que
ocurren
en
la
escuela,
debemos
abrirnos
de
su
marco.

Se
recordará
el
caso
de
Carmen
de
Patagones
-un
chico
ingresó
al
colegio
con
un
arma,
con
la
que
mató
a
varios
de
sus
compañeros.
Es
un
caso
de
violencia
en
una
escuela.
¿Cómo
podemos
ubicar
este
tema,
partiendo
de
la
primer
diferenciación?
Como
hecho,
éste
en
particular,
nos
muestra
a un
adolescente
que
porta
psicopatología,
es
decir,
una
estructura
psicopatológica
que
el
adolescente
tiene
(en
presente)
, y
no
tenía
(en
pasado),
además
del
arma
que
predispone
a
esa
acción.
No
es
casualidad
que
se
despliegue
la
psicopatología
como
otras
cuestiones,
en
la
escuela.
¿Por
qué?
Porque
la
escuela,
para
los
que
tienen
esa
suerte,
es
la
continuación
que
todos
los
individuos
poseen
de
su
núcleo
familiar.
En
este
sentido,
es
un
hecho
de
estructura
que
un
niño,
un
púber,
un
adolescente,
transfieran
cuestiones
que
se
juegan
en
el
seno
de
la
familia
a la
escuela.
La
escuela,
por
cómo
está
organizada,
en
este
país
y en
otros,
repite
los
modelos
que
uno
tiene
en
su
casa,
en
el
mejor
de
los
casos.
Hay
autoridades,
como
se
supone
que
hay
en
una
casa,
diferenciación
de
funciones,
normativas,
etc.
O
sea,
está
todo
el
andamiaje
preparado
para
que
proyecte
lo
que
se
vive
en
la
estructura
familiar.

Entonces,
que
en
aquella
escuela
haya
pasado
lo
que
pasó,
de
tal
magnitud
y
tragedia,
tiene
que
ver
en
principio
con
un
hecho
psicopatológico,
y
demuestra
lo
que
ocurre
en
tantas
otras
de
nuestro
país.
No
tienen
estructura
interdisciplinaria,
en
tanto
el
Estado
no
la
suministra,
ni
tiene
los
tiempos
necesarios
de
estar
suministrada,
por
tener
que
atender
tantas
cuestiones
asistenciales
que
no
le
son
propias.
Es
decir,
no
hay
tiempo
humano
suficiente
para
individualizar
a
los
sujetos
que
giran
en
torno
al
colegio
y
hacer
lecturas,
que
de
poder
hacerlas,
serían
preventivas
de
ésta
y
otras
tantas
“tragedias
cotidianas”
que
por
no
ser
tan
devastadoras,
no
salen
a la
luz,
pero
que
la
sociedad
en
su
conjunto
padece.

En
1994,
la
Constitución
Argentina,
incorporó
todo
lo
que
despliega
la
Convención
Internacional
sobre
los
Derechos
del
Niño.
El
Estado,
al
no
cumplir
con
algunas
cuestiones,
está
cometiendo
un
hecho
inconstitucional.
Estamos
siendo
sujetos
de
políticas,
desde
hace
añares
hasta
la
fecha,
que
no
contemplan
lo
que
está
en
la
Constitución.
¿Cómo
podemos
esperar
que,
de
no
estar
cubiertas
estas
condiciones
básicas
para
que
un
ser
humano
se
constituya,
como
de
hecho
ocurre,
no
haya
psicopatología
ó
existan
hechos
graves,
producto
de
la
respuesta
que
no
se
tiene
a
nivel
de
quien
nos
tiene
que
proteger
en
lo
más
profundo?

Como
institución,
Centro
Dos
intenta
siempre,
sea
cual
fuera
el
fenómeno,
tratar
de
entender
las
causas
y no
sólo
los
efectos.
Apostamos
a
que
a
corto,
mediano
o
largo
plazo,
si
hay
un
tipo
de
salida,
es
entendiendo
sus
fundamentos.

Trabajamos
la
temática
de
la
violencia
escolar
desde
nuestra
institución,
a
través
de
la
asistencia
de
niños,
docentes
ó
familias,
que
se
atienden
en
función
de
un
hecho
de
este
tipo.
Lo
hacemos
desde
el
departamento
de
Docencia
que
la
institución
sostiene,
a
partir
del
cual
se
realizan
muchas
actividades
desde
seminarios
hasta
asesoramiento
a
instituciones
educativas
y
talleres
con
docentes,
directivos
y
padres.

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información:

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