DAL Comunicación

Yoga y estres

Fecha de Publicación: 01 - 02 - 2006.

Las
palabras pierden su esencia, la profundidad de su significado por el
uso habitual. Es de uso corriente la palabra estrés para referirnos a
distintas sensaciones: agotamiento, nerviosismo, agresividad,
irritabilidad.
Vamos quitando importancia a nuestras acciones
descontroladas envolviéndolas , suavizándolas, justificándolas bajo la
denominación de estrés.
Inclusive hasta la mala educación, la falta de respeto hacia los demás
se le achaca al estrés y seguimos tan tranquilos …preferimos pensar
que estamos enfermos a hacernos cargo de nuestras acciones

¿Cómo trabajo el estrés en la práctica de Yoga?
Uniendo la palabra con el movimiento.
Al comenzar la práctica, sentados en postura cómoda en la colchoneta dedicamos unos minutos, a hablar.
El tema surge espontáneamente, hemos bajado ya el nivel de exigencia
con solo quitarnos el calzado y sentarnos en el suelo.
La conversación transcurre en quince o veinte minutos, pero es como un
lastre que se deja de lado y aliviana el cuerpo.
Generalmente elijo una palabra para trabajar, en este caso serenidad.
Tendidos en la colchoneta, pensamos en la palabra serenidad y su real significado.
Estar tranquilos, pero alertas, serenos pero atentos. En nuestra
práctica , relajados, pero conscientes de lo que pasa en nuestro
cuerpo y en nuestra mente.
Luego de un breve relax, serenos, alertas comenzamos nuestro trabajo
articular. Desde la cabeza a los pies. Todo el cuerpo participa, no
queda articulación que no sea tenida en cuenta. La mente habita el
cuerpo, la mirada mental puesta en el grupo articular que se esta
trabajando. Reconocemos la sensación de calma en el ritmo respiratorio.
Ya de pie, realizamos el Saludo al sol y trabajamos nuestra columna en progresivas flexiones hacia delante y atrás.

Completamos el trabajo con flexiones laterales y de torsión.
Vueltos a la colchoneta trabajamos con posturas invertidas y su complementaria.

Postura del pez


Postura del puente

A
medida que se realiza el trabajo vamos viendo como el aprendizaje del
cuerpo en la práctica puede ser utilizado en nuestra vida cotidiana.
Insinúo a mis alumnas a preguntarse una vez concluida la postura y en
el descanso entre una y otra : ¿qué aparece en mi cuerpo? ¿en mi mente?
¿hay algún sentimiento que desea aflorar?
Si es así, serenamente
dejo que fluya, sin preguntar, sin emitir juicio. Imagino que me
desprendo de situaciones pasadas, ya inútiles o experiencias que ya no
sirven.
Para finalizar la práctica , un trabajo de imaginación que enriquezca la experiencia.

María del Pilar Etchehon
Profesora de yoga
Acompañante Terapéutico

Yoga con Pilar

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