Tango Todo

Yoga y alegría

Fecha de Publicación: 07 - 12 - 2005.


Actualmente me veo obligada a permanecer en quietud por un tiempo más o menos prolongado. Esta situación ha despertado en mí diferentes sensaciones y a través de ellas he llegado a un nuevo aprendizaje acerca de lo que experimento.
Imposibilitada por ahora de realizar mi práctica habitual, me conformo con suaves giros de mi cabeza, de mis hombros y sencillas torsiones de columna, sentada en mi silla.
Agrego por las ma?anas profundas respiraciones y trato de llevar desde mi pensamiento el aire puro a esa zona de mi cuerpo que está sufriendo. Es decir me llegó el momento de poner en práctica lo que suelo aconsejar.
Por la tarde sigo en un canal de cable los ejercicios que realiza un aventajado profesor, muy similares a las asanas o posturas y?guicas. También desde mi pensamiento voy acompañando sus respiraciones profundas y la suave profundidad de los movimientos.
Sin embargo, la excesiva seriedad de su rostro me lleva a pensar en una dicotomóa entre éste y los movimientos armúnicos de su cuerpo.

?La práctica y?guica y la alegría no son compatibles?
?Hay acaso un temor a confundir la sonrisa con la frivolidad?
?El lograr una expresión de paz, muy cercana a la de alegría, puede mostrarnos como practicantes superficiales?

Recuerdo entonces un sencillo trabajo que suelo realizar con mis alumnas:

Tendidas en la colchoneta, los brazos alejados del cuerpo, las palmas hacia arriba. Dejando que la espalda se pegue suavemente a la colchoneta , percibimos como el cuerpo se va amoldando y se deja vencer por la fuerza de la gravedad que lo atrae suavemente.
Las piernas separadas mas allí del ancho de las caderas, dejamos que los pies caigan apenas hacia fuera.
La respiración se aquieta.
Imaginamos la posibilidad de ?vernos?desde afuera, de vernos en paz y jugamos con la imaginación para ?poner? en nuestro rostro suave expresión de alegría. M?gicamente, al conjuro de nuestro juego imaginativo los labios se distienden suavemente.
La mand?bula se relaja y dentro de la boca el tejido que la recubre se vuelve tibio y esponjoso. Sin esfuerzo se entreabren los labios y la cara toda se relaja.
Estamos en profunda relajación, en paz y en alegría.

 

 


Alegr?a – Pablo Picasso

 

 

 

María del Pilar Etchehon
Profesora de yoga
Acompa?ante Terap?utico

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